Andrea Malchuk:

@ensusilla, la startup de la seguridad infantil

Lo que comenzó como un accidente automovilístico, se transformó en una obsesión, luego en una cuenta de Instagram y ahora en un emprendimiento de impacto social, que busca generar conciencia sobre el cuidado de los menores al interior de los autos.

Terminaba la festividad de Iom Kipur en Casapiedra hace algunos años cuando Andrea Malchuk tuvo un accidente automovilístico que pudo amargarle la vida para siempre.

Tras la intensa jornada de ayuno se disponía a ir a casa junto a su marido y su pequeña hija de tan solo 10 meses, a quien llevaba en brazos hasta salir del estacionamiento. En ese momento, un pensamiento inspirador los llevó a sentarla en su silla de bebé, porque “nunca se sabe”.

Y, dicho y hecho, dos cuadras más adelante su auto fue impactado por un conductor que no respetó la luz roja. Afortunadamente, una buena silla y una buena instalación le salvaron la vida a la menor…

Los caminos de la vida

Ex alumna del Instituto Hebreo, cineasta, productora de eventos y profesora básica, Andrea Malchuk, más conocida como la Pitu, se ha convertido casi sin darse cuenta en la directora de una startup llamada Ensusilla.

“Todo partió porque cuando estaba embarazada y me tocó elegir silla para mi hija no sabía nada al respecto y cuando salí de la clínica me estresó mucho que las enfermeras no sabían cómo tenía que amarrarla. Y luego vino lo del accidente, y me quedó la gran duda de qué hubiera pasado con mi hija si ella hubiese ido sin silla, es decir en mis brazos. Fue en ese momento que me puse de lleno a investigar el tema y a hablarlo con mis amigas”, relata.

“En marzo del año pasado -agrega- me contacté con el director ejecutivo de la CONASET, Luis Alberto Stuven, quien me puso en contacto con la gente a cargo del tema y empecé a trabajar coordinadamente con ellos enviando la información a grupos de WhatsApp de mamás sobre los cursos que daban en CONASET y las sesiones que ofrecían ellos para evaluar e instalar correctamente las sillas”.

Según recuerda la Pitu, en diciembre la llamaron de la CONASET para acreditarse en este tema y unas semanas más tarde comenzó a activar en Instagram.

“Lo de Instagram comenzó como algo básicamente informativo, tratando de mostrarle a mamás influencers el tema de la seguridad vial, para que lo transmitieran a sus seguidores, pero todo se dio en forma muy rápida y en tres meses ya tenía 10 mil seguidores. Esto me hizo darme cuenta que era un tema que la gente quería conocer más y que no tenía de dónde sacar información”, dice.

-¿Qué feedback tienes de la gente a través del Instagram?

-Hay gente que odia mi Instagram y hay gente que lo ama. Entiendo a los que lo odian, porque es información que uno preferiría no saber, porque uno sabe que no lo está haciendo bien, sabe que ya invirtió en una silla y se da cuenta que no es la apropiada. Siempre hay gente que dice que lo que yo planteo es una exageración y la típica explicación es que en nuestra época nadie usaba cinturones y sobrevivimos, pero la verdad es que no todos sobrevivimos. Antes había un 50% más de mortalidad infantil. Pero también hay mucha gente que sí quiere saber del tema y agradece mucho por el hecho de que sus hijos van seguros en el auto y ellos pueden ir tranquilos también.

Mala instalación

Andrea Malchuk está pronta a lanzar la página web de Ensusilla, donde organizará el servicio de asesorías que está prestando a las mamás que lo requieren, a través de un espacio que le facilitó Volvo en su sala de ventas, donde se ha percatado que “más del 95% de las sillas vienen mal instaladas”.

-¿Cómo definirías el rol de @ensusilla?

-Yo lo veo como un startup, pero mi foco por sobre todas las cosas es un cambio de paradigma en la sociedad respecto de las sillas de auto y lo que ellas significan para la seguridad de los niños. Lo que más quiero lograr es el cambio del paradigma, primero en el uso de silla de niños para los autos, ya que más de un 34% de las personas no ocupa sillas, segundo en la compra de la silla adecuada para el niño y para el auto, y tercero en la instalación adecuada, que debe ser a contramarcha hasta los 4 años, como se hace en Suecia, donde la mortalidad infantil por accidentes de tránsito es prácticamente cero.

-Pero es muy raro ver niños mayores de un año en una silla instalada mirando hacia atrás…

-Es que les meten miedo a las mamás, diciendo que cuando crecen los niños ya no pueden ir sentados a contramarcha, pero lo cierto es que las estadísticas muestran que hay más fracturas de extremidades cuando los niños van sentados a favor de la marcha.

Finalmente, Andrea Malchuk hace un llamado a los padres a tomar en cuenta cuatro factores: elegir la silla adecuada a las características del niño, elegir una silla compatible con el asiento del auto, siempre preferir sillas que permitan la contramarcha, tener la seguridad, de que para instalar una silla, el uso del cinturón de seguridad es igual de seguro que el uso de latch o isofix siempre y cuando se conozca el cinturón del auto y se bloquee de forma adecuada.

Por LPI