Comunidad Judía de Chile coordinó realización de actividades litúrgicas en la Araucanía y Los Lagos:

Emotivos servicios de Iom Kipur en las comunidades judías de Valdivia y Temuco

El sur de Chile fue el destino de los primeros inmigrantes judíos y aunque la mayoría se trasladó a Santiago, ciudades como Valdivia o Temuco mantienen la vida comunitaria. Temuco, que fue la más numerosa en su momento, sigue activa cada viernes con servicios de Kabalat Shabat. Este año tanto Temuco como Valdivia pudieron mantener la tradición de Iom Kipur.

Temuco

La Sinagoga de la Comunidad Israelita de Temuco es la más antigua en funcionamiento de Chile. Allí se realizan de forma ininterrumpida actividades litúrgicas para Iom Kipur.

Este año no fue la excepción, indica el Presidente Comunidad Israelita de Temuco, Javier Weissbrot: “Desde hace 10 años y bajo la presidencia comunitaria de Mario Hasson, comenzaron a venir para Iom Kipur desde Santiago jóvenes como Nicolás Riethmüller. Gracias a Hashem y a su buena voluntad hemos podido continuar este año con la festividad más importante del judaísmo, lo que genera mucha alegría tanto en nuestros socios como en los jóvenes que nos visitan y apoyan”.

Nicolás Riethmüller, encargado de oficiar la tefilá en la Sinagoga Kahal Hatikvá, dice: “Esta es una mitzvá que me llena de gratificaciones y energía. La experiencia es simplemente única y hermosa, no existe algo así en nuestras grandes kehilot de Santiago. Acá estamos fuera del tiempo, en una escala de espacio mucho más pequeña y real, en una ciudad chica y no en la gran capital. Estar haciendo la tefilá en una comunidad que cumplió 100 años, en la sinagoga más antigua de Chile, tiene un componente energético y simbólico muy poderoso”, indica. Riethmüller decidió ingresar al Seminario Rabínico Latinoamericano en Buenos Aires el año pasado: “Esto comenzó en Temuco, en Kipur, hace ya más de 10 años”, concluye.

“El final de Iom Kipur fue espectacular” explica Wesissbrot: “Cada uno juntó su Talit con el javer de al lado, formando un gran Talit colectivo, que cobijaba a una centenaria comunidad judía, lo que dio un inmenso simbolismo a la final de jornada”, dice orgulloso.

Valdivia

En la Región de los Ríos no se quedaron atrás. Hace 6 años que viaja un grupo desde Santiago a oficiar a Valdivia, entre los que se cuentan Eric Uriel Nicolaievsky y Ronald Tichauer.

Nicolaievsky, asegura que: “Volver un año más a oficiar el servicio de Iom Kipur en Valdivia ha sido la decisión correcta. Desde la extrema sensación de saciedad absoluta de las comidas de antes y después del ayuno, hasta el sentimiento de hambre intensa (que se suma al desafío de oficiar los servicios religiosos, cantando con la mejor voz de Jazán disponible, pero sin tomar ni una gota de agua para aclarar la garganta), pasando por hermosos momentos de reflexión e introspección acompañados de fondo por los paisajes abundantes en naturaleza, junto a la lluvia sureña que con su golpeteo incesante limpia el aire y predispone a la mente al estado perfecto para ser limpiada también de las cargas que acumulamos en el año y que el agua también se lleva”.

“Ha sido una experiencia muy enriquecedora”, agrega Ronald Tichauer. “Nos guiamos bastante por el Majzor, lo que hemos ido complementando a lo largo de estos años preguntándole a distintos rabanim, o gente entendida”, indica

Ambos coinciden en que esta es una instancia maravillosa: “Otro año más de compartir con miembros de esta familia extensa que es el pueblo judío, en el cual uno reconoce a tíos y abuelos, que no son tíos y abuelos propios necesariamente, pero el cariño que se manifiesta en los encuentros y despedidas desafía la importancia de los lazos de sangre, y revela que el cariño y agradecimiento que suscita esta mitzvá sobrepasa la importancia de determinar quién es abuelo o tío o sobrino de tal o cuál”.

El próximo año, Temuco, Valvidia y otras comunidades esperan mantener esta tradición, para lo cual será necesario contar con el apoyo de distintas instancias y organizaciones comunitarias que pueden ir comprometiendo desde ya su participación en las más diversas formas, de modo que todos los judíos del país podamos decir “Jatimá Tová”.

Por CJCh