Comentario de Cine:

El niño y el mundo

Mejor largometraje de animación (Festival de La Habana), Mejor película y Premio del Público (Festival de Annecy), Mejor película animada (Premios Platino), Mejor película independiente (Premios Annie), y Nominada a Mejor largometraje de animación (Premios Oscar).

O menino e o mundo (El niño y el mundo), es una película de animación de Alê Abreu, que ha destacado como Mejor largometraje de animación (Festival de La Habana), Mejor película y Premio del Público (Festival de Annecy), Mejor película animada (Premios Platino), Mejor película independiente (Premios Annie), y Nominada a Mejor largometraje de animación (Premios Oscar).

Esta película brasileña cuenta la historia de un niño cuyo padre emigra a la ciudad en busca de oportunidades laborales. Ante el dolor de la partida de su padre, el niño decide dejar el campo e ir a la metrópolis en búsqueda del padre. En su travesía, el niño va encontrando sitios y realidades que son vistos desde la inocencia de la niñez y desde su capacidad de interpretación de la realidad. La mirada cándida del niño va dejando al descubierto en el espectador, un mundo con serios conflictos morales y sociales.

Esta es sin duda una película de connotación política y de denuncia social. Alude a la brutalidad de la explotación laboral, la pobreza, el hambre, la exaltación de la industria, la mecanización y cosificación del ser humano, etc. Muestra a su vez una civilización al servicio de la producción y de los bienes de consumo, la militarización de las naciones y la destrucción medioambiental.

El lenguaje que predomina no es el de los diálogos, sino que es el lenguaje de las imágenes y de la música el que acapara la pantalla, lo cual alude a las comunicaciones universales y primigenias, y también refuerza la idea de que es posible acceder a la belleza de la existencia a través del arte visual y musical.

La estética visual deja de manifiesto lo sugerente y simbólico que pueden llegar a ser un dibujo simple, con una gráfica cuya inspiración la encontramos en las obras de Joan Miró y Paul Klee, se trata de imágenes muy coloridas y cuyos trazos remiten a los dibujos infantiles, aquellos que se realizan en un plano bidimensional.

Por otra parte, las composiciones musicales encuentran sus orígenes en la música latinoamericana de protesta y reivindicación social de los años sesenta y setenta. Es así como Alê Abreu dice: “Yo escuchaba las canciones de Víctor Jara, Violeta Parra… Y me imaginaba en los lugares que mencionaban”.

Un dato interesante es que hay ciertos momentos puntuales de verbalizaciones y cuando esto ocurre se da en un idioma incomprensible, pero no indescifrable. Se trata del portugués invertido. ¿Será esta una alusión al contrasentido por el que se encauza la humanidad?, ¿o más bien aludirá a la aspiración de crear un idioma universal, así como lo esbozado en la mítica Torre de Babel?.

En fin, se trata de una película de animación que aborda de manera sencilla los temas esenciales del ser humano.

Por Irene Dukes