Interesante evolución a nivel comunitario:

Diversidad sexual, un tema siempre vigente

En Chile, las comunidades conservadoras, en el contexto de lo que ha hecho el Movimiento Masortí a nivel mundial, han tenido una actitud inclusiva respecto de las personas que han reconocido su homosexualidad, dándoles un espacio para que se desarrollen como cualquier otro judío.

“Se abren las puertas para los judíos gay”. De esta forma titulaba La Palabra israelita hace 10 años un reportaje sobre la homosexualidad en la vida judía, un tema que ha evolucionado al alero de una mayor comprensión y aceptación de la diversidad.

En efecto, además de la apertura que se ha registrado respecto de este tema en la discusión pública y en redes sociales, la cual también ha permeado a los miembros de la comunidad judía, las propias instituciones judías han dado pasos importantes en la materia.

Así, por ejemplo, instituciones no sinagogales han avanzado en el reconocimiento de las parejas del mismo sexo para asuntos societales, mientras que las instituciones de culto han tenido una política integrativa, a través de la línea fijada por los rabinos, específicamente las corrientes Masortí y Reformista, no así la Ortodoxia.

En el Instituto Hebreo, por ejemplo, el tema está zanjado claramente: “Nuestro colegio es la expresión judía pluralista de la comunidad. Como tal, acompañamos a todos nuestros alumnos y familias en su proceso de crecimiento. Respetamos la diversidad en todos los aspectos de la vida humana”.

Hitos en Israel

En abril de 2012 el Board of Trustees del Seminario Rabínico Schechter de Israel votó la moción de aceptar a estudiantes gays y lesbianas para ser ordenados como rabinos.

Afiliado al movimiento Masortí en Israel y con el Seminario Teológico Judío de Nueva York, Schechter entrena líderes educativos y espirituales, no ortodoxos en Israel.

“El Seminario Rabínico Schechter considera que el proceso serio que lleva a esta decisión es ejemplo de enfrentarse a los dilemas sociales en el marco de la tradición y la Halajá”, dijo Hanan Alexander, presidente del Board of Trustees, en su momento. “Esta decisión pone de relieve el compromiso de la institución para mantener la Halajá en un mundo pluralista y cambiante”, fue la explicación que sustentó tal decisión.
Y más tarde, en septiembre de 2014, el Movimiento Conservador ya contaba con el primer rabino abiertamente gay en Israel, que tomó posesión como líder espiritual de la congregación de esta corriente en su sinagoga de Rehovot, al sur de Tel Aviv.

Nacido en el Reino Unido, Mikie Goldstein completó sus estudios para rabino en el Seminario Teológico Judío de Nueva York y se casó hace más de 20 años con un veterano diplomático israelí.

“Desde mi punto de vista, la identidad de género no ha sido un problema”, manifestó Goldstein en aquella ocasión.

Chile, de a poco

En Chile, el primer paso institucionalizado de acercamiento al mundo gay local lo dio hace más de una década la Juventud Judía de Chile. Los jóvenes participaron y compartieron con organizaciones homosexuales en el marco de diversos actos de reivindicación de las minorías residentes en Chile. Con el paso del tiempo, esta relación se fue fortaleciendo y la guinda de la torta fue la participación del MOVILH en una cena de conmemoración de Pésaj, organizada por B’nai B’rith. Pero mientras eso sucedía en el plano externo, en el plano interno el tema seguía inmaduro, hasta que el 26 de noviembre de 2005 se proyectó el documental “Trembling Before G-D” y se presentó la postura del rabino ortodoxo Steve Greenberg, declaradamente homosexual. La actividad sacó chispas, pero a la vez reveló la existencia de un número relevante de judíos gay, que querían un espacio en la vida comunitaria chilena.

Con el paso del tiempo, diversos miembros de la comunidad judía fueron revelando su condición homosexual, y a partir de eso se formaron dos organizaciones: Hod Chile (judíos por la Diversidad) y Jugach (Judíos Gays de Chile), esta última desactivada hace ya un tiempo.

Yosef Gallardo, fue uno de los fundadores de Hod, hoy con la perspectiva del tiempo valora el rol que jugó esta organización.

“Hod se transformó en un puente entre la sociedad civil militante por los DD.HH. de la Diversidad Sexual y las organizaciones judías, logrando aportar sus ideas en la actual Ley Zamudio o anti discriminación, entre otras iniciativas promovidas por MOVILH. Nos convertimos en un referente por las causas LGBTI, con un sello sionista y judío (aun cuando por esto recibíamos constantes ataques de organizaciones gays pro palestinas). Nuestra ONG se fundó pocos meses después del asesinato de Daniel Zamudio, logrando obtener nuestra personalidad jurídica a principios del 2013”.

-¿Cómo ha cambiado en este período el aproach al tema de diversidad sexual en la comunidad judía?

-La comunidad judía siempre estuvo cercana a nosotros, apoyando las actividades que organizábamos y dispuesta a abrir nuevos espacios de debate al interior del ishuv. Actualmente no creemos necesario tener una mayor presencia activista LGBTI a nivel comunitario. Prácticamente no es tema si alguien es homosexual o no para participar de una comunidad, cada uno de los miembros de Hod es activo en sus comunidades y en ningún caso se nos ha excluido de la vida religiosa, por el contrario, nuestros rabinos han sabido acogernos con cariño y respeto.

-¿Cómo está hoy el tema a nivel de la comunidad judía, en comparación con la evolución que ha habido a nivel nacional?

-La comunidad judía es un ejemplo para otras organizaciones culturales y religiosas en la aceptación, respeto y promoción de los DD.HH. Con asombro muchos de nuestros amigos gays cristianos, musulmanes y otras denominaciones religiosas se sorprendían cada vez que les platicábamos sobre nuestra participación activa en la comunidad, ya que muchos de ellos habían sido excomulgados o expulsados por haberse asumido homosexuales. Creo, que la CJCh está a la vanguardia en comparación de la realidad país.

-¿En qué temas todavía hay obstáculos que se pueden superar a nivel comunitario para una pareja gay?

-El obstáculo principal es el incentivo a la participación como socios de las parejas gays al interior de una comunidad, me explico: una cuota mensual de socio, no es solo un pago para mantener la sinagoga, es también un compromiso familiar con la vida judía. Es ese reconocimiento el más importante para una pareja gay, el derecho a ser familia sin diferencias y aceptada como el resto.

-¿Como judío hoy, qué piensas del matrimonio homosexual y de la adopción en parejas homoparentales?

-Como judío respeto las leyes del país donde vivo. Cuando el matrimonio homosexual sea una realidad en Chile, estaremos atentos a la decisión comunitaria respecto a las uniones gays, reconocimiento familiar y a una eventual ceremonia matrimonial bajo la jupá. No creo que haya mayores inconvenientes en los sectores progresistas, pero si en los sectores ortodoxos. El matrimonio homosexual es un contrato entre dos personas, que al igual que los heterosexuales se establecen deberes y derechos conyugales. Estudios han demostrado que los hijos adoptados por parejas homosexuales no necesariamente son gays (por imitación) como lo han propuesto sectores ultra conservadores. Es más, Israel es el único país que reconoce los matrimonios gays para aliá con sus hijos, de querer tomar esa decisión.

Judaísmo alineado

Respecto de la posición de las fuentes judías sobre la homosexualidad y las relaciones homosexuales, el rabino Ariel Sigal explica que el decreto bíblico en Vaikrá 18 es tajante en la prohibición de la práctica, pero no en los sentimientos internos. “La misma premisa rige en una relación heterosexual, donde por Tzniut –recato- se prohíbe difundir abiertamente su práctica. Ahí debemos entender que la homosexualidad en tiempos bíblicos es equiparada directamente con la sodomía y los actos pecaminosos. Es decir, no hay libre elección. Hoy día, comprendiendo que la Torá tiene origen divino más su letra tiene tinta humana, tenemos que reconsiderar esta evaluación de la homosexualidad como algo moralmente despreciable. Sociológicamente vemos que las instituciones de género, amor, familia y sexualidad no están encaminadas por la misma dirección y debemos estar atentos para dar la respuesta judía más adecuada sin herir las Creaturas Divinas.

-¿Qué posición ha definido hoy el Movimiento Masortí respecto de la diversidad sexual?

-El Committee on Jewish Law and Standards Masortí declaro en el año 2006 que la aceptación o rechazo a la homosexualidad puede escindir totalmente al movimiento. Tenemos una contradicción porque no es judío que se legisle sobre algo que no se puede cambiar. Peor aún, es impropio que la halajá castigue por ello. Lo único que está claro es que las respuestas no son conclusivas y no podemos apresurarnos a las decisiones. No podemos darnos el lujo de perder a ningún judío sea la razón que fuere, por ello, con Jesed (benevolencia) y Ahavá (amor), debemos integrar a los hombres y mujeres gays de nuestras comunidades. En una segunda instancia, nos preocuparemos por el planteo sobre derechos y obligaciones existentes como judíos.

-¿Cómo te ha tocado abordar el tema con los grupos que trabajas: te preguntan, te piden consejo, es un tema de debate?

-El tema está instalado y en los grupos se habla, se pregunta y se cuestiona. Hace unos años, la sexualidad no era motivo de introspección, análisis o elección. La herencia cultural era fuerte para reafirmar sin tapujos lo educación recibida. Hoy día, en los jóvenes, la concreción de la sexualidad evoluciona en nuevas experiencias y emociones por medio de actividades sociales, deportivas, escolares, encuentros pasajeros y pololeos. Esto es motivo de interpretación y por ello los jóvenes lo conversan, porque genera curiosidad, dudas, afirmaciones. El desafío con ellos es fortalecer la madurez emocional, para que vivan su sexualidad con el cuidado y respeto que indica el judaísmo, y con la convicción y fuerza interna para enfrentar esas decisiones.

Por LPI.