Aumenta conciencia ecológica:

El cambio climático nos pilló a media marcha

Los eventos extremos que hemos tenido en Chile durante los últimos años, con sequías, aluviones, nevazones y marejadas, han puesto la mirada de jóvenes y adultos en un fenómeno de interés global, que recién está en vías de ser abordado.

“El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo y supone una presión adicional para nuestras sociedades y el medio ambiente. Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes. Si no se toman medidas drásticas desde hoy, será más difícil y costoso adaptarse a estos efectos en el futuro”.

Con esta definición se perfila la ONU frente a un fenómeno que se ha agudizado a partir de los años ’80.

“Los gases de efecto invernadero (GEI) se producen de manera natural y son esenciales para la supervivencia de los seres humanos y de millones de otros seres vivos ya que, al impedir que parte del calor del sol se propague hacia el espacio, hacen la Tierra habitable. Un siglo y medio de industrialización, junto con la tala de árboles y la utilización de ciertos métodos de cultivo, han incrementado las cantidades de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera. A medida que la población, las economías y el nivel de vida crecen, también lo hace el nivel acumulado de emisiones de ese tipo de gases”.

Debido a la concentración actual y a las continuas emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que el final de este siglo presencie un aumento de 1° a 2° C en la temperatura media mundial en relación con el nivel de 1990, que ya estaba aproximadamente 1,5° a 2,5°C por encima del nivel preindustrial.

En este contexto, ecosistemas tan diversos como la selva amazónica y la tundra antártica pueden estar llegando a umbrales de cambio drástico debido al calentamiento y a la pérdida de humedad. Los glaciares de montaña se encuentran en alarmante retroceso y los efectos producidos por el abastecimiento reducido de agua en los meses más secos tendrán repercusiones sobre varias generaciones.

El sistema de las Naciones Unidas está a la vanguardia de los esfuerzos para salvar nuestro planeta. En 1992, la Cumbre para la Tierra dio lugar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar el problema. En 1995 los países iniciaron las negociaciones para fortalecer la respuesta mundial al cambio climático y, dos años después, adoptaron el Protocolo de Kyoto. Y, finalmente, en la 21ª Conferencia en París, las Partes en la CMNUCC alcanzaron un acuerdo histórico con el objetivo de combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones y las inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono.

Esfuerzo ecuménico

En este contexto, toda la ayuda sirve, y tal vez por eso líderes religiosos en Israel se sumaron a esta cusa. En efecto, tres líderes de las tres religiones monoteístas se reunieron en Jerusalén para hablar de su deber de educar a sus fieles en lo referente a cambio climático e instaron a los gobiernos de todo el mundo a que implementen políticas que obliguen a cuidar el planeta.

En una conferencia titulada “El aplastante calor del verano lleva a líderes interreligiosos a pronunciarse sobre el cambio climático”, el Custodio en Tierra Santa, fray Francesco Patton, el cadí (juez) de la Corte Musulmana Sharía en Israel, Iyad Zahalka, y el rabino jefe del Comité Judío Americano David Rosen, señalaron que el cambio climático no es resultado de una crisis natural, sino humana.

Los tres ponentes citaron fuentes de sus textos sagrados y tradiciones religiosas para apoyar el argumento de que cualquier actitud ética pasa por preservar el lugar donde viven los seres humanos, más allá de sus credos.

Aporte tecnológico

También en la misma línea, hace algunos días Israel lanzó al espacio el satélite Venus, su primer aparato espacial que será utilizado para investigar el cambio climático y permitirá realizar agricultura de precisión, informó la Agencia Espacial Israelí (ISA).

El microsatélite, que pesa 265 kilos y tiene 4,4 metros de envergadura, fue lanzado desde la Guayana Francesa. Venus enviará fotos en alta resolución con el objetivo de seguir las tendencias del clima, como la desertificación, la erosión, la polución y otros fenómenos relacionados con el cambio climático en el planeta.

Según la ISA, la cámara de Venus toma fotos tan precisas que hará posible una “agricultura de precisión”, que permitirá a los agricultores planificar con exactitud el uso del agua, fertilizantes y pesticidas.

 

Ecología marina


Bernardo Broitman es ecólogo marino y trabaja en el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), en la Región de Coquimbo, lugar en el cual están con los dos ojos puestos en el cambio climático.

“El cambio climático se ha ido instalando de apoco en la imaginación de la gente, porque el actual presidente de EEUU se ha encargado de ponerlo en la primera plana, tal vez no por los motivos indicados, pero así y todo eso ha servido para ponerlo en el tapete público con una fuerza que antes no tenía. Por ejemplo, acá los agricultores ahora me preguntan si el cambio climático existe o no. Y la pregunta es otra, qué tan intenso es y qué implicancias tiene en el diario vivir”, asegura el investigador, destacando que este tema ha generado un interés intergeneracional: “Por la variabilidad climática reciente, vemos que hay una cantidad sorprendente de gente mayor interesada en el tema. De hecho, muchos mayores que hemos encuestados nos dicen que lo que han visto ahora, en frecuencia a intensidad, no lo habían visto antes. O sea, para los mayores el relato del cambio climático tiene un impacto importante, en cambio para los millenials simplemente es el mundo que conocen”.

Broitman explica que el culpable número uno del cambio climático es el CEO2 y los gases de efecto invernadero en general. “A partir del efecto invernadero, hay ciertos fenómenos climáticos asociados, pero es muy difícil discernir si los eventos climáticos extremos que hemos visto son asociables o no al cambio climático. No hay que olvidar que el 2015 tuvimos un Niño, un período más cálido, que genera grandes precipitaciones, aluviones, etc. En cambio, una señal evidente del cambio climático es el aumento de las isotermas, que ahora están en lugares bastante altos”.

Respecto de sus áreas de investigación, el académico cuenta que un tema poco conocido pero bastante relevante es la acidificación del océano, porque todo el exceso de CO2 de la atmósfera, lentamente se va disolviendo en el océano, y esto hace que baje el PH del mar. “Esto ha comenzado a producir efectos en ciertos organismos, particularmente los que están hechos de conchas, de carbonato de calcio”.

Finalmente, Broitman resalta que lo básico es para combatir el cambio climático es disminuir las emisiones y aumentar la reforestación. En ese sentido, cada país tiene una realidad distinta. El dilema es que si tú eres un país en vías de desarrollo tienes derecho a desarrollarte, y países como India, para ofrecer servicios a su gente, tienen que hacerlo quemando carbón o petróleo. En cambio, China ha encontrado un nicho ambiental que les acomoda, porque un país que se vuelve más clase media, y uno de los descontentos principales de la clase media es la contaminación”.

Meteorología en Chile

A través de la meteoróloga Yael Szewkis, la Palabra Israelita contactó a la Oficina de Cambio Climático de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), entidad que explica que durante los últimos años el planeta ha experimentado un cambio general en el clima. “Como consecuencia de esto, se ha observado: aumento gradual de la temperatura en algunas zonas, disminución de la precipitación (particularmente en la zona centro sur del país), aumento del nivel del mar, incremento en la cantidad de eventos extremos como las olas de calor, inundaciones, aluviones, sequías, entre otros eventos hidrometeorológicos.

Cabe señalar que este organismo está analizando los principales factores de riesgos climatológicos para nuestro país, a partir de la proyección obtenida de las simulaciones realizados en la DMC (2030- 050), para los escenarios RCP 2.6, es decir, en caso en que los esfuerzos de mitigación llevaran a un nivel de forzamiento bajo (favorable) y el RCP 8.5, un escenario con un nivel muy alto de emisiones de gases de efecto invernadero (desfavorable), con respecto al escenario base (1970-1990).

En materia de precipitaciones, para el escenario favorable (RCP 2.6), se espera lo siguiente: “Para la zona central y sur del país, se espera un notable déficit de precipitaciones anuales, especialmente en la zona centro sur, en general debería precipitar entre 200 a 500 mm menos respecto a lo simulado (1970 – 1990). Por otro lado, en las zonas extremas del país se espera un aumento de precipitación, del orden de 400 mm en el extremo sur y 60 mm en el sector costero de la zona norte, esto respecto a la simulación base”.

En tanto, para el escenario desfavorable (RCP 8.5), la proyección de precipitaciones de la DMC es esta: “Se prevé que el país presente un déficit de precipitaciones, especialmente en la zona sur, con una disminución entre 200 y 600 mm con relación al período base (1970-1990). Mientras que, en la zona austral, se estima un aumento de hasta 600 mm”.

Por LPI / Agencias.