Matías Valenzuela expone en el CIS:

El vacío como protagonista, el silencio como acompañamiento

Una fuerte influencia del minimalismo y la primacía de la geometría son dos de las características de la obra de Matías Valenzuela Ascui (1989), artista que presenta -entre el 8 y el 30 de mayo próximos- la muestra “Ante el vacío” a cargo de Extensión Cultural, del Círculo Israelita de Santiago.

Compuesta de obras de mediano y gran formato, la exposición exhibirá nueve trabajos de acrílico y lápiz sobre papel en los que se podrán apreciar varios de los conceptos que inspiran a este Licenciado en Artes y Máster en Diseño Avanzado de la Pontificia Universidad Católica. Como señala Valenzuela en lo que se puede leer como una declaración de principios en su sitio web (www.matiasvalenzuela.art): “El vacío cumple un rol fundamental en mi trabajo, tanto a nivel visual como simbólico, enraizado en la noción zen de la Nada. Me interesa incitar un estado de conciencia sereno, fijando la mente a partir de una contemplación vacía que logre aflojar cualquier barrera intelectual, en donde el silencio prevalezca”.

Sin embargo, este joven artista -ganador del Segundo Lugar del VII Concurso de Arte del CIS “Universos Paralelos” a cargo de Extensión Cultural, año 2018, que ya ha expuesto en el Museo de Artes Visuales, MAVI, y en ArtSTGO en el GAM- señala cuando comenzó sus estudios de arte “mi trabajo era lo contrario, muy saturado, con muchos elementos, muy recargado. Y llegué a un punto personal, quizás de ansiedad, en que dije “No necesito todo esto, necesito simplificarme”, me empecé a interesar por el Zen, por el budismo y las cosas se fueron como calmando. Y ahí llegó el interés por el minimalismo y el silencio, y en especial el interés en el vacío”.

Y sus palabras dan la clave sobre los elementos que destacan en su obra plástica, como son la simpleza, la armonía, el silencio, la calma y el aprecio por el vacío. “El vacío es lo que más abunda y mi trabajo está ahí para acentuarlo. Y con lo de vacío no me refiero sólo a un aspecto visual, sino también mental, al vaciamiento de la mente hasta llegar a un estado de plenitud”, explica.

Es curioso que ese sea tu objetivo, en una sociedad en que el vacío es visto más como algo negativo que positivo.

-En occidente tiene esa carga, porque en oriente el vacío es un estado ideal, acá es de perdición. Yo mismo llegué a eso por ansiedad. Es difícil llegar a un estado de silencio.

¿Cómo se conectan las obras que vas a presentar en esta exposición con la que presentaste en el VII Concurso de Arte del CIS “Universos Paralelos” y que obtuvo el segundo lugar?

-Son similares, también son pequeñas figuras, que voy trabajando lentamente. Pero la diferencia es que en estas obras las figuras acentúan el vacío que hay alrededor, que es el fondo, el papel, y parecen estar levitando como suspendidas sobre el espacio.

En “Aura”, la obra que presentó al concurso del CIS, se presentaban “unas suertes de mandalas, de pequeñas figuritas de color, que generan un centro circular e iban expandiéndose hacia afuera. Era un trabajo bien contemplativo, casi como un ejercicio de meditación. Y tenía una paleta de colores bien delicada, entonces producía un efecto etéreo”.

¿Tiene esta inspiración que ver con que, después de estudiar arte, hayas realizado un Máster en Diseño?

-Lo hice más que nada por la formación de la escuela, como que artes es poco práctico, a veces demasiado teórico y académico, entonces sentía que me faltaban más herramientas de autogestión.

¿Y no te motiva enfocarte, más adelante, al arte aplicado al diseño?

-En su minuto lo pensé. Me pasó en mi examen de grado de la carrera de Arte que me acusaban, o tildaban, de diseñador, quizás porque mi trabajo es más bien geométrico o de líneas limpias. Y eso tiende a asociarse más al diseño o a cierta pulcritud propia de un arquitecto, y no cercano al cliché del artista, que es romántico, expresivo, que hace manchas. Lo mío es todo lo contrario. Es sumamente preciso, ordenado y pulcro, es un trabajo que casi no tiene margen de error.

Por Michelle Hafemann