ASL Arquitectos, sobre nuevo Instituto Hebreo:

“Este colegio tendrá una luz de futuro y no solo de presente”

Equipo ganador del concurso para el nuevo edificio, liderado por los arquitectos Abraham Senerman y Diego Rossel, ha seguido trabajando intensamente en la verificación de los detalles del anteproyecto que debe visar la Municipalidad de Las Condes.

Del trabajo a los festejos y de ahí de vuelta al trabajo. Este ha sido el trayecto seguido por ASL Arquitectos, que, en alianza con Perkins & Will, se adjudicó a comienzos de año el concurso para el nuevo Instituto Hebreo.

Durante los primeros meses del año, los equipos de arquitectos han trabajado intensamente con el Equipo de trabajo del Proyecto Atid, para definir cada detalle y así entregar a la Municipalidad de las Condes un anteproyecto totalmente afinado.

Según explicó Abraham Senerman, la idea de participar en este concurso surgió porque se trataba del colegio hebreo y por el objetivo de trascender en un proyecto comunitario de futuro. “Algo anecdótico, me llamaron para comentarme que se haría este concurso y para que me sumara al comité que lo organizaba, y de inmediato dije que no, porque quería participar como concursante”.

-¿Cómo se enfrentaron a los desafíos de un proyecto tan específico como es un colegio?

-Dado que nosotros no somos especialistas en proyectos sobre educación, optamos por una alianza con Perkins & Will, que es quizás la mayor firma del mundo especializada en construcción de proyectos educativos, con más de 1.000 colegios a su haber.

-¿Usted tenía alguna experiencia en proyectos de arquitectura ligados a la educación?

-Es totalmente distinto trabajar en lo que hacemos habitualmente, que son proyectos de oficinas o residenciales, a diseñar un colegio, aunque el año 1957 participé en la terminación de los proyectos la Escuela de Medicina y de la Escuela Militar. Posteriormente, a fines de los ‘60 participé en el proyecto del Colegio Hebreo de Viña del Mar y hasta ahí mi experiencia real en colegios. Por eso nos asociamos con la mejor firma que encontramos en este rubro, una firma con más de 2.600 arquitectos, entre los cuales tiene un grupo exclusivo dedicado arquitectura de colegios, además de un equipo multidisciplinario que incluye asesoría de psicólogos, especialistas en educación, etc. Esta era la única forma de abordar el desafío, porque nuestra intención es ir más allá y lograr un proyecto que sirva para el futuro y que pueda estar siempre al día en las tendencias de educación.

-¿Cómo fue el compromiso de los equipos de trabajo?

-Dedicamos horas de trabajo no habituales para un proyecto de este tipo, porque no competimos por los honorarios ni por el premio, fue por motivación personal.

Traspasando las fronteras

Por su parte, el arquitecto Diego Rossel destacó que ASL Arquitectos ha estado en un proceso de ampliación de su cartera de proyectos. “Es importante decir que nuestra oficina lleva mucho tiempo realizando edificios residenciales y de oficinas, y ahora queremos abrir un poco el portafolio de proyectos, y por eso decidimos participar en este concurso y otros similares con mayor frecuencia, para abrir un poco la mirada que hemos desarrollado como oficina”.

-¿Qué representa esta proyecto para ustedes?

-Nosotros creemos que con la alianza con Perkins & Will, qué va más allá del edificio, podemos dar respuesta al encargo que se hizo en el concurso, en el sentido de incorporar en el diseño un modelo educativo de avanzada y que el edificio pueda albergar la educación de los niños de aquí a por lo menos 50 años más. Por eso era y es necesario trabajar con equipos que estén a la vanguardia en cuanto al diseño de espacios educativos a nivel internacional.

-¿Qué aportó cada parte en el proyecto?

-Abraham Senerman. Primero que nada, quiero decir que Perkins & Will no fue un socio decorativo. Nos asociamos para trabajar en conjunto este proyecto de trabajo, con un aporte real de parte de ellos.

-Entonces la alianza con un socio extranjero fue fundamental…

-Diego Rossel. Nosotros tomamos un riesgo, porque no estamos habituados a este tipo de proyectos, y Perkins & Will habitualmente no participa en concursos de este formato. Pero finalmente logramos esta alianza y la participación fue 50% y 50% en la etapa de elaboración del proyecto.

Seguro pero abierto

-¿Cuáles fueron la inspiración y el concepto predominantes?

-Rossel. Parte de lo que creemos nos hizo ganar es que pusimos mucha atención a los aspectos simbólicos del judaísmo, y en ese sentido uno de los aspectos más importantes es que el proyecto, si uno lo mira desde arriba, tiene la forma de la letra Shin, que es la letra que está en la mezuzá. Esta forma geométrica ordena los edificios y los patios. Por otra parte, la fachada que va hacia la calle Chesterton es bien pétrea y por lo tanto trata de conectar a los que pasan por ahí con el Muro de Jerusalén y con ese tipo de materialidades. Por otro lado, las ventanas generan la sensación de una especie de piedra fisurada por donde penetra la luz al interior. Y en el interior tenemos una celosía que si se mira en detalle arma el patrón de la Estrella de David, filtrando la luz hacia las salas de clases, pero dando un aura interna muy especial.

-Senerman. Adicionalmente, en forma estratégica, decidimos generar un concepto de integración entre el Instituto Hebreo y el Estadio Israelita, de tal forma que el colegio tuviera una proyección hacia el estadio. Y otro tema importante es que desde el primer día nos planteamos la idea de un colegio diferente, y nuestro proyecto es diferente, no sé si mejor, peor, más bonito, más feo, pero sí diferente.

-¿Cómo se logra esa integración con el Estadio Israelita?

-Rossel. Funcionalmente, el edificio abraza el espacio interior del estadio. El colegio tiene una especie de brazos que son los bloques educativos que avanzan hacia el estadio, y además los patios interiores del colegio se comunican visualmente con la gran explanada del área deportiva del estadio. Por lo tanto, hay una conexión visual y potencialmente funcional entre ambas instituciones. -Mucha gente se pregunta cómo va a entrar ahí un colegio, porque parece un ese espacio pequeño…

-Rossel. El edificio aprovecha muy bien el nivel subterráneo. Lo que no podemos crecer en altura, lo crecemos hacia abajo. Entonces, en el piso -1 tenemos un patio zócalo muy iluminado, rodeado de auditorios, casino, gimnasio y otros recintos que son de uso común. Por otra parte, las canchas del estadio se reposicionan levemente,
Arquitectura de detalle

Durante estos últimos meses, los equipos han estado trabajando en revisar en detalle el proyecto, para que todo quede resuelto en la presentación que se hará ante las autoridades de la  Municipalidad de Las Condes.

Es que en la fase de concurso se presenta una idea que tiene cierto nivel de desarrollo, suficiente para comprender, validar y tomar decisiones de parte del cliente. Pero luego, junto al mandante, hay que definir los detalles y especificaciones, para que al final del proceso los usuarios puedan utilizar en forma óptima los espacios.

“Pensamos en un colegio para el futuro. Por ejemplo, en las bibliotecas hoy en día los libros no tienen el mismo rol de antes, y por eso la biblioteca tiene que tener espacio para computadores, trabajo en grupo, zonas de silencio, o sea, no solamente un espacio concebido para libros físicos”, explicó Senerman.

“Este colegio va a plantear espacios educativos de vanguardia, con salas mucho más transparentes, visión interna del colegio, será probablemente con mobiliario flexible, para que las aulas puedan adaptarse a los nuevos modelos educativos, es decir salas que se pueden transformar”, agregó Rossel.

-¿Hablamos de salas de vidrio?

-Rossel. Salas acristaladas, que dan la opción de tener mayor o menor transparencia, según lo que el colegio prefiera. Esta es la tendencia hoy en día, ya que lleva a la colaboración. Transparencia, espacios multiuso, flexibilidad son conceptos que queremos que estén presentes en el proyecto.

-¿Cómo se logra la flexibilidad en un mundo de cambios cada vez más rápidos?

Rossel. Nuestro proyecto contempla sistemas que permiten con el tiempo la fácil adaptabilidad. Es decir, hablamos principalmente de plantas libres de tal forma de tener movilidad y adaptación interior.

-¿Y qué pasa con los temas de eficiencia energética?

-Senerman. Ese es un tema que resolveremos en los detalles del proyecto, porque obviamente podemos llegar a un proyecto de eficiencia energética total, pero eso depende de la tecnología que se quiera utilizar y del análisis de costos. De hecho, una de las razones por las cuales nos gusta trabajar asociados con oficinas extranjeras es tener acceso a las últimas tecnologías y tendencias en distintos ámbitos de la arquitectura, uno de ellos por supuesto lo que tiene que ver con la eficiencia energética.

-¿Los aspectos de seguridad fueron considerados en el diseño?

-Senerman. Efectivamente y para eso el colegio cuenta con la asesoría de especialistas en la materia. Pero en general, en términos conceptuales, propusimos una arquitectura protectora del interior del edificio, es decir una estructura un poco más cerrada hacia la calle y más abierta hacia el interior, hacia el estadio. El objetivo fue hacer un colegio bonito, pero no expuesto.

-¿Cuándo termina el trabajo de ustedes?

-Senerman. Nosotros entregamos el proyecto y luego, durante el período de la construcción, asesoramos para que las cosas se hagan tal cual fueron diseñadas.

-Rossel. Estamos orgullosos del trabajo que hemos logrado y creemos que hay un equipo muy comprometido, no solamente de los arquitectos sino también el equipo que está liderando el proyecto dentro del colegio y del estadio, por eso estamos seguros que lo que queda de trabajo será muy positivo.

Por LPI