Por Sergio Herskovits:

El Hebreo se enorgullece de sus graduados

Cuentan los profesores universitarios y los catedráticos que cuando reciben a sus nuevos cursos en las distintas universidades, distinguen de inmediato quienes fueron alumnos del Instituto Hebreo. Ellos se paran diferente frente a la clase, formulan preguntas, cuestionan, opinan. Muchas veces son los únicos que piden la palabra, y tienen un trato con los docentes que es respetuoso pero de igual a igual.

Esta característica de nuestros graduados es fruto de varias coordenadas, y una de ellas, potente como las otras, es la formación que reciben en el Hebreo. El día a día se construye teniendo al alumno como centro, y cada clase es elaborada con los mejores profesionales –en permanente capacitación– y pensando en aportar a la formación de un ser que desarrolle su capacidad máxima para trascender en el mundo a través de una conducta ética y proactiva.

¿Pero, cómo llegamos a tener una institución que es el orgullo de la comunidad?
Hace 10 años, el colegio había perdido casi 400 alumnos en una década. Un estudio permitió identificar tres elementos: falta de disciplina, insatisfacción por parte de las familias en relación a la formación académica que brindaba el colegio a nuestros niños y jóvenes, y falta de dedicación a la enseñanza del inglés desde temprana edad.
Hoy, luego de un inmenso trabajo del Vaad Hajinuj y los profesionales del Hebreo, es conmovedor ver el nivel de respeto, de cariño y de convivencia que hay en el colegio. Impresiona escuchar a nuestros niños hablar en inglés o poder leer textos de nuestras fuentes en hebreo, como en ningún colegio judío pluralista del continente. Y, si bien la PSU no es el único indicador, hoy la gran mayoría de los graduados del Instituto Hebreo logra entrar a la carrera y universidad de su primera preferencia.

Esto es más valioso aun si consideramos que el colegio es un espacio en que la diversidad tiene lugar también en los alumnos que rinden la PSU. Hace pocos días se hicieron públicos los resultados del examen de ingreso universitario 2017. Estamos muy orgullosos. A título de ejemplo menciono los siguientes logros:

El 9% de los alumnos obtuvo más de 800 puntos en alguna de las pruebas; 19 alumnos obtuvieron más de 700 puntos en la prueba de Lenguaje, 35 obtuvieron más de 700 puntos en la prueba de Matemática, y el 32% obtuvo un puntaje mayor a 700 en su promedio Matemática-Lenguaje. Además, Ariel Kauderer Daniels, quien en la Graduación obtuvo la más alta distinción para un alumno de IV Medio que es el premio “Instituto Hebreo”, fue el puntaje más alto en Lenguaje con 807 puntos (y obtuvo 822 en Matemática). Esto lo coloca como el alumno con más alto rendimiento en la prueba. Lothar Aliaga Apt consiguió el puntaje más alto en la prueba de Matemática, obteniendo una prueba casi perfecta con 831 puntos.

Sin dudas lo más destacado de la PSU 2017 es el desempeño de los alumnos que han recibido el apoyo del equipo de psicólogos y psicopedagogos: ellos lograron uno de los mejores rendimientos históricos de los últimos 10 años. Este hecho nos emociona, la mayoría de estos alumnos ingresó al Hebreo desde el Gan. Hay un ejército silencioso de profesionales que los guía. Ver las caras de agradecimiento de estas queridas familias y alumnos nos motiva a seguir apoyando a tantos niños que quieren salir adelante. Es un orgullo, también, ver cómo 22 alumnos de esta generación han logrado, con el apoyo de Fobeju, llevar adelante su crecimiento como seres humanos integrales, dando este examen de cierre de su proceso escolar.

En el Hebreo acompañamos a nuestros talmidim para que logren sus sueños –los propios, no los nuestros–, entren a las carreras de elección y a las universidades de su preferencia. Sobre todo, que estén orgullosos de sí mismos, y trasciendan.

Por Sergio Herskovits.
Director General del Instituto Hebreo.