Por rabino Ariel Sigal:

Injusticia reconocida

“Y se desvió hacia ella junto al camino” Bereshit 38:16, usa la Torá para describir que Iehuda estaba dudosamente convencido de yacer con Tamar. El Midrash cuenta que la mano de la Shjina reposó en Iehuda al momento que empezaba a desviarse de la tienda de Tamar. Iehuda quería pasar por el lugar sin entrar en esa tienda. “¿Qué hizo D’s? Convocó para Él al ángel responsable del deseo. Él [el ángel] le preguntó: “¿A dónde vas, Iehuda? Es decir, ¿por qué estás esquivando la tienda? ¿De dónde vendrán los reyes? ¿De dónde saldrán los redentores de Israel? Debes entrar en la tienda, de donde saldrán reyes y redentores. “Solo entonces” se desvió hacia ella, contra su voluntad” Bereshit Rabá 85:8.

Siguiendo a los Rabinos en Masejet Sota 10b, entienden que de este episodio salieron reyes -Rey David- y profetas –Isaías hijo de Amoz-. Hay una tradición, que sostiene que Amoz, el padre del profeta Isaías, y Amasías, rey de Iehuda junto a un descendiente de la línea davídica eran hermanos. En el relato, imaginan una Voz Celestial que se adelanta y proclama a Iehuda: “Salvaste a Tamar y a sus dos hijos del fuego –por sus transgresiones-; por tu vida y por tu mérito salvaré a tres de tus hijos del fuego”, es decir, Shadraj, Meishaj y Abednegó. Estos tres, desafían al rey Nebujadnetzar de Babilonia sin inclinarse y negándose adorar un ídolo construido por él. Por ello, Nabucodonosor II, ordena con ira que los hombres sean arrojados a un horno, donde milagrosamente no se queman por el fuego y sobreviven a la experiencia sin daños – Daniel cap. 3.

“Ella es más justa que yo ”Bereshit 38:26, cita la Torá para retratar que Iehuda estaba absolutamente convencido de la justicia Tamar y más aún, denota que no tenía vergüenza por lo que había realizado. El Midrash Bereshit Rabah 71:5 afirma que Iehuda heredó la capacidad de reconocer al otro (le-hodot) de su madre Lea, que había dicho en su nacimiento: “En esta ocasión alabaré (odeh) a D’s” Génesis 29:35. Tamar vive una injusticia, pero la virtud de Iehuda está en reconocer la cuota de equidad que puede aportar. Una opción es blasfemar la injusticia y la otra, a pesar de la vergüenza, reconocer que aún está en nuestras manos transformar la iniquidad.

Por rabino Ariel Sigal.