Memoria comunitaria:

Gracias, Comisario

No se tiene certeza, pero se cree que fue la casa de José Robinovich la que acogió, en 1906, la reunión de un grupo de jóvenes inmigrantes judíos que habitaban en el sector adyacente a la calle San Diego. Se reunieron para conversar, hacer comunidad y celebrar un servicio religioso. Contaban con dos rollos de la Torá, uno perteneciente a Enrique Zimend y otro a José Miguel Tannenbaum. Dos requisitos litúrgicos que permitieron dos años más tarde (1908) organizar el servicio de Rosh Hashaná, que sin embargo no pudo realizarse el primer día por una discusión que no alcanzó acuerdo en dónde hacerlo.

El segundo día si tuvo lugar en la casa de José Robinovich tras salvar la falta de mynián. La convocatoria reunió sólo a nueve varones y pudo completarse gracias a la buena disposición de un comisario de una unidad policial cercana, quien autorizó a un vigilante judío para que se integrara al servicio. No se ha podido establecer su nombre, pero si el de dos jóvenes que acudieron al comisario: Salomón Dorfman y Y. Feferman.

Magazine: Investigación y textos por Marcos Levy.