Por Andrés Fosk:

Iom Kipur 5778

(Mensaje entregado a la congregación)

Hoy estamos dando un nuevo paso en el cumplimiento de nuestro gran sueño comunitario. Un sueño que comenzó hace 20 años con la compra de estos terrenos donde se proyectó edificar un gran centro comunitario que nos acercara a las zonas donde la mayoría de los judíos viven en Santiago. Un sueño que siguió materializándose cuando casi ocho años atrás se inaugurara la sinagoga del Mercaz, lo que dio otro gran paso cuando gracias al Plan de Continuidad Judía logramos dar vida a este lugar, estableciendo nuevas y variadas actividades orientadas a todos nuestros socios y la comunidad en general, lo que nos ha permitido alcanzar las mil familias socias hace ya dos años con una gran cantidad de personas activando diariamente.

Nos faltaba un paso importante en este sueño, poder reunirnos todos en nuestra casa para celebrar el más importante de los días del judaísmo. Hoy estamos felices de dar este paso en el crecimiento de nuestra Comunidad. Gracias al gran esfuerzo de nuestros Rabanim, Jazanim, nuestros voluntarios y todos quienes trabajan en el Mercaz, hemos podido estar más juntos que nunca en el día que más nos sentimos en comunidad.

Pero nuestros sueños como comunidad llegan más allá del Círculo, y creemos firmemente en la necesidad de acercarnos a las demás comunidades masortim de nuestro país y de Latinoamérica como única manera de consolidar y proteger a la comunidad judía en Chile. Como parte de esta visión, hace algunos meses celebramos la firma de un convenio de cooperación con nuestra comunidad hermana, la NBI. Esperamos que esta iniciativa forme las bases de nuevos proyectos que busquen no sólo mejorar la convivencia entre comunidades, sino que nos permita crecer potenciando los recursos disponibles en una y otra institución y se transforme en un ejemplo para las demás instituciones respecto de la importancia de soñar nuestra vida judía en conjunto.
Al salir de la ceremonia de firma del convenio, observamos junto al presidente de la NBI un detalle en el Mercaz que nos llamó la atención a ambos. En la explanada que esta entre la sinagoga y la Menorah símbolo del Círculo hay un pequeño jardín de olivos compuesto por 9 árboles que fueron plantados idénticos y que de seguro todos conocen. Lo sorprendente de lo que vimos es que tras 8 años, 8 de los olivos se mantienen iguales, mientras que el noveno olivo ha crecido de manera considerablemente mayor, protegido por el resto. La naturaleza nos muestra con este ejemplo en nuestro propio jardín la importancia de vivir en sociedad y nos da una señal de cómo debemos seguir pensando y avanzando si queremos mantenernos unidos y fuertes.

Este ha sido un año algo más tranquilo que otros en Israel y por ende para los judíos en Chile, pero no olvidemos que vivimos en una situación muy frágil y sigamos apoyando a todas las instituciones judías, no sólo cuando nos mueve el miedo, sino con la conciencia de la necesidad de permanecer juntos.

Antes de terminar, quisiera al igual que en oportunidades anteriores, pedir perdón a nuestra comunidad en el nombre del Círculo por todos aquellos errores u omisiones que hayamos cometido el último año. Trabajamos a diario para hacer de esta la mejor Comunidad para todos, pero estamos conscientes de las limitaciones que tenemos para atender y entregar a cada uno de ustedes lo que esperan.

Quisiera desearles un año lleno de salud y felicidad junto a todas sus familias. Jatimá Tova, Shaná Tová.

 

Por Andrés Fosk.
Presidente del Círculo Israelita de Santiago.