Terminó en Corfo y ahora vuelve a la Adolfo Ibáñez y asume presidencia de Club de Innovación:

Eduardo Bitran seguirá dedicado a pensar el futuro de Chile

El economista repasó junto a La Palabra Israelita los hitos de sus esfuerzos a nivel público para generar el capital social necesario para que Chile enfrente los desafíos futuros de una revolución digital y otra de energías renovables.

“En primer lugar, Corfo no era algo nuevo para mí, porque yo estuve como gerente general entre 1994 y 1997. Lo diferente en esta segunda ocasión es que tratamos de generar un rol más estratégico en un contexto global donde están ocurriendo grandes transformaciones tecnológicas disruptivas. Y a mi entender la única forma que tienen los países de abordar estos cambios es de manera sistémica, y el mercado por sí solo no es una herramienta suficiente para generar todos los bienes públicos necesarios para afrontar esos desafíos. En este contexto, el rol de Corfo resulta clave”.

Así se refirió Eduardo Bitran a su trabajo de cuatro años como vicepresidente ejecutivo de Corfo, donde dejó una huella innovadora, que intentará reproducir ahora en la presidencia del Club de Innovación, además de su trabajo académico en la Universidad Adolfo Ibáñez.

-¿Cuáles son las grandes transformaciones que se están desarrollando en el mundo en estos momentos?

-Tenemos dos revoluciones tecnológicas ocurriendo en el mundo, lo que representa una oportunidad en la medida que uno logre generar las capacidades necesarias para aprovecharlas o también puede ser una amenaza, si no actuamos.

-Nos puede detallar un poco más…

-Lo primero, que es carácter global, se ha llamado la Cuarta Revolución Industrial, cuando lo digital se constituye en un fenómeno ubicuo, que influye en todas las actividades humanas , incluso en forma disruptiva. Aquí aparece el Big Data, o sea, la posibilidad de almacenar y procesar enorme cantidad de datos en tiempo real, los servicios cloud, la internet de las cosas, que permite conectar los objetos con internet.

-¿Cómo se combinan estos fenómenos digitales?

-Permiten la gestión inteligente de de procesos y servicios, donde uno tiene la capacidad de conocer en tiempo real lo que está ocurriendo. Esto es por ejemplo lo que está detrás del fenómeno del vehículo autónomo, pero se puede aplicar también a otros ámbitos donde tendría repercusiones mayúsculas, como por ejemplo en la minería. El futuro de la minería va a ser subterránea, autónoma y remota, y el país y el mundo no están preparados para ese desafío. Pero la revolución digital también se dará en lo más cotidiano. Imaginemos la incorporación de ampolletas led con sensores al alumbrado público, no solo se ahorra un 50% en los consumos de luz , sino que puede monitorear en tiempo real seguridad, contaminación, movilidad, y entonces se empiezan a gestionar las ciudades en forma inteligente, lo mismo ocurrirá en salud con diagnóstico apoyado por inteligencia artificial, o el monitoreo de enfermos crónicos.

-Aparte de esta revolución digital, ¿cuál sería entonces la segunda gran transformación que estamos viviendo?

-La segunda revolución corresponde a la drástica caída de costos de las energías renovables y el almacenamiento de energía y la electro movilidad, en particular si unimos nuestro enorme potencial solar, con crecimiento exponencial de producción de vehículos eléctricos, , tenemos eventuales impactos enormes en la economía chilena, porque los países desarrollados buscan que los componentes de los autos eléctricos sean verdes, que haya trazabilidad de la huella de carbono, etc. Surge así la demanda por cobre bajo en emisiones. Si miramos el panorama completo, nos daremos cuenta que se trata de transformaciones sistémicas y si se entrega todo al mercado probablemente no logremos subirnos a la ola con estos sunamis tecnológicos.

-¿Y Corfo es el organismo adecuado para pensar en estos temas que parecen tan grandes?

-Es la institución que tiene la capacidad de implementar programas e iniciativas creando el capital social para esto, ya que se requiere colaborar entre diferentes ámbitos para avanzar en estas transformaciones tecnológicas. Dado que estas revoluciones son de carácter sistémico, es necesario intervenir en la formación, en el desarrollo de estándares, en plataformas tecnológicas y Corfo tiene la credibilidad, la capacidad de convocatoria de todos los actores y puede generar un proceso para pensar el futuro. Lo que descubrimos es que lo que impide los cambios transformacionales de innovación sistémica no es ni la plata ni los recursos de capital humano. Lo más importante es el capital social, que tiene que ver con la confianza, pero Chile es el líder mundial de la desconfianza, salimos últimos en este indicador en la Ocde. Por eso, Corfo puede ser un actor entre lo público y lo privado para crear el capital social en torno a las grandes transformaciones que pueden tener un impacto en la productividad y el desarrollo.

El camino andado

Eduardo Bitran se entusiasma al analizar los proyectos emblemáticos desarrollados por Corfo durante los últimos 4 años en estos temas.

“Hicimos los llamados programas estratégicos de especialización inteligente en forma similar a lo que hizo la Unión Europea en su programa marcó número 7. La gracia es que en estos programas participa la academia, el sector privado con toda su cadena de valor, la sociedad civil y también el estado. Generamos hojas de ruta que terminamos a finales del 2015 y logramos movilizar US$600 millones para una agenda de transformación productiva, principalmente para I&D asociativo, donde el sector privado financia el 40%”.

Uno de los temas donde ha funcionado este programa es la revolución solar y electro movilidad. “Resulta que el auto eléctrico requiere 4 veces más cobre que el auto normal y además requiere de litio y cobalto para las baterías. Nosotros armamos una estrategia donde por un lado teníamos que desarrollar un programa solar específico a las condiciones del desierto de Atacama para posicionarnos en cobre verde, cobre bajo en emisiones, y requeríamos reemplazar el diesel de los camiones mineros y organizamos consorcios que permitieran desarrollar paneles Fotovotaico adaptados al desierto de Atacama y sustituir el diesel en Minería por hidrógeno. Y por otro lado necesitábamos una estrategia para resolver los conflictos en torno a la producción del litio y teníamos que asegurar la disponibilidad de Cobalto, que se extrae hoy del Congo, un país que está en guerra civil y que usa además trabajo infantil, así que, estudiamos la producción en el siglo pasado en Chile, encontramos que al lado de Freirina operaba una empresa alemana, que cerró en 1944 que producía este mineral para potenciar la industria militar de la maquinaria de guerra Nazi. Tras una prospección logramos determinar un cinturón de cobalto entre la tercera y la cuarta regiones”.

Bitran explica que, aunque todo esto parezca un poco árido, las revoluciones tecnológicas nos permiten pensar en “nuestro propio viaje a la luna” ser el líder global de cobre, litio, cobalto cero emisiones, para la electro movilidad mundial y los sistemas de energías renovables ”, y eso es algo que genera mucha motivación en los jóvenes, algo que convoca, que genera un espacio de investigación, oportunidades de trabajo calificado, desarrollo industrial verde, etc.

-¿Su mirada del rol de Corfo en estos procesos transformacionales es de consenso, o sea, es compartida por las nuevas autoridades del organismo?

-No lo sé, pero estoy más optimista que la vez anterior, me da la impresión de que el nombramiento de Sichel no siguió la ortodoxia tradicional de Chicago, de laissez faire, que no cree en un rol del Estado en este ámbito. Yo espero, por el bien del país, que en esta ocasión no primen las preconcepciones ideológicas y haya una visión distinta construyendo sobre lo ya avanzado. Curiosamente frente a una crisis de confianza dramática, Corfo se constituyó en uno de los pocos espacios en que convergieron trabajadores, sociedad civil, empresarios y académicos para pensar el futuro. Entonces, si me preguntan qué es lo que yo dejo en Corfo, mi respuesta es: la visión de trabajar creando capital social en la transformación productiva de Chile. Esto lo llevé incluso al tema mapuche, donde yo sentía que había un enfoque exclusivamente policial y de estigmatización. Tal vez en mi carácter de judío, al visitar las comunidades invitado por el representante del BID, pude entender más profundamente que acá había una necesidad de valorar la identidad y cultura mapuche. Así que trabajamos primero en crear capital social con la comunidad con un protocolo multicultural y luego se aborda el plan de desarrollo económico y luego de tener un plan de vida coherente con su historia, comenzábamos a hablar de negocios, siempre liderado por los loncos.

Similitudes con Israel

Eduardo Bitran explica que, en Israel, cuando vino la inmigración de la Unión Soviética, hubo un flujo de capital humano extraordinario que le ha permitido al país posicionarse entre los 5 países líderes mundiales en materia de revolución digital. “El fenómeno va por la vía del emprendimiento, se generan empresas de alto valor, y uno de los desafíos cuando se compran estas empresas por líderes globales es lograr retener el capital humano en Israel. Podríamos estimar que este fenómeno de innovación en Israel se circunscribe y beneficia al 20% de la población, entonces curiosamente ese mismo éxito va generando una brecha socioeconómica, y el desafío podría ser cómo usar el desarrollo digital para las industrias más tradicionales, de tal forma que aumente la productividad también en esos sectores y reducir la brecha y aumentando la inclusión social”.

-¿Y en el tema de energías renovables no convencionales?

-En eso Israel tiene bastante historia, no obstante, ahora que se descubrió gas en el Mar Mediterráneo en la costa de Israel, la urgencia de desarrollar las energías renovables disminuye.

Jorge Testa y la Troika Judía

“Siento que estamos viviendo un cierto escalamiento del fenómeno del antisemitismo en Chile, simbolizado por lo que le pasó a Jorge Testa, un joven judío militante socialista cuyo partido lo propuso para un cargo en la Universidad de Chile y un grupo importante vinculado a la Fech y también al activismo palestino local le pidió al partido que lo removiera de esa postulación por ser sionista… Uf, de verdad eso me hizo volver 20 años atrás, porque yo fui objeto también de una situación extrema, que terminó mucho peor, porque felizmente Testa fue elegido para el cargo”.

Bitran se refiera al episodio registrado durante el Gobierno de Eduardo Frei, cuando el ministro Edmundo Perez Yoma y el subsecretario Guillermo Pickering mencionaron que había una Troika Judía con excesiva influencia en el Gobierno: Pablo Halpern, director de la Secretaría de Comunicaciones; Jorge Rosenbluth, subsecretario de la Presidencia; y el propio Bitran, que era gerente general de Corfo, con rango de subsecretario.

“Ocurrió una pelea de poder al interior de La Moneda en la cual yo era totalmente ajeno. Pero se urdió un cuento de una Troika Judía que operaba con agenda propia, algo muy cercano a la visión de los Protocolos de los Sabios de Sión. Me llamó en su oportunidad el ministro del Interior y me dijo que por instrucciones del Presidente Frei tenía que quedarme callado. En ese momento yo estaba representando a la Corfo en un seminario en Brasil, mientras tanto mi familia, mis suegros, y mis padres recibían amenazas. Afortunadamente, el subsecretario del Interior, Belisario Velasco, se portó muy bien y nos pusieron protección. Y cuando volví a Chile denuncié todo esto públicamente, porque era algo súper grave, pero no hubo la reacción que yo esperaba del Gobierno. Es un episodio que no se ha aquilatado adecuadamente…

-¿Cuál es el aprendizaje de estos episodios?

-Que este tipo de situaciones hay que denunciarlas en cuanto ocurren. Y hay que llamarlo por su nombre: esto es antisemitismo y punto.

Por LPI.