La romántica representación de

El hallazgo de Moisés

“The finding of Moses” es el título del cuadro que aquí reproducimos, obra del artista anglo – holandés Lawrence Alma – Tadema, quien trabajó en ella durante dos años, terminándola en 1904. Fue una de sus últimas creaciones.

Este lienzo fue descrito en el catálogo de un remate, cerca de cien años más tarde, como “la indiscutible obra maestra de la última década del artista, como también la culminación de su historia de amor con Egipto”.

La historia de Moisés fue popular desde el Renacimiento y adquirió nuevamente importancia a raíz de los hallazgos arqueológicos del Siglo XIX.

En el caso de este cuadro, se trata de un encargo hecho a Alma – Tadema por el ingeniero civil Sir John Aird. Acordaron un honorario de cinco mil guineas, un dineral en esa época.

Aird era dueño de la empresa que construyó la primera represa de Assuán e invitó al artista cuando esta se inauguró en 1902. Le encargó el cuadro para incorporarlo a su colección, que ya incluía “Las rosas de Heliogábalo”, también de su autoría.

Lawrence Alma – Tadema permaneció durante muchos meses en Egipto, estudiando en ruinas y museos y apreciando el paisaje, especialmente las riberas del Nilo.

La escena está basada en el capítulo dos del Éxodo, cuando la hija del faraón encuentra la canastilla con el bebé.

La pintura nos muestra la procesión que la acompaña. Siete sirvientes rapados, vestidos de blanco, dos de los cuales llevan abanicos con plumas de avestruz, transportan a la princesa en una angarilla, muy decorada, desde el palacio de Memphis, la capital del antiguo reino.

La hija del faraón viste una diáfana túnica color malva y lleva en una mano una flor de loto y en la otra el “Fiail” o “Heka”, cetro que representa a la realeza, tal como se puede apreciar en esculturas como la estatua de Ramsés II en el Museo de Turín, en el relieve del respaldo del trono de Tutankamon, en el museo de El Cairo o en una colorida viñeta datada en el 1400 AC., en el Louvre.

Dos de las sirvientas, también vestidas de blanco, levantan la canastilla, adornada con flores de loto atadas con una cinta roja, en la que aparece Moisés representado como un adorable infante gordezuelo.

El paisaje muestra idílicamente la orilla izquierda del valle del Nilo y se alcanza a ver, en la orilla opuesta, a esclavos de piel oscura ¿judíos?, trabajando, posiblemente, en la construcción de una pirámide.

Tras ser heredado por el hijo y luego el nieto de John Aird, el cuadro ha sido rematado en varias ocasiones. Fue exhibido en el Metropolitan Museum de Nueva York en 1973, pero actualmente pertenece a un coleccionista privado.

Alma – Tadema nació en Dronryp el 8 de enero de 1836 y se formó en Amberes, Bélgica, Allí colaboró con su maestro, Henry Leys, en la decoración del Ayuntamiento de la ciudad.

Residió en Inglaterra desde 1870, dedicándose a representar temas históricos y mitológicos. Falleció en Wiesbaden el 25 de junio de 1912.

Por Sonja Friedmann.