Del libro “Napoleón en Vilna y otros cuentos judíos”:

Construyendo según el Talmud

José Moskovich, de edad y situación mediana, vivía muy a gusto en la comuna de Ñuñoa, en su casa propia.

Con los años Yosl, corno le decían sus más cercanos, sintió el deseo de retomar a la ortodoxia, gracias al carismático rebe de El Golf, a cuya corte se adhirió. Pero caminar a pie en Shabat, de Ñuñoa a El Golf, rebasaba la distancia permitida en el Talmud y pasaba a ser trabajo.

Vendió su casa ñuñoína y apenas le alcanzó para un pequeño sitio a pocas cuadras del rebe.

Pero en los pequeños círculos tradicionalistas hay más ajdut(1) y Yosl obtuvo un menesjesed(2) del grupo y algunos le regalaron materiales de construcción sobrantes.

Como no le quedaba dinero para pagar a un arquitecto o constructor, se dirigió a su rebe, diciéndole: “Necesito su ayuda para construirme mi casa, según lo que indica el Talmud”. El guía espiritual, gran experto en las sagradas escrituras, le respondió: “Qué coincidencia, ayer estaba estudiando la sección correspondiente. Se llama Masejet Beitim, o sea, todo lo referente a construcción de casas”. Abrió la página y le mostró la larga disertación de Reb Yojanán sobre el tema de cómo construir un hogar. “Llévate este tomo del Talmud, yo tengo otro. Sigue las indicaciones con mucho cuidado y obtendrás un hermoso lugar para vivir con tu familia”.

Yosl estaba feliz. Llevó el torno consigo, lo puso sobre una piedra y leyendo acuciosamente y usando de allí las medidas y los materiales, a los tres meses tenía lista una hermosa casa. El invitado de honor fue el rebe y su comunidad de El Golf, a la ceremonia de Likboa Mezuzá(3). Al primer martillazo la casa entera se vino al suelo.

Enojado, el Rebe dijo: “¿Qué creen que es el Talmud, un vespertino copuchento? iNo! Es un libro santo cuyas instrucciones hay que seguirlas al pie de la letra. Busca a tu amigo Menajem Mendl, que es un bal koré(4) de primera y que te vaya leyendo las instrucciones y las medidas, y tú se las repites a él para que, a su vez, Menajem compruebe en el Talmud que están siguiendo a Reb Yojanán y sus instrucciones exactamente. ¡Empieza de nuevo!”.

Los amigos se fueron a trabajar minuciosamente, repitiéndose uno al otro el texto.

Ahora fueron cinco los meses empleados en construir esta segunda casa. Nueva invitación a colocar la Mezuzá y al primer golpe en el clavo la casa se derrumbó.

Esta vez Yosl estaba indignado con su rebe. Le devolvió el grueso volumen del Talmud. “¡Es el colmo! Seguí minuciosamente las indicaciones del Rabino Yojanán y volvió a suceder, la casa se vino al suelo ¿Qué pasa?”.

El rebe buscó los comentarios del famoso Rashi, del siglo undécimo, cuya exégesis se usa hasta hoy en día al estudiar Torá y Talmud. “¡Qué cosa tan extraordinaria! El Rashi opina lo mismo que tú, que las casas de Reb Yojanan no tienen firmeza y se vienen al suelo!”.

¡Gran sabio Rashi, conocía sobre resistencia de materiales, ya en el siglo XI…

1) Hermandad.
2) Préstamo sin intereses.
3) Colocación de la Mezuzá.
4) Lector de libros sagrados.

Por Benny Pilowsky Roffe.