Por Rabino Ariel Sigal:

Cuanto la riqueza te eleva…

“Y le darás el dinero a Aarón y a sus hijos como una redención por los primogénitos que exceden el número de Levitas” Bamidvar 3:48. Explica M. Brajot 32a “fue por la riqueza que les diste que ellos hicieron el becerro de oro”. El Talmud define que la riqueza es una gran bendición. Cuando es utilizada de la manera apropiada, puede elevar a la persona hacia grandes alturas espirituales. Pero muy comúnmente, la riqueza se transforma en un medio que la gente utiliza para alejarse de D’s.

Puede que comas y te sacies, que edifiques buenas casas para habitar, que aumenten tus riquezas: incluido el ganado, la plata y el oro, que tu corazón tenga orgullo y que tu pasado sea esplendoroso; aun así, no es la fuerza de tu mano la que lo provoca.

El Talmud en M. Sanedrin 7a cuenta que cuando los judíos en el desierto pidieron un ídolo y mataron a Jur como, porque se interpuso en su camino, Aarón hizo alusión al mal uso que habían hecho de la riqueza diciendo: “quítense sus anillos de oro… tráiganlos a mí –para construir un ídolo-“ shmot 32:2. Debido a que corrompieron su riqueza, los primogénitos perdieron el derecho a llevar a cabo el servicio a D’s. Después del establecimiento del Tabernáculo, los primogénitos se redimieron al darle su riqueza a Aarón el Cohen Gadol.

El oro dispuesto a dar, era aquél que embellecía a la familia: mujeres, hijos e hijas. Jur, por su fidelidad, fue recompensado por D’s mediante la concesión de su nieto al papel sacerdotal del Tabernáculo. Debido a que corrompieron su riqueza y fuente de bendición, los primogénitos perdieron el derecho a llevar a cabo el servicio a D’s. Después del establecimiento del Tabernáculo, los primogénitos se redimieron al darle su riqueza a Aarón, el Cohen.

Por Rabino Ariel Sigal.