Por Jazán Ariel Foigel:

¿Existe una única música judía?

¡Qué pregunta complicada de hacer! pero lamento responder al instante que NO, ¡no existe!

Déjenme explayarme; para dar una respuesta afirmativa deberíamos tener en cuenta una misma escala musical, una misma influencia de estilo, una cadencia musical que una a cada una de las canciones, un estilo particular que al escucharla, tú te des cuenta que eso es judío.

Sin olvidarnos que las distintas diásporas han influenciado y encontrado raíz en nuestra cultura, solo para dar idea de nuestra diversidad me gustaría nombrar:

El mundo Ashkenazi y el idish, que han aportado a la música judía un sinfín de sabores europeos que hoy son parte de nuestra tradición musical, canciones como: (Rumania, oifn pripechik, lu haiti rotchild; lomir zinguen, tumbalalaika, der rebe elimelej) tienen todo para adueñarse el título de esta es la verdadera música judía, pero seria un descriterio. Por otro lado, olvidarse de la cultura Sefaradí y Mizrahi, en otra parte del globo, otro sabor y otro aroma también marcan a la música del pueblo judío, y hoy seria impensado que melodías como: (yo me enamori, scalerica de oro, bilbilicos, a la una yo nací, buena semana, adió Querida) no sean parte de un shirón judío y así poder decir, esta sí es la verdadera música judía.

Para agregar más balagan a este intento de explicación, la cultura klezmer con interpretaciones como (sherele, Freilej zain, sher) serían valederos ejemplos para autodenominarse, la verdadera música judía.

El ámbito sinagogal también tiene cosas para aportar, el Nusaj, el leit motiv de cada rezo, en cada momento del año podría adjudicarse el título también; (jol, shabat, musaf, shalosh regalim, iamim noraim) son consideradas como ¨Mi Sinai Tunes¨ y así como un midrash de la Torá es entendido como entregado en el momento de la revelación de D’s a Moshé, continuando esa alegoría, cada tefilá cantada con su entonación correcta también es considerada como parte de ese sagrado momento. La Cantilación la manera especial de leer la Torá (que también tiene sus distintos tipos: (Torá Haftará Meguilá) con sus Teamim (marcaciones musicales), podrían decir, yo soy la base musical de este pueblo.

No podríamos olvidarnos de los nigunim, melodías sin letra que los jasídicos utilizan.

Y tampoco es posible olvidarse de la modernidad de los rikudei am, la música Israelí (jai, ani osali manguinot, od lo ahavtí dai, al col ele, lu ihei, hora, de akamat ha medina o los más modernos que son tocados en cada fiesta en Israel hoy día, con un sabor propio de Eretz Israel.

Y tal vez sin habérselo propuesto y con más de un siglo de presencia en Latinoamérica, quién dice que la música latina no crea corrientes en nuestras raíces judías.

La respuesta a si existe una sola música judía es negativa, pero en el estudio de la diversidad de las melodías de nuestro pueblo, nos enriquecemos, nos damos cuenta que unidos sonamos mejor, y que cada uno desde su particularidad, aporta al Klal Israel. Que disfrutemos sean los acordes o tonalidades que sean de nuestra tan variada música judía.

Por Jazán Ariel Foigel