Una historia de múltiples aristas:

El Papa, Chile, los judíos e Israel

La próxima semana, Chile estará semiparalizado por la visita del Papa Francisco a Santiago, Iquique y Temuco. La figura de Jorge Mario Bergoglio siempre ha llamado la atención del mundo judío, por su mensaje inclusivo y conciliador, aunque distante de Israel en materia política.

“La amistad entre el rabino Abraham Skorka y yo es un ejemplo de que el diálogo en el mundo es posible y que la amistad es posible. Ese es mi principal mensaje”, declaró el Papa Francisco, tres meses después de su elección como jefe de la Iglesia Católica.

Es que Jorge Mario Bergoglio, a través de su amigo Skorka, ha tenido un fuerte acercamiento al mundo judío, a partir de una relación forjada a partir de 1990, cuando ambos coincidieron en un acto en el que se conmemoraba la independencia de Argentina. El rabino y el actual Papa, que en esos años se convertiría en arzobispo de Buenos Aires, se dieron la mano. “El momento clave en nuestra relación fue cuando todo empezó con un chiste de Jorge Mario Bergoglio. Yo quería saludarle y comentarle una cuestión teológica de su discurso, pero él, que es un acérrimo seguidor del equipo de fútbol San Lorenzo y que sabía que yo soy del River, me miró con cara muy seria y me dijo: ‘Según parece, este año ustedes van a comer cazuela de gallina’. Y es que los fans del River son llamados gallinas, ya que durante un cuarto de siglo no tuvieron mucho éxito… En este chiste había un mensaje y era que al arzobispo no le gustaban los protocolos y que su puerta estaba abierta”, cuenta Skorka.

Desde el momento en que se conocieron en Buenos Aires, el entonces arzobispo Bergoglio y el rabino Skorka se fueron acercando gradualmente y empezaron a encontrarse varias veces al mes. Debatían cuestiones teológicas, sobre las relaciones entre judaísmo y cristianismo, la forma de luchar contra el fanatismo y el antisemitismo y temas de actualidad mundial. “A menudo el arzobispo venía a verme a mi comunidad en metro. Él siempre quiere estar junto a la gente y, cuidado, eso a veces le exponía e incluso recibía insultos. Y sin embargo siempre viajaba en metro”, destaca el rabino. A lo largo de los años, ambos decidieron plasmar sus diálogos y opiniones en un libro conjunto, Sobre el cielo y la tierra, en el que debaten cuestiones como Dios, el diablo, el fundamentalismo, la muerte, el divorcio, conflictos como el árabe-israelí y el holocausto.

En los últimos años, Bergoglio y Skorka grabaron, además, 30 programas de televisión para el arzobispado de la capital argentina, en los que debatieron sobre distintas cuestiones religiosas y de actualidad. Lo que más sorprendió al rabino fue cuando el periodista argentino Sergio Rubín, que escribió una biografía autorizada del Papa, El jesuita, le llamara para pedirle que escribiese el prólogo del libro. Skorka replicó sorprendido: “¿Yo? ¿Un judío?”. Y el escritor comentó: “Eso fue lo que decidió Su Santidad”. El rabino añade: “Cuando más tarde le pregunté al papa Francisco por qué me eligió a mí, dijo simplemente: ‘Porque me salió del corazón’”.

Más que palabras

Tras muchos siglos de reiteración de la oración litúrgica del Viernes Santo que incluía rezar por la conversión de los “pérfidos judíos”, un insulto que fue cancelado recién en 1959 por el Papa Juan XXIII, bajo la guía del Papa Francisco la Iglesia anunció en un documento de alto perfil teológico, que “la Iglesia Católica no conduce ni anima ninguna misión institucional dirigida específicamente a los hebreos”.

Aunque Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI mejoraron los textos del rezo por la conversión de los díscolos “hermanos mayores”, la pretensión de elegir el Viernes Santo para insistir ante los judíos para que aceptaran a Cristo como su Mesías continuó en la Iglesia hasta que Papa Francisco lo cortó de raíz.

Firmado por el cardenal Kurt Koch, Francisco se lo presentó a la comunidad judía en la Gran Sinagoga de Roma como el gran instrumento que “afronta las cuestiones teológicas emergidas en las últimas décadas” de las relaciones entre el cristianismo y el hebraísmo.

Con la decisión pontificia de poner fin a los rezos del Viernes Santo para que los judíos se conviertan al cristianismo, aunque se mantiene una legítima voluntad evangelizadora “humilde”, típica de una religión proselitista, se ha dado un salto extraordinario con el pueblo que la Iglesia reconoce como “portadores de la Palabra de Dios” y víctima de “la gran tragedia de la Shoá”.

De visita en Israel

En 2014, tras su paso por Belén, el Sumo Pontífice fue recibido por el entonces presidente israelí, Shimon Peres, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu.

Durante su discurso ante las autoridades israelíes, el Papa hizo un llamado a la paz: “Jerusalén significa ciudad de la paz, así lo quiso Dios. Pero lamentablemente está atormentada por conflictos. Es urgente la necesidad de la paz. Por eso deben multiplicarse los esfuerzos para una resolución justa de los conflictos. Yo les ruego a todas las autoridades que no dejen nada por hacer para buscar soluciones justas para que israelíes y palestinos puedan vivir en paz”, afirmó Francisco.

En el marco de su gira por Medio Oriente, Jorge Bergoglio agregó: “Pido que se reconozca el derecho a la existencia del Estado de Israel y pido que se reconozca el pueblo palestino tiene derecho a una patria soberana. Que la solución de dos estados se haga realidad y no se quede un sueño”.

Por LPI / Enlace judío / Clarín / EFE.