Por Rabino Ariel Sigal:

Cuenta Regresiva

Es el final de Moshé. “Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo” Dvarim 32:49-50. Pero una alegoría judía indica que Moshé no se entrega tan fácilmente. Desde el cielo, un reloj empieza en cuenta regresiva a indicarle la cantidad de minutos finales en su vida.

Moshé le dice al Kadosh Baruj Hu, “Maestro del universo, conocido y revelado ante Ti es el problema y sufro a causa de Israel, hasta que finalmente llegaron a creer en Tu Nombre. Cuánto dolor sufrí por ellos, ¡hasta inculqué entre ellos la Torá y sus preceptos! Me dije a mi mismo: Como fui testigo de su iniquidad, también se me permitirá presenciar su condescendencia. Sin embargo, ahora que Israel ha llegado a la buena fortuna, Tú me dices: “No pasarás este Jordán” -Dvarim 3:27. Tu Torá afirma: “En el mismo día le darás su salario” – Dvarim 24:15, pero te conviertes en estafa. ¿Es tal la recompensa por cuarenta años de trabajo que empeñé hasta que Israel se convirtió en un pueblo santo?”. Y nos preguntamos: ¿Serían estas las palabras por el NO más violento en nuestras vidas?

El Santo Bendita Sea respondió: “¡Sin embargo, tal es el decreto que ha salido de Mi Presencia! Tal debe ser el camino del Mundo: cada generación debe tener sus propios intérpretes de las Escrituras, cada generación debe tener sus propios proveedores, cada generación debe tener sus propios líderes. Hasta ahora había sido tu parte de servirme, pero ahora ha llegado el tiempo de tu discípulo Ieoshúa para servir”-Midrash Petirat Moshé. El tiempo se acorta. Moshé suplica: “Entonces espera hasta que bendiga a Israel”. Y nos preguntamos: ¿Todavía nos quedarían ganas de bendecir cuando atentan nuestro ego y nos explican que seremos fácilmente reemplazado?

Otra interpretación, Daat Zekenim (Ba’alei HaTosafot) s.XIII franco-alemana, agrega que en esos segundos finales Moshé escribe una copia del Sefer Torá en cada tribu, totalizando doce. La decimotercera copia se colocaría al lado de los Lujot en el Aron, el arca del Pacto. Moshé queda en silencio, “sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor” – Dvarim 34:7. Y nos preguntamos: ¿Hubiéramos abandonado el camino antes o nuestras fuerzas se hubieran desvanecido?. Moshé hasta el último segundo buscando el sentido, entregándose por completo, elevando a Am Israel.

Por Rabino Ariel Sigal