Ioná Rothfeld, futbolista profesional:

“El fútbol se ha pensado históricamente como un deporte exclusivamente masculino, y no lo es”

En un electrizante partido contra la selección Argentina, disputado el pasado 22 de abril en el Estadio La Portada de La Serena, la selección de fútbol femenino de Chile se adjudicó el segundo lugar de la Copa América 2018 y con esto clasificó al Mundial que se diputará en Francia en junio de 2019. Fue una campaña épica, que tuvo a todos los chilenos pegados al televisor, que llenó las páginas de los diarios y copó los noticiarios con el talento de las jugadoras que se lucieron en la Cuarta Región.

Pero este fenómeno no es casual, sino resultado de un trabajo que lleva adelante desde hace años la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino, ANJUFF, de cuyo Directorio forma parte Ioná Rothfeld, egresada del Instituto Hebreo y de Derecho de la Universidad de Chile. Ioná fue una de las fundadoras y ejerció como presidenta de la asociación hasta el año pasado, cuando dejó el cargo para partir a Estados Unidos a estudiar Administración Deportiva en la Ohio Valley University, en la que también integra la selección de fúlbol femenino. Ella es hija de Cecil Rothfeld y de Olga Báscoli, y fue con ellos que comenzó su carrera en Chile, primero buscando dónde jugar fútbol y luego formando la primera rama de fútbol femenino.

De paso por Chile, aprovechando el receso de verano en Norteamérica y antes de volver para retomar sus estudios, pero ahora de Ciencia Política en la Universidad de Florida, conversó con La Palabra Israelita sobre el boom actual del fútbol femenino en Chile y lo que viene para el futuro.

-A pesar de estar lejos de Chile, nos imaginamos que no te pudiste abstraer de la locura que se generó con la Selección Femenina y el éxito en la Copa América. ¿Cómo lo viviste?

-Seguí muy atentamente toda la Copa América, porque sigo siendo parte del Directorio de la Asociación de Fútbol Femenino, entonces nunca me desligué del trabajo que estábamos haciendo. También, como seleccionada, vi a mis compañeras y todo el revuelo que causaron. Lo viví muy emocionada, orgullosa de todo lo que consiguieron, lo que lograron demostrar y también muy emocionada de ver los frutos del trabajo que hemos hecho desde la asociación para levantar el fútbol femenino en el país.

-¿Crees que este triunfo de la selección femenina sea el trampolín definitivo que necesita el fútbol de mujeres para profesionalizarse?

-Yo espero que esto sea el trampolín, pero no solamente nos vamos a quedar en esperar que esto funcione como corresponde, porque después de la Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-20 que se hizo acá el 2008 la verdad es que no hubo una continuidad en nuestro trabajo. Así es que vamos a trabajar para que esto sea definitivamente el punto clave en los cambios que necesita el fútbol femenino, en la selección, en los clubes y en el campeonato, y que realmente el apoyo sea continuo, independientemente de los torneos que se tengan, para que hayan muchos más torneos del calibre del Mundial o la clasificación para los Juegos Olímpicos, porque hay una tarea pendiente, desde la federación, desde los clubes y desde el país.

-En la prensa se lee que las condiciones en que las jugadoras se desarrollan como futbolistas profesionales en Chile están lejos de ser las ideales, y en muchos casos ni siquiera cuentan con seguros médicos y, cuando se lesionan, tienen que financiar su recuperación por sus propios medios.

-Esa es la realidad de la mayoría de las jugadoras en hoy en día. Son pocos los clubes que otorgan esos beneficios, que a una le parecen que son básicos y la verdad que lo son. Así que en eso estamos trabajando, en poner un piso mínimo y un estándar para el desarrollo del fútbol que considere un seguro médico, un cuerpo técnico apto e infraestructura -incluso camarines con agua caliente- y que se paguen los viajes y las comidas cuando se va a jugar fuera. Son cosas que deberían estar ya trabajadas y no lo están, y esperamos ir avanzando paso a paso para ir logrando la profesionalización de la actividad.

-A pesar de todo, hay casi 10 mujeres jugando profesionalmente fuera de Chile, ¿es pura garra o reflejo de una situación que está cambiando?

-La verdad es que podrían ser muchas más; hay muchas más jugadoras en Chile que tienen el nivel para estar jugando afuera, pero no todas pueden hacerlo. Una tiene que dividirse entre los estudios, el trabajo, el entrenamiento en el club y el entrenamiento en la universidad, y no están las condiciones aptas para desarrollarse como futbolista. Entonces muchas veces las jugadoras han tenido que optar por priorizar los estudios o el trabajo, y son jugadoras que se han ido perdiendo, entonces eso es lo que nosotras en la asociación hemos apuntado a mejorar.

-La Conmebol, desde el 2019, exigirá a sus equipos tener una división femenina o asociarse a un equipo femenino.

-Para que se entienda bien, ese es el reglamento de la Conmebol para sus torneos internacionales y lo que van a exigir es para participar en torneos internacionales, como la Copa Sudamericana o la Libertadores. Se pide entonces a los clubes ciertos estándares y, entre esos estándares, está tener una rama femenina en condiciones aptas. Pero solamente rige para los clubes que busquen estar en un campeonato internacional. Pero es un parámetro para decir, si se está haciendo, hagámoslo todos pero no sólo porque el reglamento lo diga, sino para elevar el nivel del fútbol femenino nacional y el estándar de los clubes.

-Por último, ¿crees que este ejemplo de La Roja femenina encante a más niñas y mujeres para ponerse los zapatos de fútbol, ya sea para jugar en ligas amateurs o para pensar en una carrera profesional?

-Sí, de todas maneras. Y creo que ya desde hace tiempo se viene haciendo un trabajo de visibilización que intenta romper estereotipos y erradicar todos estos prejuicios que existen alrededor del fútbol, que se ha pensado históricamente como un deporte exclusivamente masculino y no lo es. Con esta gran Copa América, con la clasificación al Mundial de Francia y la cobertura en los medios, se va a contribuir a esto e incentivar a que las niñas y sus padres, tíos y familia dejen de poner esas barreras que evitan que las niñas se dediquen al fútbol y hacen que busquen un deporte “más femenino”, o cosas así. Entonces esto nos va a ayudar social y culturalmente.

Por Michelle Hafemann.