Testimonios sobre la Shoá:

Directoras de Fundación de Spielberg visitan Chile

La historia cuenta que mientras Steven Spielberg filmó “La lista de Schindler”, se dio cuenta de que los testimonios de los testigos y sobrevivientes de la Shoá se iban a perder en el olvido a medida de que fueran envejeciendo. Esto lo motivó a acometer el esfuerzo de grabar la mayor cantidad de relatos, en diversos lugares del mundo, ejercicio para el que contó con colaboradores a través del globo. El 18 de abril de 1994 se registró el primero de los testimonios, el que sería la piedra fundacional del Archivo de Historia Visual de la Fundación para la Shoá de la Universidad de California del Sur. Se trató del relato de Isabella Goldstein y fue estructurado de tal forma que ofreciera la historia de vida completa de la protagonista: su vivencia antes del conflicto, las experiencias durante la Segunda Guerra Mundial y su narración de cómo transcurrieron sus vidas después de este hito.

Esta estructura en tres partes fue la que se utilizó como base para las más de 55.000 entrevistas que conforman el archivo, realizadas en 61 países y en 42 idiomas, las que ya han sido vistas por más de 16 millones de personas, y que además se encuentran disponibles desde cualquier parte del mundo en formato digital (http://vhaonline.usc.edu/). Entre estos testimonios, el archivo contiene 82 relatos en primera persona de sobrevivientes de la Shoá que se radicaron en Chile o que vivieron en el país en algún momento. Desde septiembre del año pasado, además, estos testimonios forman parte de la colección audiovisual del Museo Interactivo Judío (MIJ) y se exhiben en su exposición permanente. Y esto, gracias a un Acuerdo de Colaboración entre la USC Shoah Foundation -creada gracias a Spielberg- y MIJ.

Fue este mismo acuerdo el que permitió, también, la visita de Kori Street, Directora de Programas y Operaciones, y Claudia Wiedemann, Directora Asociada de Tecnologías Educacionales, de la fundación, las que estuvieron en Chile en los primeros días del mes de agosto para realizar un programa de actividades junto al equipo del Museo Interactivo Judío, con especial énfasis en el trabajo con testimonios de sobrevivientes de genocidio como una herramienta “viva” para la educación de la historia y para el desarrollo de habilidades en los estudiantes que les permitan identificar situaciones en que los patrones de manifestación y propagación del odio se vuelven a repetir.

Este tema, abordado por las investigadoras en un encuentro organizado por el MIJ y el Keren Hayesod en el Círculo Israelita de Santiago, fue también el que motivó esta entrevista con La Palabra Israelita.

-Kori y Claudia, ¿cómo es que se gesta esta visita a Chile y cuál es la razón de la misma?

-Kori: La razón fue hacer un seguimiento de las conversaciones que tuvimos en Los Ángeles (California, Estados Unidos) en el mes de septiembre, ocasión en que tuvimos oportunidad de organizar con UNESCO lo que se llamó la “Reunión de la Red Latinoamericana de la UNESCO para la Educación sobre el Holocausto y otros genocidios”, que permitió abordar el poder del testimonio en la educación del Holocausto y oportunidad en que se firmó el Acuerdo de Colaboración con el MIJ para que los testimonios llegaran a Chile.

-¿Desde cuándo están trabajando con el Museo Interactivo Judío?

-Kori: Desde esa fecha, en el mismo tiempo en que Dalia Pollak (Fundación Museo Interactivo Judío de Chile) comenzó las conversaciones con Steven Spielberg. Pareciera que trabajamos juntas hace más tiempo y creo que eso es gracias al entendimiento profundo que tienen tanto el museo como Steven en el poder del testimonio, lo que también fue motivante para venir acá.

-Uds. califican los testimonios de los sobrevivientes como “una pieza de historia viva”, ¿por qué les asignan este rol?

-Kori: Creo que una de las cosas que nosotras como educadoras sabemos bien, es que el poder de las historias y del contar historias (el storytelling) en la educación tiene una tradición de muchos años. Y lo que tenemos en el archivo, que son miles de horas de historias contadas por sus protagonistas, se conecta con los estudiantes y con los profesores porque hacen que eso que se está estudiando se vuelva más personal y más vivo. Entonces, para mí, siempre se ha tratado de darle vida a la historia para ayudar a que los alumnos puedan comprenderla. Y lo vemos en todo el mundo: al ver testimonios, los estudiantes no sólo aprenden, sino que además al referirse a lo que han aprendido, lo hacen carne en una persona, hablan del “amigo” o la persona a la que acaban de escuchar. Es decir, transfieren esa personalización al proceso de aprendizaje. Y creo que eso habla de lo fuerte que las historias pueden ser.

-¿Cómo se puede usar el testimonio, entonces, como una herramienta en la educación para la tolerancia y contra el odio?

-Claudia: Lo central en la educación con testimonios es que estos humanizan las experiencias y las historias. Y me gusta creer que al humanizar la historia, los mismos alumnos se vuelven ellos más humanos.

-Kori: En mi caso, cuando llegué a trabajar a Shoah Foundation, ya había trabajado con sobrevivientes del Holocausto en Calgary, mi ciudad de origen, y sabía del poder del sobreviviente, pero no sabía del poder del testimonio. Acá tuve la oportunidad de conocer realmente el impresionante poder del testimonio, que conecta, como individuos, a la persona que está dando su testimonio con la que está escuchando, y que logra que la segunda se identifique con el total o con una parte de la historia, de acuerdo a la etapa o el momento en el que esté en su vida. Eso es realmente notable.

-Uds. han trabajado con sobrevivientes de genocidio no sólo judíos y de la Segunda Guerra Mundial, sino también de los genocidios de Rwanda, Guatemala, Armenia, Cambodia, Nanjing, por nombrar algunos. ¿Qué las motivó abordar esas experiencias también?

-Claudia: No se puede comparar el sufrimiento ni tampoco las experiencias históricas, pero nuestra experiencia nos muestra que en todos estos casos se presentan patrones similares y también lo que pasa con los individuos es similar. Las condiciones en que nace, se manifiesta y se propaga el odio, tienen características que se asemejan en todos estos casos.

-Kori: Muchas veces en educación nos enfrentamos a la pregunta “Bueno, y si decimos “Nunca Más”, ¿por qué de nuevo sucede? ¿Por qué el odio vuelve a aparecer?”. Entonces es fundamental para nosotros enseñarle a los estudiantes a que sean capaces de identificar esos puntos comunes, porque si ha sucedido en Armenia, si ha sucedido en Europa y ha sucedido en Rwanda, hay algo que se repite en la forma en que se manifiesta el odio. Esperamos que estudiantes pueden hacer esas conexiones y ver cómo es una historia que continúa, que no lo descarten como que eso es algo que pasó entonces y que no va a volver a pasar.

-¿Y los estudiantes que trabajan con testimonios como herramientas de estudios, son capaces de identificar eso? ¿Por ejemplo, son capaces de identificar estos patrones en el discurso anti inmigrante o racista que se puede escuchar en estos días?

-Claudia: Sí, la iniciativa “Cien días para inspirar”, que es una iniciativa que lanzamos cuando asumió el actual gobierno de EE.UU., estuvo pensada para ayudar a los profesores a abordar esos temas que tienen que ver con respeto y diálogo civil. Ese programa fue pensado para crear cien fuentes, de manera que cada día de esos días publicamos un recurso educativo para que los profesores utilizaran con sus estudiantes.

-Kori: Un ejemplo actual: uno de nuestros programas es uno practicantes junior, que son estudiantes que están por ir a la universidad. Tomamos a 13 estudiantes destacados de EE.UU. y los llevamos a conocer a otro grupo de practicantes que son de Hungría. Uno de los temas que tenían que abordar en conjunto era el aumento del antisemitismo y del odio en entornos urbanos. Mientras que los estudiantes estaban en eso, el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán, hizo unas declaraciones antisemitas. Este es un gobierno que se dice no antisemita, pero en la práctica muchas veces lo es. Los estudiantes pudieron darse cuenta inmediatamente de eso, lo reconocieron y pudieron responder de una forma civilizada, escribieron Blogs, lo comentaron entre ellos, se comunicaron e hicieron declaraciones al respecto. Y eso fue gracias a que habían visto testimonios de personas que habían sido víctimas de antisemitismo en épocas anteriores y también en los últimos años. Ellos pudieron reconocer el odio y lo enfrentaron, y asumieron una posición de respeto por el otro.
Otro caso: una estudiante que estuvo en el programa, que tiene habilidades especiales, sufrió
bullying en el colegio. Y lo enfrentó de una forma especial, se dedicó a hacer preguntas del porqué le daban ese trato, y eso fue gracias a que había trabajado con testimonios de personas que habían sido perseguidas en Rwanda y que sobrevivieron el odio, que pudieron ponerse de pie. Ella lo hizo a su manera, dijo que esa situación no estaba bien, le indicó a los profesores que era inapropiado, pero no actuó como una víctima, sino que se empoderó y respondió de una forma notable.

-¿Cómo creen que los profesores en Chile podrían llegar a trabajar con los testimonios del archivo del USC Shoah Foundation?

-Kori: La alianza con el Museo Interactivo Judío es un gran avance para eso, y a partir de esta alianza vamos a desarrollar contenido en conjunto para que esté disponible en formato digital y de ahí los profesores puedan sacarlo directo para usarlo en las salas de clases. Y esperamos eso esté acompañado de entrenamiento y talleres con profesores.

-¿Y creen que esto tiene que estar aparejado de una política pública?

-Kori: La verdad que no, las políticas públicas ayudan, pero no son todo. Muchas veces escuchamos “Bueno, tenemos una política, eso va a ser suficiente”, y no, no lo es.

Por Michelle Hafemann.