El Team Chile ya está de regreso:

Emotivo adiós a las Macabeadas 2017

Si bien las metas deportivas son importantes, la mayoría de los asistentes coincidió en que el mayor valor de esta experiencia fue compartir con judíos de todo el mundo y en adentrarse en la sociedad israelí.

Más de 10 mil atletas, 3 mil competiciones, 2.100 medallas, 47 deportes y 80 países. Estas son las cifras de la Vigésima Macabeada Mundial, que finalizó esta semana en Israel, con una numerosa y destacada participación de la delegación de Chile.

Cabe señalar que la Macabeada es el tercer evento deportivo más grande del mundo en cuanto número de participantes, y paralelamente es uno de los eventos de mayor relevancia en la relación entre Israel y las comunidades judías de la diáspora.

Un poco de historia

La primera Macabeada fue en 1932, o sea, 16 años antes del establecimiento del Estado de Israel. Sin embargo, la idea de una “olimpíada judía” surgió muchos años antes.

Las semillas de los Juegos Macabeos se plantaron en el siglo 19, en el Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza. Gracias a un discurso pronunciado por Max Nordau, se inventó un nuevo enfoque al sionismo, que se denominó “judaísmo muscular”. El enfoque era que la educación física podría ayudar a cambiar la percepción del pueblo judío, y tendría un papel clave en el resurgimiento nacional. El énfasis estaba en que la fuerza mental y física ayudaría a mejorar la agilidad y la disciplina, y también a deshacerse del estereotipo inexacto de los judíos como personas débiles. Esta idea logró concretarse, y los judíos empezaron a ver el beneficio de dedicarse libremente al ejercicio de la mente y el cuerpo. Los clubes deportivos judíos empezaron a aparecer en Europa, comenzando con la Asociación Israelita de Gimnasia en Constantinopla, Turquía. Los fundadores de esta asociación establecieron este movimiento cuando fueron rechazados por los clubes deportivos locales debido al antisemitismo. De alguna manera, el origen de los Juegos Macabeos proviene de la exclusión que han enfrentado los judíos.
Y si bien Max Nordau dio el primer paso, fue Joseph Yekutieli quien realmente puso el plan en marcha. Yekutieli era apenas un espectador de 15 años en los Juegos Olímpicos de Estocolmo en 1912, cuando descubrió su sueño. Su visión era una olimpiada judía, una reunión de atletas judíos de todo el mundo para unirse en la tierra del pueblo judío. Yekutieli también sentía que los juegos ayudarían a revivir al pueblo judío y sería la respuesta a “la exclusión que los había plagado durante siglos”. Después de años de trabajo para promover la idea, Yekutieli pudo recolectar el apoyo para su sueño y en marzo de 1932 inauguró la primera Macabeada.

Este primer evento congregó a 390 atletas de 18 países. Los primeros juegos, como con la mayoría de los primeros ensayos, llegaron con algunos baches en la carretera. Muchas de las cuestiones tenían que ver con preocupaciones logísticas imprevistas y complicaciones con el estado de las instalaciones. El estadio fue completado por voluntarios el día antes de las ceremonias de inauguración, la pintura todavía estaba húmeda y no había suficiente transporte para llevar a los atletas a sus eventos. Pero estos problemas no impidieron que los juegos fueran un éxito. La idea primordial era que el pueblo judío se reuniera como una familia, una “mishpuche”, lo que ayudó a aliviar las complicaciones. Todos los involucrados estaban de buen humor y las dificultades se resolvieron.

Con el tiempo, los juegos macabeos se han convertido en un evento extravagante, en que los judíos de todo el mundo sintonizan. Cada cuatro años el pueblo judío se reúne para celebrar el vínculo que se comparte internacionalmente, y los juegos son reconocidos universalmente por esto. Muchos líderes mundiales han tomado nota y extienden su admiración hacia el estado judío. Antes de la Macabeada 19, el Presidente Obama envió un mensaje de felicitaciones al comité de los juegos y recordó al mundo el “vínculo inquebrantable entre Israel y los Estados Unidos”.

La idea de usar el deporte para promover el orgullo judío ha demostrado ser un éxito. A lo largo de los años, la Macabeada ha visto competir a atletas legendarios. Muchos comenzaron en los juegos y se convirtieron en competidores de clase mundial.

Team Chile

Según los análisis realizados al cierre de los juegos, la actuación de Chile estuvo dentro de las expectativas, considerando que el nivel de las competencias fue muy muy alto. Se obtuvieron cinco medallas más que hace cuatro años atrás.

Jessica Kanonitsch, jefa de la delegación de Chile, destacó varios hitos de estos juegos: “Dos jugadoras de voley fueron invitadas a quedarse a jugar en Israel, Isabel Retamal de voley Juniors y Sofía Tuane de voley Open. Por otro lado, fue primera vez en la historia que un equipo colectivo, como el fútbol, llega a instancias tan importantes como disputar una medalla de bronce. Otro aspecto interesante fue la participación de familias, como por ejemplo la familia Dveksler, Sonia Kiblisky y su hija Isabel Retamal, Alan Kraus y su hijo Daniel, los hermanos Jaime y Uri Cohen, los hermanos Andrés y Alejandro Sobocki, las hermanas Josefina y Consuelo Unger, las hermanas Sofía y Natalia Tuane. Para las estadísticas también quedaron algunos datos curiosos: Chile presentó a León Cohen el arquero más veterano de fútbol, con 66 años; Marcos Kaplún estuvo en la cancha con más de 70 años, y más del 70% de la delegación chilena no conocía Israel o no había venido desde su viaje de estudios”.

Según Kanonitsch, lo más lindo de la Macabeada fue haber podido cumplir el sueño de más de 100 personas, que puediero vivir y respirar lo que es Israel, no sólo en el ámbito deportivo, sino además pasear, conocer, interactuar con la sociedad israelí, aprender de su cultura, su idiosincrasia, su valoración por la vida, su constante optimismo, etc. “Ha sido un trabajo arduo, que comenzó hace más de un año, y que se intensificó acá en Israel, pero al final del día, puedo decir con orgullo que todo valió la pena. Una vez más, vuelvo con el corazón lleno de emociones y con un orgullo infinito por ser judía y por poder aportar a la continuidad de nuestra comunidad. Gracias profundas a Álvaro Rosenblut, Mauricio Cohn y Danny Wolfmann, quienes me acompañaron en todo este camino y ayudaron a que todo fuera posible. Felicitaciones y agradecimientos infinitos a nuestros delegados y capitanes que nos facilitaron el proceso y a nuestro abanderado Jaime Cohen, quien se ganó con creces el honor de levantar la bandera chilena”.

Con la camiseta puesta

Felicitaciones especiales del Círculo Israelita de Santiago para sus socios que tuvieron una activa participación en el Team Chile.

Uno de ellos fue Alan Friedman, quien señaló a la distancia: “Escribo estas palabras, mientras voy de regreso a Chile y aún no paran las emociones e imágenes vividas estos últimos 14 días, que no olvidaré jamás. Fue un viaje soñado con una mezcla perfecta entre competencia deportiva, paseos por Israel y momentos memorables con los amigos”.

“Las macabeadas son de las mejores actividades comunitarias para fortalecer la identidad judía. Hoy me siento más orgulloso de ser judío y sionista. Hace más de 20 años que no estaba en Israel y tengo un orgullo gigante de lo que ha logrado Israel como país. Intencionadamente hablé con muchos israelíes y árabes en cada lugar que estuve y no paré de hacer preguntas, porque quería salir con una visión completa del Israel de hoy. Me quedo con la imagen de un país profundamente democrático, inclusivo y respetuoso de todas las creencias. Un país donde su mayor riqueza es el capital humano. Sorprendido como pasó de ser un país desértico a ir por las carreteras y ver un país verde. Un país, donde se ve a su gente aprovechar minuto a minuto la vida. Un país non stop”.

Por su parte, Mijael Maldavsky, relató lo que fue para él la culminación de un año y medio de trabajo. “Tuvimos la oportunidad junto a los otros 2 nadadores de conocer una piscina de clase mundial en El Centro Wingate. Ese mismo día fue la inauguración, un día muy emocionante para cada uno de los integrantes del Team Chile. Desfilamos en el estadio junto a los más de 10.000 deportistas judíos de todo el mundo. Me tocó nadar en 5 pruebas individuales y 2 postas que hice con 2 nadadores alemanes y uno de Puerto Rico, consiguiendo ganar una medalla de plata y una de bronce. La emoción al recibir la primera medalla fue maravillosa. Sonia Kiblisky nuestra única nadadora mujer consiguió 3 medallas en su segunda vez en una Macabeada. Llegar todas las mañanas y desayunar junto a otros deportistas fue también una gran experiencia. Sin duda ha sido un tremendo viaje y una gran experiencia como hombre judío. Ojalá mis hijos algún día puedan participar también”.

 

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Por LPI.