Discurso Directora Escuela E-50 República de Israel:

El sueño forjado a través de la esperanza

Antes de comenzar estas palabras me gustaría solicitarles algo. Les quiero pedir que por un instante cierren sus ojos y visualicen aquello que les causa mucha felicidad, mucha alegría, mucho gozo. Les voy a solicitar, además, que lleven las manos a su corazón y mantengan esa llama que se ha encendido en cada uno de nosotros. Ustedes se preguntarán por qué y la respuesta es muy simple. Todos los seres humanos atesoramos en nuestros recuerdos momentos que nos provocan felicidad y dicha. Esos momentos nos dan la fortaleza para ponernos de pie y continuar nuestro camino cuando vivimos instantes de tristeza o pesar.

Esos momentos de alegría nos permiten mirar al otro a los ojos y conectar las almas desde el lenguaje sagrado de la esperanza. Esa, es la esperanza que un día, hace 70 años atrás, llevó a un grupo de visionarios a consolidar un sueño que parecía imposible de alcanzar: forjar una nación, gestar identidad, sembrar ilusiones, cosechar ideales.

Si pudiésemos describir en pocas palabras las acciones que lideraron la convicción de los jóvenes sionistas de la época para restablecer la tierra de la nación en exilio podemos pensar en dos: un acto de fe y un acto de amor. Fe por cuanto significó quebrar el estatus quo predominante y luchar por un ideal; amor, porque es la llave maestra capaz de transformar cualquier obstáculo en oportunidad y hacer de esta un pilar de construcción sólido y seguro. Por lo tanto, cuando pensamos en Israel, visualizamos un milagro emergido de un sueño, una esperanza y una convicción. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la historia que precede a la creación del Estado de Israel tiene 4 mil años, los cuales han marcado al mundo occidental en diferentes etapas y circunstancias.

A la fecha, Israel se yergue como una nación sólida y moderna que contrasta con los vestigios arqueológicos del pasado. Cada ciudad, cada calle, cada construcción se entremezcla con símbolos que permiten realizar un viaje de imaginaciones.

Los cimientos se vuelven legados y estos son preservados como parte de la memoria para no olvidar. Las políticas de estado van en directo beneficio de sus habitantes y su calidad de vida. El desarrollo de las ciencias y la tecnología han permitido al país contribuir con importantes aportes de avanzada para mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos.

A modo de ejemplo, ¿sabían ustedes que los pendrives o flasdrives son creación Israelí? De la misma manera, lo es el sistema de navegación WAZE que utilizamos en nuestros celulares. Además, gracias al desarrollo de tecnología de última generación, existe un proceso de tratamiento de aguas que permite contar con sistemas de regadío en pleno desierto y así convertir tierras estériles en maravillosos oasis.

Al mismo tiempo, es importante destacar que para Israel la educación es el pilar fundamental del establecimiento social del país, por ende, los niños y niñas tienen un rol protagonista en ella. Diversidad, inclusión, multiculturalidad son términos representativos de un estado cuyo objetivo es velar por el bien común de todos.

Por consiguiente, para nuestro colegio es un orgullo y una alegría llevar el nombre distintivo Escuela República de Israel, el cual es asignado en el año 1950 como un acto político de reconocimiento del gobierno de la época a la creación del estado ocurrida dos años antes.

Como Israel, contamos con un pequeño espacio que al día de hoy es diverso e inclusivo. De igual manera, cada uno de nosotros cree que los sueños gestan realidades y la nuestra se centra en buscar, siempre, desafíos que nos permitan mejorar el trabajo realizado para brindar a nuestros niños y niñas la educación de calidad que merecen. Así entonces, hemos construido un sello identitario que nos une a este país tan distante físicamente pero tan cercano desde el alma.

Es más, Esperanza y Libertad son las calles que delimitan el cuadrante de la escuela y se convierten en las vías transmisoras de quimeras; esperanza y libertad fueron también los motores que movilizaron a los jóvenes sionistas para canalizar sus ideales que hoy se ven reflejados en la existencia de Israel como una nación sólida y floreciente.

Por Lorena González Muñoz. Directora Escuela E-50 República de Israel