“Hoy es más fácil acercarnos y reconocernos”

Experto en Religiones Comparadas, que dictará un ciclo de charlas en el Mercaz, aborda con la Palabra Israelita el fortalecimiento de las conexiones entre Judaísmo y Cristianismo.

El estudio de las Religiones desde un ámbito académico incluye muchas disciplinas que nos ayudan a entender “al vecino” y convivir. Sus creencias, su estructura y métodos con los que se desenvuelve en la sociedad, sus modos interpretativos, su teología y obviamente su historia en el desarrollo de los siglos. Disciplinas como la Antropología, la Fenomenología de la Religión, Filosofía de la Religión, Filología y Lingüística, crítica literaria y ciencias sociales.
Sobre esto conversamos con Rodrigo Garrido, Dr. Teología y Especialista en Religiones Comparadas y Ciencias Bíblicas, quien está ofreciendo un ciclo de charlas sobre Religiones Comparadas en el Mercaz.

“Por medio de las religiones comparadas nos damos cuenta de que quizás no somos tan distintos, hay algunos elementos comunes en muchas de ellas que nos acercan, por ejemplo, el monoteísmo. Si bien muchas religiones pasaron de ser Politeístas, luego henoteístas hasta llegar al monoteísmo, es precisamente, está área de estudio la que nos ayuda a comprender en parte nuestros orígenes religiosos y como las diversas corrientes han sido afectadas por la historia, adaptándose al tiempo y la sociedad del momento”.
El experto agrega que, si bien la palabra religión tiene una carga y connotación que más bien se conoce por el uso de ella desde el cristianismo del siglo IV, ya desde el 1900 se acepta como si fuese un acuerdo tácito, al hablar de otros caminos, como el judaísmo, islam o hinduismo, aunque obviamente hay desacuerdos en el uso de ella, hay opiniones para todo.

-¿Cómo puede enriquecer este estudio las prácticas y espiritualidad de cada una?

-Pienso que sí, nos ayuda, ya que no estamos solos, tenemos “vecinos religiosos”, con los que nos relacionamos a diario y que conociendo sus prácticas ritualistas, liturgias e historia nos ayuda a comprender por qué y el para qué hace lo que hace. Desde un plano más íntimo, nos ayuda a valorar nuestro “camino”, a hacerse parte de la estructura en algunos casos de un pueblo, de una tradición o una congregación, considerar por ejemplo, que para el judaísmo el ponerse tefilín lo une a siglos de historia y pertenencia, para el cristianismo, celebrar la Eucaristía, también lo une a siglos de historia y pertenencia, y así podríamos seguir hablando de otras culturas religiosas, que van uniéndose en cada rito con la historia de la tradición y el pueblo que la identifica.

-¿Con el paso del tiempo, las distintas religiones se van acercado o alejando unas de otras?

-Pienso que estamos en un momento de la historia donde, a diferencia de siglos y años anteriores, hoy es más fácil acercarnos y reconocernos. Tomemos por ejemplo esta mirada: Israel y alrededores del siglo I, cambios religiosos, nuevas estructuras, separaciones de grupos, nacimiento de nuevas posturas teológicas diversas, que llevaron a la intolerancia, persecuciones, guerras y destierros entre otros hechos. Hoy, a excepción de los grupos fundamentalistas, que están en casi todas las corrientes religiosas, no tenemos estos problemas, hay grupos de conversación, hay intentos de diálogos interreligiosos, la situación claramente es distinta. Ya en el Concilio de Florencia (1434) la iglesia decía “Fuera de la Iglesia no hay salvación”, en el Concilio Vaticano II (1958) decía “Las demás religiones algo tienen de verdad”, hasta llegar al año 2000 con la declaración “Dominus Iesus” que dice “Todo diálogo con otras religiones tiene como fin la conversión”, bueno, si bien, sigue habiendo, le llamaremos “detalles por resolver”, el gran problema, creo, sigue siendo la lectura fundamentalista de los textos religiosos. Hemos tenido muchos avances, pero bueno, de esto hablaremos bastante en el curso.

-¿Desde la perspectiva de religiones comparadas, qué podemos decir de la conexión Pesaj – Semana Santa?

-Es una fecha muy interesante. Tanto para la tradición judía como la cristiana tiene una importancia tremenda. El judío celebra la libertad, el cristiano la redención, si bien, ambas hablan de libertad hay matices diferentes. El judío recuerda su paso por la esclavitud de Egipto y la libertad en la salida de mano de Moshé, el cristiano recuerda su esclavitud del “pecado” y su libertad por medio del sacrificio vicario de Jesús, miradas distintas del concepto de la libertad. Hay algo muy simbólico en todo el proceso, para el mundo judío, desde la limpieza del Jametz y no comerlo durante los días de la festividad de Pesaj, hay símbolos, como por ejemplo, la humildad, el leudado habla de algo que se afecta con lo exterior y se agranda, es como el orgullo, esta semana, como uno de los tantos temas que toca Pesaj, se trabaja el ser interno y la humildad, ya lo decía Tomás de Aquino “El orgullo no es grandeza sino hinchazón, y lo que esta hinchado, parece grande, pero no está sano”. El cristiano tanto en la preparación de semana santa y su fin de semana se recoge en el recuerdo, la gratitud, la memoria de su redentor. Desde un punto de vista histórico, el cristianismo se separa del Pesaj judío cuando Aniceto fue Obispo de Roma en el año 155 como un rasgo distintivo con los judíos y de ahí sigue su evolución hasta lo que conocemos hoy como Semana Santa cristiana.

Por LPI