Del libro “Napoleón en Vilna y otros cuentos judíos”:

El regalo

En un apartado pueblito polaco vivía un comerciante en trigo. Su nombre era Isaac. El sueño de su vida era concurrir a la gran feria de Danzig Había gente que se había convertido en un naguid (1) haciendo negocios allí.

Ojalá le fuera así a todos los judíos, como le fue a Isaac, cuando se cumplió su deseo. Hizo excelentes negocios en esa famosa feria.

En vista de lo bien que le había ido, pensó en hacerle un regalo fuera de lo común a su esposa Rivkele.

Visitó numerosas tiendas y puestos de venta, pero no encontró nada que le llamara la atención. Hasta que vió a un gitano que veía la suerte.

Este tenía sobre su hombro un extraño bicho verde. De repente el pajarraco empezó a gritar palabras en perfecto idish. Isaac se dijo: “Takeh, este es el regalo más original que le puedo hacer a mi mujer”. El gitano se aprovechó de la ansiedad por adquirir el loro que demostró el comprador y le cobró las ganas.

Isaac decidió mandar la jaula por correo a su casa, para darle la gran sorpresa a Rebequita. Tampoco le escribió que el ave sabía hablar, esa sería la gran sorpresa.

Cuando Rebeca recibió la encomienda se quedó muda.

¿Qué será esa creatura verde con una nariz tan enorme?

—¡Bueno con el shlimazl de mi marido, mandarme de regalo esta cosa tan horripilante!

Agarró la jaula y corrió donde el rabino, tal vez él podría decirle qué pájaro era.

Cuando lo vio el rebe, también se sorprendió mucho.

Nu, rebe, ¿qué cree usted que es?

El rabino se puso los anteojos y tiró de su larga barba, examinando a la creatura desde todos los ángulos. Estaba muy perplejo.

—Para decirte la verdad Rivkele, no puedo decirte de qué bestia se trata. Nunca en mi vida he visto nada parecido. Pero voy a investigar cuidadosamente en mis libros.

Después de meditar y leer varios libros, dictó su veredicto.

—Ahora sé de qué se trata este animal.

—Es un ganso verde, que se da uno en un millón. Es un ave kosher. Llévalo donde el shoijet (2) y cómelo en buena salud que mañana es yomtev (3).

Rebequita siguió las instrucciones del rabino y ella y sus hijos lo comieron al día siguiente.

Por fin, una semana después, Isaac regresó a su hogar. Lo primero que hizo fue preguntar por el pájaro.

—¿A qué te refieres, al ganso verde? Nunca más me mandes regalos así, pedazo de shlimazl. Era duro, tenía gusto a cuero y no le deseo a mi peor enemigo probar una cosa de tanto asco.

Cuando Isaac se enteró del destino de su ave maravillosa, empezó a tiritar de rabia.

Corrió rápidamente a la casa del rabino.

—Rebe —le gritó indignado—, ¿cómo pudo usted decirle a mi Rebeca que el pájaro que le mandé de regalo era un ganso verde? ¿Cómo es posible que usted sea tan ignorante y no sepa que era un papagayo? Un pájaro maravilloso y harto caro que me costó.

—Nu —dijo el rebe—, entonces me equivoqué. Estaba seguro que era un ganso verde. ¿Y qué tenía de fantástico ese loro?

—Pero rabino, usted no comprende —dijo casi sollozando Isaac—; era un pájaro muy bien educado y podía conversar en idish.

—¿Hablar, dijiste? —repreguntó el rebe, incrédulo.

—Sí, hablar y también en alemán —agregó Isaac.

Por un rato el rabino permaneció en silencio. Se tomó de su barba frondosa y le dijo disculpándose:

—Nu, si el pájaro era realmente tan instruido y podía hablar en
idish y también en alemán, como me cuentas, ¡por qué diablos! no alzó su voz y se presentó…

1) Hombre de fortuna.
2) Matarife ritual.
3) Día festivo.

Por Benny Pilowsky Roffe