Un artista significativo:

Jeroen Krabbé

Muy conocido como actor y director de cine y programas de televisión, autor, entre otras, de la interesante serie sobre el también holandés Vincent Van Gogh, Krabbé fue inicialmente y sigue siéndolo, un importante pintor.

Nació en Amsterdam el 5 de diciembre de 1944. De sus años de niño y adolescente, recuerda: “Desde mi primera infancia dibujé y apliqué colores a lápiz, tinta y otros materiales, incluyendo recortes de papel, corteza de árboles, trapos e incluso hojas de oro.” La aplicación de distintos materiales, a modo de collage, sigue entregando a sus obras efectos inusuales.

De su formación como artista plástico, Krabbé explica: “Durante mis estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, aprendí a observar cuidadosamente una obra: ¿está correcta la composición? ¿dónde puse los acentos? Eso es lo más importante. Mis primeras acuarelas al aire libre, en Italia, Marruecos y el sur de Francia fueron el preludio de mis posteriores óleos y de mi tema favorito, el paisaje. De hecho, pocos de mis óleos están pintados in situ. En exteriores, pinto acuarelas y atesoro impresiones. Después, de regreso a mi estudio, a veces bastante más tarde, las vuelco en mis lienzos.”

La obra más divulgada de Jeroen Krabbé como pintor es el conjunto de cuadros exhibido en el recientemente inaugurado Museo del Holocausto en Amsterdam, que recuerda a los ciento cuatro mil judíos holandeses que fueron deportados y asesinados por los nazis.

La muestra de Krabbe está compuesta por nueve pinturas y se titula “La muerte de Abraham Reiss”, haciendo referencia al abuelo del pintor, su vida antes de la guerra, su detención en el campo de Westerbrook, al noreste de Holanda, y su traslado al campo de exterminio de Sobibor, en Polonia, donde fue asesinado en 1943.

El artista no se sintió capaz de visitar Sobibor. Se basó en los recuerdos de un sobreviviente, Jules Schelvis, quien escribió un libro sobre su dramática experiencia. El cuadro que aquí reproducimos se titula “Ciervos refugiándose en el bosque” y es un óleo de sesenta por cincuenta centímetros, pintado en el año 2003.

Esta obra es una metáfora de los escondites en que tuvieron que ocultarse los judíos durante la ocupación nazi, como ocurrió con Ana Frank, indefensos e inermes como cervatillos. Se puede distinguir, semi mimetizado con el fondo vegetal, un grupo de animales huyendo del cazador.

Krabbé emplea con maestría el contraste rojo – verde, en una amplia gama de matices.

También es una metáfora lo enmarañado del bosque, que puede leerse como el complejo ambiente de Holanda durante la ocupación nazi.

Por Sonja Friedmann