Tras ganar concurso de arte en Miami:

Daniel Schachner irá a la Bienal de Venecia

Artista chileno, que expuso en noviembre en el Mercaz, basa sus pinturas y esculturas en la tensión comunicativa que se produce en las relaciones entre hombres y mujeres.

Una destacada participación tuvo el artista chileno Daniel Schachner en el Art Contest Miami/Basel Season, cerrado recientemente en EEUU, con la participación de medio centenar de aristas emergentes.

“Best in show” es el título que lo distingue como ganador absoluto del concurso, cuyo premio principal es una invitación a participar en la Bienal de Venecia 2019.

“Mi padre, Herman Schachner, fue un gran amante del arte, y él nos transmitió a mis hermanos y a mí, el interés por el conocimiento y la apreciación estética”, señaló el artista a La Palabra Israelita.

“Tuve la suerte de ser el hijo menor, con una diferencia de diez años con mis hermanos mayores, situación que me permitió asistir desde que tengo uso de razón a exposiciones, conciertos, y compartir con grandes artistas, amigos de mi familia”, destacó.

-¿Cómo te iniciaste en la pintura?

-Durante los años 2004 y 2006 sufrí de una ceguera que cambió mi vida completamente. Durante muchos años trabajé y desarrollé una vida convencional, hasta ese momento. Como parte de mi terapia de recuperación, a comienzos del 2006 mi doctor me sugirió comenzar a dibujar para volver a diferenciar colores. Lo que comenzó como terapia, se convirtió en una necesidad.

-¿Cómo viviste ese proceso?

-Al tener comprometido el sentido de la vista, es cierto que se desarrollan percepciones que tenemos dormidas en el día a día. Comencé a percatarme de asuntos que no había considerado antes, porque yo era uno de ellos, un humano que podía ver, pero no observaba. Cuando no veía escuchaba muchos problemas de las personas. Logré detectar que eran producto de la falta de comunicación. Frente a ese problema, esas inquietudes se trasformaron en colores y formas, de esta manera poco a poco es que comencé a desarrollar mis formas llegando al macho y hembra como protagonistas de mi propuesta plástica.

-¿Entonces eres autodidacta?

-Mi única aproximación al trabajo de taller con un maestro ocurrió cuando uno de mis hermanos, al ver mis primeros trabajos, me recomendó tomar clases de pintura con el artista Sergio Stitchkin. Aunque duré sólo tres clases, me sirvió bastante, ya que al cumplir con mis encargos académicos en tiempos reducidos, llamé la atención del profesor, quien me dijo que siguiera solo, en lo que estaba haciendo, experimentando continuamente con técnicas y mi propio gesto, ya que de lo contrario él me cambiaría la mano, y eso no era ni justo, ni bueno.

-¿Qué te produce pintar?

-El arte se ha transformado en mi nueva vida. Siempre he tenido el concepto de equilibrio, composición, pero nunca me había lanzado a producir. Hoy para mí: sentir, amar, los sabores, se potencian, los siento y disfruto, potenciados a mil. Pintar me entrega la libertad, la alegría, el espacio, y el desahogo que me permite exteriorizar mis pensamientos.

-¿Qué temas te inspiran?

-Como ya mencioné anteriormente, me inspira la comunicación, creo que es ahí donde falla el ser humano. La interrelación entre el macho y la hembra es lo más complejo y fascinante del universo, de ahí saco toda mi inspiración.

-¿La sensibilidad judía está en tus trabajos?

-Siempre aparece, lo más relevante es la segunda oportunidad de vida que me otorgó Hashem, he podido renacer, tengo una nueva vida, y estoy saliendo al mundo a aprender. Como dice una canción popular judía: “Es sabido que la vida es un regalo, el que tiene fe, no tiene miedo, tenemos al rey del universo y él nos protege de todo”.

-¿Qué planes o proyectos tienes a futuro?

-Seguir desarrollando mi propuesta visual, a través del camino que ya he iniciado, de trabajo constante y búsqueda material. Dentro de mis planes, está el poder ir a Murano en Italia, y realizar un curso en técnicas de vidrio, quiero experimentar con esculturas en este material y necesito aprender desde el origen.

“Venimos de una exposición en el CIS que finalizó el 8 noviembre, y el 26 de noviembre partí a un concurso de pintura como seleccionado en Miami. Allí tuve pocos días para montar mi trabajo. Fue muy intenso, pero increíblemente satisfactorio. Mi mayor sorpresa fue ganar el concurso al cual se me habían invitado a participar, tanto en la categoría pintura como en escultura, siendo premiado como el “Best in show”.

“Eso produjo que cambiara mi panorama para el 2018, ya que tengo una presentación el 17 de enero en Palm Beach, y de ahí una exhibición individual durante marzo en Miami. Posteriormente, en mayo, tengo fecha para exhibir en Nueva York, en junio estoy invitado a Basilea, Suiza, y a partir de julio comienzo a prepararme para la participación que tendré en la Bienal de Venecia 2019, obtenida como premio en Art Basel”.

Por LPI.