A propósito de Valdivia:

En España el BDS municipal pierde en tribunales

Distintas entidades de la sociedad civil, entre las que destaca la ACOM, han obtenido importantes logros judiciales para detener el boicot antiisraelí desplegado por políticos de izquierda “bolivariana” en diversos ayuntamientos.

El 12 de junio de 2018 será recordado en los anales de la historia como la fecha oficial de homologación del antisemitismo con el antisionismo en Chile.

En efecto, ese día el Concejo Municipal de Valdivia, aprobó un proyecto que ingresó el alcalde Omar Sabat, de origen palestino, para convertir a Valdivia en una ciudad “libre de apartheid israelí”.

El edil explicó que esto significa abstenerse de contratar servicios de “cualquier empresa que se lucre o esté vinculada al apartheid israelí”, lo que se prolongará hasta que “Israel decida finalizar la ocupación y colonización y el desmantelamiento del muro”.

Diversas fuentes consultadas por esta declaración enfatizaron que no existe Apartheid en Israel, y agregaron que la gravedad de esta resolución es que llama a ejercer un acto de discriminación económica contrario a las libertades civiles de los regímenes democráticos, que podría afectar no solamente a empresarios israelíes, sino también a personas que hacen negocios con Israel o incluso a quienes son simpatizantes de Israel, como los son los chilenos de origen judío.

Y es precisamente en este último punto donde se funde antisionismo con antisemitismo, en un intento de quebrar la fuerte relación espiritual y cultural de los judíos con Israel.

El caso español

Pero el fenómeno de Valdivia no es nuevo en el mundo. En España ha sido frecuente ver declaraciones de distintos ayuntamientos en la misma línea, todo esto en el contexto de un creciente movimiento de grupos palestinos islamofascistas y del posicionamiento de una izquierda chavista y antiisraelí en los gobiernos locales.

Respecto del primer fenómeno, el periodista Ferran Barner ejemplificó con un incidente poco conocido que se registró durante una manifestación en Barcelona, donde un grupo gritó “Jaybar Jaybar, ya yahud, Jaish Muhammad, sa yahud (Recordad, recordad, judíos, el Ejército de Mahoma está regresando).

“Que se oiga en Palestina una proclama racista de esa magnitud no es inusual. Lo que dejó perplejos a los judíos españoles es que los gritos se escucharan el pasado 11 de diciembre durante una protesta, sobre el papel pacífica, organizada en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, y además en presencia de las fuerzas de policía autonómicas catalanas, que, muy probablemente, ni siquiera advirtieron lo que sucedía a su alrededor… Las amenazas islamistas y xenófobas partieron de un pequeño grupo de musulmanes que, mezclados con activistas de la causa palestina y de la plataforma BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel), mostraban su disconformidad por la propuesta de traslado de la capital de Israel a Jerusalén”.

Y respecto del fenómeno político, afortunadamente en España la sociedad civil se ha organizado contra estas acciones de boicot que se han infiltrado a través de algunos ayuntamientos, lográndose que a través de demandas judiciales y administrativas el boicot sea depuesto.

Una de las instituciones más activas en la defensa de los derechos de Israel frente a los ayuntamientos locales ha sido Acción y Comunicación en Oriente Medio (ACOM), una asociación aconfesional y no partidista, cuyo presidente Ángel Mas ha elaborado un verdadero protocolo para estos casos.

Según explica Mas en una interesante columna, en España el espacio antisemita que en otros lugares de Europa ocupa la ultraderecha está representado por un grupo político bolivariano que desde las últimas elecciones locales gobierna la mayoría de las principales ciudades del país.

“En España, el movimiento BDS y la extrema izquierda política no están alineados: son una cosa y la misma, el boicot a Israel es central a sus convicciones y una prioridad política. Prioridad en la que sin duda tienen que ver los orígenes y la financiación de este movimiento”, comenta.

Respecto de las estrategias desplegadas por ACOM para combatir el BDS, se destacan acciones en tres ámbitos.

“En el ámbito político, informamos a los representantes de partidos moderados de los verdaderos fines y métodos del movimiento BDS y de la ilegalidad de los acuerdos que pretenden adoptar. Por otro lado, nuestros simpatizantes son activos diariamente en medios tradicionales y en redes sociales, donde decenas de personas prestan generosamente su tiempo para confrontar los mensajes sectarios y de odio del movimiento BDS-Podemos. Y, finalmente, cuando todo lo anterior falla, llega el momento de la actividad legal. Contamos con un equipo numeroso de abogados que trabajan pro bono para llevar ante los tribunales a las instituciones que promueven ilegalmente el boicot antisemita a Israel”.

Por LPI