Por Ricardo Israel:

Israel y Africa

Uno de los elementos más llamativos de la política exterior actual de Israel es su regreso a África.

Un continente que en 1948 solo tenía cinco países independientes y que hoy cuenta con 54. Muchos con tremendos problemas de todo tipo, incluyendo guerras civiles, pero también con historias de éxito y esperanza.

Israel ha pasado por diversas etapas en su relación con África: ayuda y colaboración en la década del 60, influido por el hecho que nunca hubo colonialismo judío como tampoco participación religiosa organizada en el tráfico de esclavos. Sin embargo, a partir de los ‘70 y hasta hace poco tiempo, una fuerte hostilidad, expresado en un voto casi automático en contra de Israel en la ONU, a lo que ayudó las buenas relaciones que tuvo con la Sudáfrica del apartheid.

A pesar de esta historia complicada, el escenario está cambiando y aparentemente para beneficio de ambos lados.

El África subsahariana cuenta nada menos que con 48 estados y la verdad es que hay muchas Áfricas: un norte con países árabes, una desértica, otra con llanuras. También algunas con tradición colonial (y cultural) francesa y otras británica.. Algunas con conflictos derivados de la lucha por el poder y otras divididas entre una parte islámica y otra cristiana y/o animista. Más aún, países que enfrentan fuertes problemas con el yihadismo, y un largo etcétera.. De hecho, dos conflictos africanos figuran en la lista de los 10 conflictos que según Foreign Policy son preocupantes para el mundo: el de la República Democrática del Congo y los yihadistas en el Sahara.

Las relaciones que se están estableciendo tienen dos bases: por un lado, un esfuerzo común para el serio problema que enfrenta el continente con el extremismo islámico, y es así como Israel entrega asistencia en seguridad y entrenamiento a países como Eritrea, Etiopía, Ruanda, Uganda, Kenia, Sudán del Sur, Nigeria solo por mencionar a algunos, tanto con gobiernos electos como autoritarios.

Pero también el regreso a ayuda e inversión en sectores donde estuvo el fuerte en los ‘60 : agricultura, energía, tecnología, irrigación y educación.

Este movimiento se ha expresado en viajes de Netanyahu (a Nairobi por ejemplo) y de los pocos líderes no africanos que estuvo presentes para acompañar a Paul Kagame, quien lleva mucho tiempo en el poder en Ruanda, en cuya capital Kigali, se abrió una embajada israelí.

El éxito diplomático se ha expresado en varias formas: de hecho, países como Angola y Senegal no han obedecido acuerdos de la Unión Africana de votar contra Israel en organismos internacionales, las visitas de Estado a países africanos, impensadas hace poco tiempo, el aumento del intercambio económico: un incremento del 60% en solo un año (2016 y 2015), aunque una parte significativa tiene que ver con ventas militares.

Por sobre todo, el hecho que se haya cancelado una cumbre entre Israel y países africanos es considerado un éxito y una muestra de madurez, ya que algunos querían aprovechar la oportunidad para criticar fuertemente a Israel. La suspensión es bienvenida, ya que muestra algo que antes no existía: un grupo de países del continente que desean que esta cumbre tenga lugar cuando su éxito esté asegurado y cuyos líderes han invertido parte de su capital político en el acercamiento a Israel.

Muestra madurez también en Israel, ya que parece que este largo viaje a África sigue las líneas del que ha sido exitoso con la India, donde Netanyahu fue cálidamente recibido hace poco. Es decir, Israel acepta que se pueda tener relaciones diplomáticas normales y de buen nivel, aunque esos países sigan expresando un apoyo decidido a la causa palestina.

¿Qué puede perjudicar este promisorio camino? Como otras veces, el éxito o fracaso de una política de largo plazo puede estar condicionada a un problema interno de la política israelí, y tiene que ver con la inmigración africana.

Para nadie es un misterio, que a Israel han llegado muchos miles de inmigrantes ilegales desde África, y hoy el gobierno tiene una propuesta que ha causado mucha polémica, tanto en Israel como en África. El gobierno de Netnayahu ha confinado a muchas de estas personas, que se resisten a abandonar voluntariamente Israel a centros de detención. ¿Cuál es su propuesta?. Pagarle a Ruanda ( es decir, a su Presidente) la cantidad de US$5.000.- por cada inmigrante ilegal africano que acepte, asegurando un pago mínimo de cincuenta millones. .El problema que de los muchos que han sido reubicados en el pasado, muy pocos se han quedado en Ruanda, por razones laborales y de maltrato.

Ese es el resumen del momento actual, donde los avances han sido notorios, pero que enfrenta la realidad que África no es un país, sino una variedad de estados, pueblos, culturales, religiones, economías, con diversas motivaciones y aspiraciones.

Por Ricardo Israel.