Liat Altman, directora para América Latina de la Liga Antidifamación (ADL):

“Con un antisemita de base no hay nada que hacer”

Durante una reciente visita a Chile, detalló el trabajo de esclarecimiento que su institución desarrolla en la sociedad y en las universidades con los sectores intermedios, donde el prejuicio antijudío no está instalado.

 

“En temas de antisemitismo, definitivamente los desafíos no son los mismos en Europa y en esta región”, asegura a La Palabra Israelita Liat Altman, directora para América Latina de la Liga Antidifamación (ADL), quien visitó Chile hace algunas semanas.

“Lamentablemente Europa está en una situación muy delicada para el mundo judío, como lo han evidenciado las encuestas qué hacen instituciones como la propia Unión Europea, que dan cuenta de actitudes antisemitas y de incidentes y crímenes de odio, que van desde vandalismo a cementerios, pintadas de esvásticas hasta incluso asesinatos.

El trabajo de Liat Altman es similar al que realizan otros jefes de departamentos regionales de la ADL. “Tratamos de apoyar a las comunidades judías en el trabajo de combatir el antisemitismo y de abogar por el Estado de Israel, y por otro lado hacemos proyectos junto a minorías que no son judías. Es decir, tenemos una doble misión”.

-¿Cuál es tu evaluación de nuestro continente?

-En cuanto a los antisemitismos derivados del resurgimiento del nacionalismo y el empoderamiento de los grupos de ultraderecha, no hay punto de comparación entre América Latina y Europa. En este último continente, la situación de los refugiados que han llegado del Medio Oriente, especialmente de Siria, ha generado una fuerte ola de racismo, que también ha afectado a los judíos.

-¿Cuál es el punto crítico en nuestra región?

-Políticamente el país que está monopolizando el tema del antisemitismo y el antisionismo es Venezuela. Esto partió en la época de Chávez, en forma patética, al punto de expulsar al embajador de Israel. Y hoy en día la posición de Maduro es que los americanos ayudados por los sionistas están tratando de infiltrar el país para conseguir las riquezas del petróleo…

-¿Este antisemitismo institucional en Venezuela, que proviene de la cúpula política, se replica en la ciudadanía?

-El pueblo venezolano es muy tolerante y les abrió las puertas a los refugiados judíos del Holocausto y en los años posteriores recibió inmigrantes de todos los países de Medio Oriente. Venezuela no es un pueblo antisemita. El problema es que cuando hay una política del Estado, y las personas viven de las prestaciones del Estado, en cierta medida tienen que seguir los lineamientos que les dan. En ese contexto han tenido eco estás teorías conspirativas del pueblo judío como controlador del mundo y también como controlador de Venezuela. Esto es lamentable, porque es un antisemitismo creado por estos gobiernos de ultraizquierda que podría permanecer durante mucho tiempo…

-¿Hay países en nuestra región donde el antisemitismo está más arraigado en la raíz popular que en las cúpulas institucionales?

-No pienso que sea a los niveles de Europa, pero diría que, por la historia de países como Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil, donde hubo una fuerte inmigración de adherentes del régimen nazi, hay algunos elementos nacionalistas que son estructurales. Y en Chile específicamente esto se suma a la disparidad entre una comunidad relativamente pequeña de judíos y una comunidad muy grande de palestinos, entre los cuales, si bien la mayoría son pacíficos, hay algunos que tratan de culpar a Israel de todo lo que está pasando en el Medio Oriente.

-¿Qué influencia tiene los temas religiosos sobre la situación de los judíos en Latinoamérica?

-Hay que considerar que la Iglesia Católica ha tenido históricamente una influencia muy fuerte en estos países, y si bien se han impulsado cambios relevantes sobre la relación con el pueblo judío, en las comunidades más pequeñas y tradicionales todavía persisten concepciones sobre los judíos como las que primaban antes de Nostra Aetate, es decir, responsabilizando a los judíos de la muerte de Cristo. Pero por otro lado tenemos el surgimiento de los grupos evangélicos que le están quitando espacio a los grupos católicos y que son personas muy pro Israel, que aman al pueblo judío.

-¿Y qué pasa con estos grupos ultraprogresistas, que están en contra de todo los institucional y obviamente en contra de Israel?

-Ellos llevan una bandera de derechos humanos y otros temas progresistas donde el esquema de Israel les causa un gran ruido y les genera odio, porque ven un Israel desde el sesgo de los organismos de derechos humanos de la ONU, que se enfocan en Israel y no mencionan a países como Venezuela, por ejemplo.

-¿La ADL está trabajando para cambiar esta mirada?

-En el fondo, cuando hay un antisemita de base, ya sea por razones religiosas o políticas, no hay mucho que hacer. Por eso es nuestro foco en la sociedad y en las universidades es dialogar con los bystanders, los que están en medio, ya que ellos tienen disposición a escuchar. Pero obviamente ese diálogo nosotros no lo hacemos en blanco y negro, no somos una organización que dice que Israel tiene la razón en todo, y en ese sentido la crítica a Israel es 100% posible.

 

Por LPI