Por Eldad Hayet:

Iom Haatzmaut 70 Aniversario de la Independencia

El número siete no es un número como cualquier otro, y tal vez por esto la celebración de los 70 años de la Independencia del Estado de Israel tiene un cariz y un sabor especial.

Al revisar estas siete décadas de vida del Estado moderno de Israel, emergen logros que nos hacen sentir orgullosos. Hace 70 años, cuando David Ben Gurión leía la Declaración de Independencia de Israel, nada hacía sospechar que este naciente y pequeño estado tendría una vida tan exitosa como agitada.

Desde entonces y hasta ahora, la entereza de la ciudadanía no ha sucumbido ante la adversidad, e Israel se ha convertido en un proyecto nacional único, con desafíos que seguimos enfrentando diariamente. Hablamos de un país moderno, una democracia ejemplar, un referente espiritual, un semillero de innovaciones, y mucho más.

En forma paralela al desarrollo material y espiritual de nuestro pueblo, en estos 70 años hemos estado preocupados y ocupados de encontrar y recorrer los intrincados caminos de la paz, en un escenario adverso, donde las ideologías radicales se han apoderado de la agenda, tratando de hacer prevalecer la intolerancia hacia el Pueblo de Israel.

Sin embargo, no tengo dudas que nuestros líderes seguirán luchando por la paz y defendiendo nuestra seguridad y libertad, como lo han hecho en toda nuestra historia.

En todo caso, la paz verdadera y la convivencia sincera se lograrán sólo en la medida que el mundo árabe reconozca la legitimidad de Israel como estado del pueblo judío, siguiendo el ejemplo de los acuerdos de paz ya suscritos, y dejando de lado la estrategia de deslegitimación y demonización que se ha adoptado en los últimos años.

En este Iom Haatzmaut tan especial, la Embajada de Israel en Chile está renovando su permanente compromiso con el fortalecimiento de la relación bilateral, poniendo énfasis en las experiencias que podemos compartir con Chile, en temas como innovación, ciencia y tecnología, gestión hídrica, agricultura, ciberseguridad, educación, inclusión, y otros.

Ambos países, Israel y Chile, son estados que funcionan bajo regímenes democráticos, donde prima la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos. Ambos países son ejemplos en sus respectivas zonas de influencia, fundamentalmente por un desarrollo económico muy interesante y por una situación institucional seria e irreprochable. En consecuencia, ambos países deben compartir el interés común de cooperar para avanzar hacia un mundo mejor. Así, el foco de nuestras actividades en Chile se ubicará en aquellas áreas del quehacer y del conocimiento en las que Israel tiene ventajas comparativas o experiencias atingentes a la realidad local.

Naturalmente, en el ámbito institucional nuestra misión y nuestro mayor desafío es hacer todo lo necesario para el acercamiento de los líderes políticos de ambos países, de manera de lograr una mejor comprensión de las realidades que se viven en Israel y en Chile. Actualmente, estamos trabajando intensamente con el Grupo Interparlamentario Chileno Israelí, compuesto por cuarenta diputados, para contrarrestar las acciones de grupos ideologizados que están intentando importar a Chile los conflictos de Medio Oriente.

En este contexto, cabe destacar que hace ya un par de años Israel ha otorgado a Chile una posición importante en su enfoque regional. Para esto se creó una Misión Comercial de Israel en Chile, que está abocada a fortalecer los vínculos económicos, y en los próximos días se concretará la mudanza de la Embajada a sus nuevas instalaciones, lo que implicará un potenciamiento de nuestro trabajo diplomático.

Indudablemente, en toda mi labor como representante de Israel en Chile, la colectividad judía local tiene un rol muy importante, y por eso quiero hacer un llamado a todos sus miembros e instituciones a seguir trabajando mancomunadamente, intercambiando ideas y experiencias.

Quiero invitarlos a trabajar juntos en esta tarea común de mostrar lo que es Israel y el pueblo judío, visibilizando nuestros valores, nuestra cultura y nuestra forma de sentir la vida. La experiencia, conocimientos y redes que tienen los jóvenes, los universitarios, los profesionales, los académicos, los intelectuales y en general todos los miembros de la comunidad judía, son cruciales para fortalecer la relación entre Chile e Israel y construir un futuro de cooperación.

Israel y la comunidad judía son dos ramas de un mismo árbol, el Pueblo de Israel, aquel que desde las entrañas de Abraham ha dejado su huella en nuestro mundo. Pero no podemos quedarnos sólo con la historia, debemos refrescar esta relación virtuosa para seguir contribuyendo al progreso y desarrollo.

Finalmente, con ocasión de este nuevo aniversario del Estado de Israel, el de los 70 años, quiero expresar mis deseos de paz, desarrollo y prosperidad, para nuestro pueblo, para el Estado de Israel, para la República de Chile y para toda la humanidad.

Por Eldad Hayet.
Embajador de Israel en Chile.