Por Rabino Ariel Sigal:

Desilusión como aprendizaje

“Dicho lo cual, alzó Moshé su mano y golpeó la roca dos veces con su vara. Surgió de ella agua en abundancia, de la que bebieron la comunidad y su ganado” Bamidvar 20:11. La orden era “háblale a la roca a la vista de ellos y ella dará sus aguas”. Pero el pueblo hace enojar a Moshé al punto en que se equivoca y golpea. El daño en Mei Meriva -Aguas de Disputa- es equivalente a la falta de fe en los Tzadikim.

Golpeó la roca, y se olvidó de las suplicas y ruegos. Forzó explicaciones Superiores con violencia y postergó la humildad y la modestia. Moshé impaciente por un pueblo demandante, a instantes de la pérdida de sus hermanos Aharón y Miriam, debe aprender a responder con la comprensión cuando el corazón estalla, mitigando la amargura y la desesperación. La consecuencia inherente al golpe es la prohibición de ingresar a la Tierra Prometida. Moshé, un líder indiscutido, ahora debe aprender: cómo satisfacer la desilusión. Ya lejos del enojo y cargando la decepción de un sueño sin cumplir, debe confiar en él mismo y en el futuro como guía del Pueblo. Él debe conducir a ese Pueblo a un destino que no conocerá. En el dolor de la equivocación debe reconstruirse para no perder sus estribos y visión. Pero el mundo, ya no será el mismo para él.

El rabino Harold Kushner enseña que Moshé nunca llega a la Tierra Prometida. Él escribe: “La triste verdad pero inevitable es que muy pocas personas llegan a la “Tierra Prometida”. Me gustaría que existiera un mundo en el que todo sea correspondido y aquél que ama es amado, en donde cada ser amable es tratado con amabilidad por el destino y por sus vecinos, un mundo en el que todas las enfermedades se pueden curar durante el fin de semana y las todas las biopsias resultan benignas. Pero yo no vivo en ese mundo y nadie vive en ese mundo.

En nuestro mundo, la amargura y la desesperación, la tristeza y la enfermedad no son un propósito y duelen. La desilusión y el fracaso, las pérdidas o incluso búsquedas rabian, pero están al servicio de la comprensión. Decimos en los Tehilim 90:12, “Enséñanos de a contar nuestros días, y traeremos al corazón sabiduría”. Contando nuestras experiencias y creciendo a partir de ellas, traeremos comprensión.