Por Isaac Caro:

Israel, Líbano y los túneles de Hezbollah

El reciente descubrimiento de túneles de Hezbollah en el sur del Líbano hacia territorio israelí será un tema de discusión en el Consejo de Seguridad de la ONU, probablemente en este mes de diciembre. Se estima que existirá un consenso en condenar al movimiento chiita. Reino Unido y Estados Unidos ya han señalado que las acciones del grupo libanés amenazan la estabilidad de Israel y del Líbano. Rusia, por su parte, junto con reprobar los túneles de Hezbollah, desplegó tropas en la frontera sirio-libanesa, para prevenir la transferencia de armas y tecnología al movimiento chiita.

La construcción de túneles, junto con violar la soberanía israelí, representa una infracción a la resolución 1701 adoptada en 2006 por el Consejo de Seguridad, que establecía que el área desde el río Litani hasta la frontera con Israel debía estar libre de fuerzas extranjeras. Además, constituye un fracaso a las operaciones de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano, misión de paz creada en 1978 en el contexto de la guerra civil en el Líbano. Por eso, la Organización de Naciones Unidas, a través de sus diferentes órganos, tiene un rol importante que cumplir en este tema.

¿Cuál ha sido la reacción de Israel frente a esta situación que amenaza con reabrir un nuevo foco bélico en la frontera con Líbano? El 4 de diciembre, se lanzó la operación Escudo Norte, con el fin de localizar y destruir los túneles de Hezbollah. Como parte de esta operación se han localizado dos túneles, el primero de ellos de unos 200 metros al sur de la aldea libanesa Kafr Kela, de los cuales 40 metros se encuentran dentro de territorio israelí. Al mismo tiempo, se ha acusado al Líbano y a las fuerzas armadas libanesas de ser incapaces de controlar lo que ocurre en el sur del territorio.

Fuerzas militares israelíes han denunciado que Hezbollah comenzó a desarrollar una infraestructura subterránea después de la guerra de 2006 y que este movimiento ha compartido información con la organización palestina Hamas, que también ha construido una infraestructura de túneles en la franja de Gaza. Además, detrás de este acontecimiento, está la fuerte intervención de Irán en Siria y Líbano, lo que ha conducido a un enfrentamiento directo entre Israel e Irán en la guerra civil siria.

Hezbollah (“Partido de Dios”) es un movimiento libanés chiita pro iraní, fundado en 1982, que cuenta con un ala política y otra militar. Tuvo una fuerte influencia en la guerra civil del Líbano (1975-1989), siendo la única milicia que no se desarmó en virtud de los acuerdos de paz de Taif. Apoyada fuertemente por Irán, es considerada una organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, Egipto e Israel, entre otros. En particular, el movimiento reitera una denuncia de la ocupación “sionista” del sur de Líbano, la destrucción de muchas aldeas y ciudades libanesas, el desplazamiento de miles de libaneses y palestinos a causa de esta ocupación, la ayuda de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a los presidentes cristianos de Líbano (Elias Sarkis, Bashir Gemayel), de la alianza de Israel y de Estados Unidos con los cristianos (Caro, 2018).

En 2011, en el contexto de la Primavera Árabe, el movimiento reiteró su apoyo a Irán, crecientemente cuestionado por Occidente debido a su programa de energía nuclear, y al gobierno del presidente Bashar al-Assad en Siria. La intervención en Siria apunta a varios objetivos. Por una parte, Hezbollah forma con Siria e Irán un autodenominado “frente de resistencia contra Israel y Occidente”. El eje Teherán-Damasco-Hezbollah intenta evitar que otros países reordenen el mapa político de la región. Sin Siria, el eje perdería su eslabón central e Irán, al igual que Hezbollah, quedaría ampliamente aislado. Por otra parte, Hezbollah también quiere consolidar su base de poder en Líbano. La caída de Assad la debilitaría, ya que hasta ahora recibe apoyo político y logístico del Gobierno sirio como informaciones de inteligencia y medios de transporte. La intervención de Hezbollah refuerza el carácter religioso de la guerra civil siria, puesto que el presidente Assad y muchos de los que apoyan al régimen son alauitas, una rama chiita del islam.

Además de lo anterior, Hezbollah, al igual que Irán, ha tenido una presencia sustancial en América Latina, a través del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina –AMIA, ocurrido en Buenos Aires, en 1994. En octubre de 2006 el asesinado fiscal argentino, Alberto Nisman (Z.L), emitió un dictamen que establecía que las máximas autoridades del entonces gobierno iraní fueron quienes planificaron el atentado, encomendando su ejecución a Hezbollah, movimiento que actuando “como un mero apéndice de la voluntad del Gobierno de Teherán”, tuvo a su cargo la fase final de la operación contra la AMIA (Caro, 2018). Fuentes de inteligencia denuncian también la presencia de Hezbollah en otras partes de América Latina, concretamente en la región trifronteriza de Argentina, Paraguay y Brasil, así como nexos en Venezuela.

En síntesis, el descubrimiento de túneles construidos por Hezbollah hacia territorio israelí no es un hecho menor. Por el contrario, puede tener múltiples consecuencias que van más allá de un conflicto entre Israel, Líbano y Hezbollah. La guerra civil en Siria, el enfrentamiento directo entre Israel e Irán, e incluso la presencia de células del movimiento en América Latina, son temas que, en menor o mayor medida, también están implicados.

Referencia
Caro, I. 2018. Amenazas del islamismo radical en el proceso
de globalización. Bogotá: Universidad Cooperativa de Colombia.

Por Isaac Caro.