Documentos desclasificados por la PDI:

Impacto por archivos de espionaje de la Alemania nazi en Chile

Más de una treintena de nombres figuran en el reporte publicado por el Archivo Nacional, el cual revela que una de las principales actividades de las células nazis en el país fue informar sobre los desplazamientos de buques mercantes aliados por el Estrecho de Magallanes.

En una ceremonia realizada en el Archivo Nacional (AN), el director general de la Policía de la Investigaciones (PDI), Héctor Espinosa, realizó la transferencia de los archivos del Departamento 50, sobre las redes de nazis que operaron en Chile entre los años 1937 a 1944.

Afectada por la Ley de Inteligencia, sólo ahora la documentación pudo ingresar al AN y estará a disposición de la ciudadanía de manera digital. En esta oportunidad, ingresaron nueve cuadernos con documentos mecanografiados, y un álbum con 247 fotografías en blanco y negro.

Héctor Espinosa planteó que, afortunadamente, para los destinos del país la PDI tuvo la capacidad de descifrar el plan del nazismo para Chile y América, creando el Departamento 50, primera unidad de inteligencia de la policía civil.

En este sentido, el director general expresó que la transferencia era una deuda que saldaban con todos los chilenos: “Los jóvenes y niños merecen saber que hizo un puñado de detectives para frenar el nazismo que irradiaba sus tentáculos casi en todo el continente. Ellos cambiaron el rumbo de los acontecimientos, eso los ubica no sólo en la historia de Chile sino del mundo”.

El diputado Gabriel Silber, uno de los autores de la petición de desclasificación de los archivos, destacó el valor histórico de los documentos y afirmó que quizás sacarán a relucir una “verdad incómoda”, con figuras chilenas del mundo político y empresarial de la época que tuvieron cercanía con el nazismo. Silber sostuvo que este episodio es “el punto de partida” y expresó su deseo de que la PDI desclasifique otros documentos relacionados con la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Por su parte, Shai Agosin, presidente de la Comunidad Judía de Chile, indicó: “Como judíos chilenos saber sobre la historia reciente de nuestro país en relación al movimiento nazi criollo es una cuestión trascendental, nos invita a reflexionar y entender mejor la evolución de nuestro país en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial”.

Tiempos de guerra

La PDI creó el Departamento 50, a fines de 1942, y la sección tuvo su origen en una pequeña unidad formada en 1941 tras el descubrimiento de grupos nacionalsocialistas en el sur de Chile y de la intercepción de transmisiones radiales de la Armada por este movimiento.

Precisamente, los cuadernos transferidos al AN dan cuenta de dos importantes diligencias de espionaje conocidas como PYL y PQZ. La primera desbarató el grupo que, desde Quilpué, transmitía mensajes criptografíados a Alemania, sobre los itinerarios de los buques mercantes aliados.

La segunda red terminó con la detención de 20 personas en el sur del país, y el desentierro en el cerro San Cristóbal de aparatos de radio, dinero en efectivo, un libro de claves, y planos para bombardear minas en el norte de Chile.

El Departamento 50 recibió el reconocimiento mundial por su trabajo, y una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial fue cerrado.

Presencia nazi en Chile

A principios de los años 40, se detectó que en el cono sur había asentamientos nazis en Argentina y Chile. Las razones, entre otras, eran porque el Estrecho de Magallanes era un punto estratégico como vía de comunicación.

Es, precisamente, en el año 40 que la PDI conoció dos hechos que darían origen al Departamento 50. Primero, se tuvo antecedentes sobre que en la ciudad de Puerto Varas existía entrenamiento paramilitar dirigido a jóvenes descendientes de familias alemanas. En segundo lugar, fue captado que transmisiones de la Armada fueron interceptadas por grupos nazi.

Así, en 1941, Jorge Garretón, director de la PDI, Salvador de la Vega, su secretario, citaron a una reunión al comisario Hernán Barros Bianchi, para darle a cargo una unidad muy reservada que debía desarticular las redes nazis en Chile. Barros fue escogido, porque tenía en su hoja de vida diligencias muy importantes en materias similares.

Por la reserva de la misión, al detective se le asigno sólo una oficina y un anexo telefónico con el número 50. Además, trabajó en coordinación con el FBI, específicamente con el agente
Robert Wall del Special Intelligence Service (SIS).

Al revisar los 10 cuadernos publicados por el AN aparecen prominentes apellidos alemanes vinculados a altas esferas del quehacer empresarial, público y cultural.

Los personajes citados por sus actividades durante los años de la Segunda Guerra Mundial son los siguientes. Guillermo Kunsemueller, Claudio Krebs, Bernardo Timmermann, Hans Heinke, Hans Granner, Heriberto Gundermann, Augusto Kroll, Waldemar Kosser, Kurt Veil, Jurgen Lueders, Hilda Von Plate, Walter Thieme, Juan Moeller, Jorge Ebensperger, Max Kutzner, Joachin Heincke, Guillermo Reichmann, Francisco Hilger y Walter Kaufmann, entre otros.

Memoria Viva

Tras conocer este reporte, la Fundación Memoria Viva, en voz de su directora ejecutiva, Anat Berlin Rosenblut, expresó su satisfacción por la desclasificación de estos documentos.

“Para nosotros una muy buena noticia. Si bien han transcurrido ya varios años desde que operara en el Sur de nuestro país el denominado “Departamento 50”, pensamos que es muy valioso que la PDI haya tenido la transparencia y generosidad de poner a la mano de todos, esta valiosa información”, dijo.

“Sabemos –agregó- que no sólo en Chile hubo actividad del régimen nazi. También en Argentina y otros países latinoamericanos operaban células de
espionaje. Recientemente en Argentina se halló una importante colección de objetos de la época ocultos en manos de un privado. Entonces, aunque han transcurrido más de setenta años del fin de la guerra, las repercusiones de este terrible episodio de la historia para el pueblo judío tienen un alcance incuantificable”.

Berlín recordó que los servicios de espionaje han existido en nuestro continente y en el mundo desde que tenemos memoria, y es precisamente en situaciones de conflicto o de cambio cuando los mismos cobran mayor fuerza. “Incluso en la Torá encontramos situaciones de esta naturaleza. La semana pasada, leímos la Parashá Shlaj, donde Moshé envió doce espías a la Tierra Prometida antes de recibirla, para cerciorarse de que tenía las cualidades que D´ les había prometido”.

La dirigente también dio a conocer que una vez que se dio a conocer esta noticia, diversos representantes de la comunidad judía se reunieron con Héctor Espinosa, director general de la Policía de Investigaciones de Chile.

“Le hicimos entrega de nuestro libro “Memoria Viva” como señal de nuestra gratitud y sintiendo un enorme compromiso hacia nuestros sobrevivientes, quienes comenzaron en Chile un capítulo más esperanzador en sus vidas. Más allá de las actividades clandestinas del régimen nazi en nuestro país, sentimos que Chile fue un lugar generoso que nos acogió y en donde nuestras familias pudieron encontrar una nueva oportunidad de vida.

Aquí pudieron residir con tranquilidad y la posibilidad de trazar un nuevo camino. Y si bien el antisemitismo sigue estando presente en todo el mundo, hoy como Fundación tenemos la posibilidad de difundir estos testimonios, de educar y decir “nunca más”.

Por Archivo Nacional / PDI / LPI.