La casa sin salida:

El museo judio de Osnabrük y Felix Nussbaum

Con ocasión del 27 de enero, Día Internacional del Holocausto, instituido por la UNESCO como tributo a las víctimas y ratificación de su apoyo a la lucha contra el antisemitismo, nos ha parecido oportuno referirnos al Museo Judío de Osnabrük y al pintor cuyas obras alberga.

El Museo, conocido en esa ciudad ubicada al norte de Alemania como “la casa sin salida”, inaugurado el 16 de julio de 1988, provoca en los visitantes una fuerte sensación de encierro, de acorralamiento y de situación desesperada, con sus muros, cielos y pisos en sorprendentes inclinaciones y pequeñas perforaciones de formas irregulares.

Es obra del arquitecto judío alemán nacionalizado norteamericano Daniel Liebeskind, cuyos padres perecieron en el Holocausto. Liebskind es también el autor del impresionante Museo Judío de Berlín, inaugurado el año 2001, que provoca similares vivencias de angustia. Liebeskind se hizo muy conocido internacionalmente al ganar el concurso para la Torre de la Libertad, en el hueco dejado por las Torres Gemelas en Manhattan.

La obra de Felix Nussbaum, expuesta en Osnabrük, se exhibe en tres secciones diferenciadas. La primera, construida en madera, acoge las obras del artista realizadas con anterioridad a Hitler. En la segunda, de hormigón armado, están los cuadros pintados antes de ser recluido, como aquella que hizo en 1939 en la que intuyó lo que venía, expresándolo en “El gran desastre”. La tercera sección, revestida en zinc, como las barracas de los campos de concentración, contiene aquellos cuadros pintados en Bruselas tras su milagroso escape, entre los que se encuentra el que aquí reproducimos: “Prisioneros de Sain Cyprien”.

En este óleo representa a varias personas junto a una caja, sobre la que hay un globo terráqueo rodeado de alambradas, al igual que el recinto donde estaban recluidos. Sus rostros revelan la angustia que los embarga, tal como la mandolina y las botas abandonadas. Su desesperación se hace aún mas evidente por la triste gama cromática empleada.

Felix Nussbaum había nacido en Osnabrük en 1904. En esa época, la ciudad tenía una gran población judía. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Munich. En 1932 obtuvo una Beca para viajar a Italia, la que le fue retirada por su condición de judío.

En 1934 visitó a sus padres, que se habían refugiado en Rapallo, Italia. Allí pintó uno de sus pocos cuadros optimistas: “La playa de Rapallo”. Sería el último encuentro familiar.

Nussbaum y su pareja, Felka Platek, viajaron a París y tras cortas estadías en otras ciudades, se casaron en Bruselas. Allí fue arrestado en 1940 y llevado a Saint Cyprien.

Logró escapar audazmente de sus captores durante un traslado y vivió en clandestinidad hasta que en 1944 fue nuevamente arrestado y llevado primero a Mechelen y luego a
Auschwitz, donde fue ejecutado el 9 de agosto. No se sabe lo ocurrido con Felka.

En 1960, las únicas dos sobrevivientes de su familia lograron rescatar algunas de sus obras, bastante deterioradas, de la bodega de un dentista a quien Felix las había dejado encargadas. Hoy, restauradas, pueden apreciarse, junto a la arquitectura de Liebeskind, en el Museo de Osnabrük.

Por Sonja Friedmann