Por Rabino Ariel Sigal

¿Desde dónde lo planteas?

Si peleas y no es leshem shamaim –por los cielos-, sea cual fuere el resultado, has fracasado. Si incluso tus palabras fueron inteligentes, te sientes victorioso y manifiestas tu poder en la discusión y no hay bien común, has descendido un peldaño de santidad en tu vida. Lidiar en nombre de los cielos, implica honrar sin necesidad de ser honrado y de beneficiar sin ser beneficiado.

“Una controversia leshem shamaim perdurará, pero una controversia que no es leshem shamaim no perdurará finalmente. ¿Cuál es un ejemplo de una controversia leshem shamaim? Los debates de Hilel y Shamai. ¿Cuál es el ejemplo de una controversia que no es leshem shamaim? La rebelión de Koraj y su comunidad.” – Pirkei Avot 5:17.

Koraj desafía a Moshe y Aharón en torno a la kehuna –sacerdocio- y de aquí aprendemos que una acción leshem shamaim no se trata de un favor que le hacemos a D-s, sino de entender que el centro de la realidad es Él y que somos simplemente un punto en la periferia cuyo sentido puede estar en la medida que reconozcamos al eje.

En un debate, te enojas, te alteras, te ofuscas, discrepas y levantas la voz, te escudas. A veces gritas, insultas, te impones, gesticulas. Pero… ¿qué es lo que realmente se está discutiendo? Leshem shamaim es conversar en un mundo sin ego, reconociendo diferencias y visiones, valorando el lugar y visión del otro. Mientras que las controversias de Hilel y Shamai traen cambios permanentes, la historia de Koraj denota mezquindad y egoísmo, pero sobretodo inestabilidad. Estás por los cielos o estás perdiendo tu valioso tiempo.