Por Isaac Caro:

Irán, Argentina y la AMIA

Desde diciembre de 2017, se han registrado fuertes manifestaciones en Irán, dirigidas especialmente en contra del gobierno liderado por el presidente Rohani y también en contra del líder supremo del país, el ayatola Alí Jamenei. Solo un cambio radical en el régimen, unido a un paulatino proceso de democratización, podría contribuir a la colaboración de Teherán en el largo y complicado caso por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

En las líneas siguientes nos referiremos a los vínculos del país persa con Argentina y a una causa que lleva ya casi 25 años: el atentado contra la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos. Según la instancia judicial, liderada por el fiscal Alberto Nisman, el atentado fue organizado por las más altas autoridades políticas y religiosas de Irán de esa época, quienes encomendaron su ejecución al movimiento libanés pro-iraní Hezbollah.

La pregunta que habría que hacerse es ¿hay algo nuevo en esta causa? Y la respuesta es categórica: sí, existen nuevos antecedentes, que son de suyo importantes para seguir investigando en este complejo caso. En concreto, el 13 de diciembre de 2017 la prensa argentina, especialmente los periódicos La Nación y Clarín, dieron a conocer una carta firmada por el canciller iraní, Mohammad Zarif, dirigida a su par argentino, Jorge Faurie, fechada en Teherán el 4 de noviembre de 2017. La misiva iraní era una respuesta a la petición de Susana Malcorra, canciller argentina entre diciembre de 2015 y junio de 2017. Por instrucciones del gobierno de Macri, Malcorra solicitaba información a Teherán acerca de los verdaderos alcances del memorándum de entendimiento firmado por ambos países en enero de 2013. Recordemos algunos hechos antes de proseguir.

El citado memorándum fue firmado en 2013 en Etiopía por los presidentes iraní y argentino, Mahmud Ahmadinejad y Cristina Fernández de Kirchner, respectivamente. Fernández señaló que este convenio era un hecho histórico, puesto que buscaba esclarecer el atentado contra la AMIA a través de la creación de una Comisión de la Verdad. Sin embargo, el 14 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman, a cargo de la causa, denunció a la presidenta Fernández y a otros personeros kirchneristas, incluyendo al canciller Héctor Timerman, de encubrir a los prófugos iraníes acusados en el caso, a cambio de transacciones comerciales con el país persa. El 18 de enero de 2015, el fiscal Nisman apareció muerto en su departamento de Buenos Aires. Lo que en un principio fue presentado como un suicidio, tanto por las autoridades políticas como judiciales, dio un vuelco sustancial cuando el 8 de noviembre de 2017 el fiscal Eduardo Taiano dictaminó que Nisman fue asesinado.

Volvamos a la carta del canciller Zarif, fechada el 4 de noviembre de 2017. ¿Qué dice esta carta? En lo sustancial, Zarif reconoce que el memorándum tenía por finalidad solicitar a Interpol colocar término a las peticiones de detención, lo que se conoce como alertas rojas, en contra de los personeros iraníes acusados en la causa AMIA. En breve, la carta le da la razón al fiscal Nisman, y desmiente la posición de la ex presidenta Fernández, que señala que las detenciones siempre estuvieron vigentes y reitera que el memorándum con Irán solo buscaba resolver el atentado.

En lo que se refiere a la compleja trama judicial, el 7 de diciembre de 2017 el juez Claudio Bonadio pidió el desafuero y la prisión preventiva de Cristina Fernández, frente a lo cual la senadora se defendió argumentando que el memorando con Irán fue una medida de política exterior. El 21 de diciembre de 2017, la Segunda Sala de la Cámara Federal de Buenos Aires, confirmó el procesamiento de la ex presidenta y de otros personeros. Se los investiga por encubrimiento en el ataque contra la AMIA al firmar el memorándum con Irán. La justicia argentina acusa que la ex presidenta buscó dotar de impunidad a los personeros iraníes responsabilizados del atentado. En este sentido, el acuerdo con Irán, firmado en 2013, tenía como finalidad que los iraníes responsables escaparán a toda acción judicial. La creación de la Comisión de la Verdad, acusa la justicia argentina, tenía por finalidad “introducir una hipótesis alternativa”. La Segunda Sala es contundente en su acusación cuando dice que la actual senadora Fernández y los otros imputados ayudaron a los “prófugos a sustraerse del proceso donde se los imputó de haber cometido un crimen de lesa humanidad que ocasionó la muerte de un significativo número de víctimas” (La Nación, 21 de diciembre de 2017).

Para terminar, estamos en un complejo caso judicial, político y policial, que lleva casi 25 años, que afecta al conjunto de la sociedad argentina, así como a las comunidades judías de toda la región. En este contexto, cabe esperar que las actuales manifestaciones ciudadanas que se realizan en diferentes partes de Irán, impliquen a mediano o largo plazo un cambio de gobierno y régimen. Y, que como consecuencia de este cambio, se proceda a que las nuevas autoridades iraníes, tanto políticas como judiciales, se comprometan en una investigación contundente sobre el atentado contra la AMIA. La justicia argentina ya está haciendo su tarea.