“Llevar en los genes” y “lo que se hereda no se hurta”:

David Ascalon

Las expresiones “llevar en los genes” y “lo que se hereda no se hurta” denotan tendencias, intereses o habilidades semejantes a las de los padres o abuelos.

Es frecuente en muchas profesiones u oficios, seguramente reforzada por la cercanía, desde la temprana infancia, al quehacer de algún miembro de la familia. Entre los artistas plásticos tenemos muchos ejemplos.

Desde luego, en Chile, están los hijos de Samy Benmayor, Matilde y José, también artistas.

En la familia Ascalón la tradición incluye a lo menos tres generaciones.

El abuelo, Maurice, nacido Moshe Klein en Hungría, en 1903, formado en Bruselas y en Milán, es considerado el padre del del movimiento decorativo israelí, donde llegó en 1934. Allí se casó con Ziporah Kartuijinsky y nacieron sus dos hijos, Adir y David.

El mayor, Adir, fue un pintor y escultor surrealista que residió en Cuernavaca, México, y colaboró con el muralista David Alfaro Siqueiros.

David Ascalón nació en Tel Aviv el 8 de marzo de 1945 y aprendió los rudimentos del oficio con su padre.

En 1956 la familia cambió su apellido por Ascalón, en hebreo Ashkelón, en recuerdo de la antigua ciudad ubicada sobre el Mediterráneo a 56 kilómetros al sur de Tel Aviv, de la que se dice que fue el escenario de la gesta de Sansón.

Ese mismo año 1956 los Ascalón se trasladaron a los Estados Unidos, donde David estudió Arte y Diseño en la Universidad Estatal de Carolina de Northbridge y luego Arquitectura en el Instituto Pratt de Nueva York, titulándose en 1970. Comenzó a buscar una expresión artística más libre que la de la arquitectura y a realizar esculturas abstractas en metal con soldadura a gas.

En 1968 se casó con Ronit Mayrowitz. Tuvieron tres hijos. Eric, Bradley y Josh.

En 1977, formó con su padre, Maurice, los Estudios Ascalón en Filadelfia. Hoy son muy famosos, con numerosas obras de esculturas monumentales, vitales, murales de mosaico y tapices. Ubicados actualmente en Cherry Hill, Nueva Jersey, son un centro dedicado a la creación artística. Al equipo familiar se incorporó posteriormente su hijo Brad, diseñador industrial.

En la foto podemos apreciar el trabajo conjunto de los tres artistas, mientras instalan la monumental obra escultórica de metal, de más de seis y medio metros de altura, en el frontis de la Biblioteca Pública de Cherry Hill, en octubre de 2009.

Una parte de sus obras, como esa, están en espacios públicos. Pero la mayoría de ellas son de temática religiosa, pero con una expresión no tradicional y se encuentran en sinagogas y centros comunitarios.

Muy destacado es su Memorial del Holocausto, en el que homenajea a las víctimas, algunas de ellas de su propia familia. Fue instalado en 1992 en Harrisburg, Pensilvania, junto al río Susquehanna.

Entre noviembre de 2005 y marzo de 2006, una enorme exposición de sus trabajos fue exhibida en el Museo Eretz Israel de Tel Aviv. Simultáneamente, se hizo el lanzamiento del libro “Creaciones modernas desde una antigua tierra” de Nurit Kenaan-Kedar, en el que se destaca al patriarca de la familia, Maurice Ascalán, como uno de los más importantes diseñadores de Israel.

Por Sonja Friedmann.