Por Rabino Ariel Sigal

Gestión de Proceso

Los objetivos se logran a través de procesos. Todo proceso requiere de talento humano. Y todo proceso requiere de un inicio y un fin. Los procesos conllevan responsables. Y esos garantes cumplen funciones, administran y se interrelacionan con todos los allegados del proceso. Cuenta la Torá que Moshé era el responsable del proceso en la tarea desde la liberación hasta la conducción a Tierra Prometida. Moshé contaba a los benei israel como un pastor a quien su dueño confiaba un rebaño por cantidad específica.

Cuenta el Midrash en Bemidvar Rabah 21:7, que cuando el pastor llegó al final del tiempo, al devolverlos, el cuidador tuvo que contarlos nuevamente por responsabilidad. Cuando Israel abandonó Egipto, D-s le confió los israelitas a Moisés por número, como lo indica Bemidvar 1:1 “Y el Señor le habló a Moshé en el desierto de Sinaí… Toma la suma de toda la congregación de los hijos de Israel”. Y en Shmot 12:37 se registra que “los hijos de Israel viajaron desde Ramsés a Sucot, unos 600.000 hombres a pie”. Esto demuestra que Moshé asumió la responsabilidad sobre los israelitas en Egipto por número. Por lo tanto, cuando Moshé estaba a punto de partir del mundo en la llanura de Moab, los devolvió a D-s por número después de haberlos contado en el censo reportado de parasha Bemidvar.

El proceso que nos relata Bemidvar tiene inicio y fin. Conlleva un responsable. Pero principalmente, demuestra talento humano. No importó sólo cumplir el objetivo, sino conducir a esos mismos como testigos del pacto con el Creador. No afectó que sea un número cuantioso para acompañar con responsabilidad la singularidad de cada integrante. El censo no es una demostración cuantitativa, sino una apreciación talentosa de Moshé para demostrar que los grandes pueblos confían en sus procesos al mismo tiempo que sus individualidades.

Por Rabino Ariel Sigal