Ari Dukes, fundador de Finciero:

El hombre que le dio la espalda a Google

Luego de trabajar y gozar del ambiente laboral del gigante de la Internet, este ingeniero civil decidió que lo suyo era alejarse del mundo corporativo y dedicarse a la innovación y el emprendimiento.

A fines de marzo, varios medios de comunicación escritos y canales de televisión publicaron una noticia que alegró especialmente a los gamers y compradores online: el lanzamiento de Finciero, una tarjeta virtual de crédito de prepago, especialmente orientada a persona que no están bancarizadas.

Uno de los gestores de la iniciativa es Ari Dukes, ingeniero de la Universidad de Chile y activo miembro de la comunidad judía, quien conversó con la Palabra israelita sobre este emprendimiento y sobre lo que significó dejar una cómoda ofician en Google por otra menos glamorosa en una casona en Las Condes.

Es que Ari Dukes, luego de salir de la universidad y trabajar un par de años, se fue al MIT para hacer un MBA. “Cursé dos años allá y no tuve ninguna especialidad más que tomar ramos que me gustaban, especialmente de innovación, tecnología y marketing digital. Luego me tocó hacer la práctica en Google, particularmente en el área de Ventas en Chile, Perú y Colombia. Cuando terminé, me ofrecieron un trabajo full time en Ventas de Google Chile.

-¿Cómo fue esa experiencia, similar a la película Aprendices fuera de línea (The Internship)?

-La verdad, fue bastante parecido a la película. Trabajar en Google tiene muchas cosas buenas y también cosas malas. En general es una buena empresa para trabajar, con políticas de balance entre trabajo y vida personal muy interesantes. La oficina tiene una infraestructura increíble, sala de masajes, sala de juegos, PlayStation Xbox, gimnasio, piscina, manicure para las mujeres, comida por todos lados y hasta copete. Fue una experiencia muy buena, aprendí mucho, porque hacen las cosas muy bien, pero después de un tiempo tenía ganas de hacer algo diferente y dedicarme 100% al emprendimiento.

-Pero los incentivos para quedarse deben ser hartos…

-Sí, muchos. Fue muy difícil tomar la decisión, porque está el tema de la reputación, la gente te reconoce por estar en Google…

-Dicen que a las grandes empresas les cuesta conservar el espíritu innovador que tuvieron en un comienzo. ¿Qué crees de eso?

-Esto 100% de acuerdo. Cuando estuve en Google el nivel de burocracia y control era altísimo, yo tenía que llenar una cantidad de informes y documentación de ciertas cosas internas que uno pensaba que no existían en una empresa de este tipo.

-¿Cómo se hace para reinventarse y armar algo nuevo?

-Yo empecé con Finciero el año 2013, mientras estaba en Google. El tema es que esa parte del emprendimiento no tan exitosa, porque nunca encontramos el modelo de negocios apropiado, que fuera escalable, y como yo tenía mi sueldo y me sobraba, seguía metiendo capital en el emprendimiento sin urgencia de que el modelo funcionara. Pero cuando me fui de Google decidí dedicarme 100% y de una vez por todas encontrar el modelo de negocios que necesitábamos. Creo que exponerse a la urgencia de sacar adelante el proyecto fue clave.

Camino a la consolidación

Aunque comenzaron ofreciendo un servicio de conversión dólar-peso de las deudas de tarjeta de crédito más conveniente e que los bancos, pronto se dieron cuenta que tenía que buscar algo más rentable.

“Buscando otros modelos llegamos al actual servicio de Ficiero, pensando en cómo solucionar un problema a los gamers, a la gente que juega mucho online y que no tiene una tarjeta para comprar juegos. Así sacamos una tarjeta virtual de prepago para que la gente pueda comprar por internet a través de un proveedor en el extranjero. Cuando comenzamos a ofrecerlo en una página muy simple nos dimos cuenta de la tremenda demanda que había por parte de la gente que no está bancarizada”.

El producto ha sido una sensación, entre la gente y entre los medios de prensa. “Pero ahora está el desafío de escalar el modelo de negocios y para eso necesitamos armar una estructura corporativa que aguante la venta de 7.000 tarjetas a la semana, y por otro lado está el desafío tributario y legal, que en el fondo tiene que ver con aquellas instituciones y empresas que se sienten amenazadas por nuestro negocio, porque en Chile es normal que los grandes intenten mantener a raya a los más pequeños”.

-¿Qué le recomendarías a los estudiantes y futuros profesionales judíos respecto de la disyuntiva de ser empleados o emprendedores?

-Depende de la personalidad de cada uno. Está el tipo que le gusta el área corporativa y el tipo que le gusta emprender. Son personalidades diferentes y muchas veces no se entienden una a la otra Creo que uno se da cuenta de eso en su primer o segundo año de trabajo. Por eso, creo que es bueno comenzar a trabajar en una empresa y ver si te gusta más el juego corporativo o el emprendimiento. Yo no era bueno para lo corporativo, me genera mucho estrés, me cargaba la política interna y jugaba muy mal ese juego. Por eso me di cuenta que tenía que emprender, pero me costó tomar la decisión. Una vez leí que para saber hacia dónde uno quiere ir hay que pensar a quién uno envidia…

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Equipo Finciero.

Equipo Finciero.

Por LPI