Gustavo Dvorquez compitió en Campeonato Mundial Junior:

De Arica a Japón, en busca de las mejores olas

En su primer año de dedicación exclusiva, el joven surfista, de 17 años, se ha destacado a nivel nacional y latinoamericano, siempre apoyado por su familia.

Cuando en Chile culminaban los Iamim Noraim hace un par de semanas, a miles de kilómetros de distancia, en Japón, un joven de nuestra comunidad judía terminaba su participación defendiendo los colores nacionales en el Campeonato Mundial Junior de la International Surf Association (ISA).

Se trata de un destacado surfista de 17 años, a quien probablemente nadie conozca, ya que vive y practica en Arica, donde existe sólo un puñado de judíos, la mayor parte de ellos ligados a la familia Dvorquez.

Así es, Gustavo Dvorquez, con su talento innato sobre la tabla, se la jugó por completo en el oleaje nipón, pero no obtuvo los resultados que esperaba, aunque sí atesora la experiencia de haber compartido y aprendido al más alto nivel mundial.

Apoyados por los medios tecnológicos, conversamos desde el lugar de la competencia con Gustavo, quien se mostró feliz por poder relatar la hermosa experiencia vivida.

-Gustavo, cuéntanos un poco sobre tu afición por el surf y cómo comenzaste en este deporte…

-Mi afición por el surf empezó cuando tenía unos 5 años, en realidad siempre crecí rodeado de familia deportista, y he tenido el incentivo de mi papá y mi hermano, que me han enseñado y me han apoyado para llegar donde estoy ahora, siempre en relación con los deportes acuáticos, como el
windsurf y el surf.

-¿Qué es lo que te gusta de este deporte?

-Lo que más me gusta del surf es que me permite poder desconectarme de todo y especialmente de las preocupaciones y los problemas que uno puede tener. Cuando practico surf siento que estoy en el lugar donde tengo que estar.

-¿Cuáles han sido tus principales logros deportivos?

-Yo comencé a competir recién este año en forma seria, y a principios de año estuve en una final latinoamericana de mi categoría. Además, he tenido varios podios en campeonatos nacionales. Ahora estoy en la tercera posición en el ranking de Chile de mi categoría. También cuento entre mis logros haber corrido una de las marejadas más grandes de Arica, que se llama Ola El Buey, una ola de más de cinco metros…

-¿Cómo se gestó tu participación en el Mundial, cuáles fueron tus resultados y tu evaluación de ellos?

-Mi participación se gestó de acuerdo a la selección que se hizo. La verdad, al terminar la experiencia en Japón siento que no fue lo que esperaba, tuve algunos inconvenientes y no puede desarrollar mi surf bien durante la competencia. Pero en todo caso, me voy con la sensación de haber aprendido harto en mi primer mundial.

-¿Cómo ves el surf en Chile comparado a otros países?

-A mí me encantaría llevar el surf como un estilo de vida y poder dedicarme por completo a este deporte. Así es como lo hacen otros surfistas de los países grandes, que llevan casi tres generaciones más adelante de nosotros. De todas formas, vamos por buen camino y si seguimos así podemos llegar lejos como país en este deporte.

-Finalmente, cuéntanos un poco sobre tu participación en la vida judía, o sea, la historia de tu familia y como tú llevas el judaísmo…

-Mi familia todos son de la comunidad judía, mis bisabuelos vienen de Polonia y Rumania, y llegaron a chile y Brasil. Pero la verdad es que no tengo mucho contacto con gente de la comunidad judía aparte de familia, porque en Arica somos prácticamente los únicos judíos, y los más cercanos están en Iquique, allá tengo a mi primo.

-¿Esta identidad es un tema importante para ti?

-Para mí es súper importante conocer, hablar y compartir con gente judía, especialmente temas de los que no puedo hablar con mis amigos en Arica, porque no saben de este tipo de cosas. Por eso fue muy lindo en el Mundial, ya que me tocó compartir con la selección de Israel y fue muy especial compartir y conversar con ellos.

Por LPI.