Repertorio clásico de piano a cuatro manos generó una ovación de pie:

Dúo Silver Garburg deleitó al público en el Mercaz

El dúo de pianistas Silver Garburg deleitó a más de 300 personas en el Círculo Isrealita de Santiago, con un repertorio clásico de piano a cuatro manos que generó una ovación de pie.

Es la segunda vez que vienen a Chile y a pesar de eso sólo han visto un poco de Santiago y de Frutillar. El ritmo intenso de su agenda no les ha permitido quedarse por más que un par de días y así es casi en cada país que visitan. Los pianistas israelíes radicados en Berlín, Sivan Silver y Gil Garburg se han convertido en un dúo solicitado y tan solo escucharlos por un minuto permite darse cuenta del porqué.

El jueves 26 ambos se presentaron en la sinagoga del CIS frente a más de 300 personas que disfrutaron de un espectáculo de piano a cuatro manos de primera calidad.

Extensión Cultural gestionó por alrededor de dos años la visita que finalmente se logró concretar con el patrocinio de la Corporación Cultural de la Municipalidad de Lo Barnechea.

El repertorio consistió en piezas del ballet Petrushka, de Igor Stravinsky, y otras de Franz Schubert, en las cuales se desplegó una coordinación única entre ambos pianistas, quienes además de ser compañeros en escena, son marido y mujer fuera del escenario.

Los asistentes a la presentación quedaron maravillados con el espectáculo que duró cerca de dos horas.

“He ido a muchos conciertos de música y he estado en muchas partes del mundo, y este dúo es fantástico”, comentó José Codner.

“Maravilloso, era increíble como tocaban. La coordinación, la preparación, están tocando de memoria, realmente impresionante. Este es un dúo muy cotizado a nivel mundial, tiene su agenda copada hasta 2017, así que es un privilegio tenerlos acá”, agregó presidente de la Comunidad Israelita de Santiago, Andrés Fosk.

“Un piano, dos corazones” fue el nombre de la presentación, aunque el nivel de la sincronización hace pensar que fuera sólo uno, algo que sólo da mucho tiempo de trayectoria.
-¿Desde hace cuanto tiempo tocan juntos?

-Sivan: ¡varios años! Nos conocemos desde muy jóvenes, desde la escuela. Yo tenía 14, pero no éramos pareja. Unos años después nos convertimos en pareja y fuimos a estudiar juntos, pero todavía tocábamos individualmente. Al tiempo, como cuando tenía 20 empezamos a tocar juntos porque queríamos compartir. No planeamos que esto sería la actividad principal que haríamos. Después de unos años, tuvimos éxitos y muchas invitaciones, así que decidimos que el dúo es lo que haríamos. Desde entonces nos casamos, tuvimos un hijo que ya tiene 5 años, viajamos por el mundo, hemos estado en más de 70 países.

-Ambos expresan mucho con sus movimientos cuando tocan, ¿es una clase de sello para ustedes?

Gil: Es inconsciente, no nos damos cuenta. Cada vez que nos vemos decimos “oh, es tanto, deberíamos mantenernos más tranquilos”, pero sólo pasa, no lo pensamos.

Sivan: Por ejemplo, en este repertorio, la primera pieza, Petrushka, es un ballet y tiene muchos elementos de danza en la música. Supongo que cuando nos movemos es algo que expresa la conexión de las notas con cómo las imaginamos y sale como movimiento, pero no pensamos en ello. Estamos en una esfera diferente, es un estado mental diferente y solo pensamos en lo que queremos oír.

-¿Les gusta tocar para comunidades judías del mundo?

-Gil: No pasa mucho últimamente, pero es muy bueno. No puedo decir de todas las comunidades en general, pero esta en particular, fue muy lindo. Son entusiastas no sólo por cómo reaccionan al final, sino que también por cómo escuchan. Es una atmósfera muy buena.

Sivan: Esta sinagoga además es hermosa, el complejo entero, muy buena acústica. Nos hace felices poder tocar específicamente para ellos. Es lindo también tener la oportunidad de tocar acá.

Por Yael Mandler

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