Entrevista a su presidente, Abraham Cohen:

Comunidad Sefaradí aún no decide destino de capital recaudado con venta de Lyon

La institución se siente bastante cómoda en sus actuales instalaciones arrendadas al Estadio Israelita, por lo cual se tomará con calma cualquier decisión de envergadura y considerará además los procesos que están desarrollando otras instituciones que están evaluando cambios de ubicación.

De Santa Isabel a Ricardo Lyon, y de ahí a Avenidas Las Condes. Este es el trayecto de tres paradas que ha realizado en sus casi 100 años de historia la Comunidad Israelita Sefaradí de Chile, pasando por sedes fueron escenario de bar y bat mitvot, matrimonios, festividades y una rica vida comunitaria en torno a las tradiciones.

Abraham Cohen, el actual presidente de la Comunidad Israelita Sefaradí, quien lleva casi tres años en su cargo, entregó a La Palabra Israel su mirada sobre el futuro de la institución, tras la venta de las dependencias ubicadas en Lyon 812, a casi cinco años de ser desocupadas, y que en la actualidad se utilizaba solamente para la tahará y la mikve.

“Después de varios intentos de arrendar la propiedad de Lyon, debido a ciertas limitaciones por la normativa municipal, fue imposible poder arrendar, y entonces consideramos que era un buen momento para vender. Se hizo una licitación a través de la corredora Collyers, y finalmente llegamos a buen puerto y se cerró la venta en forma satisfactoria hace un par de meses”, señaló el dirigente.

-¿Cómo se vivió este proceso al interior de la institución?

-Nuestro objetivo fue hacer todo en forma transparente. Hicimos una asamblea general y una asamblea extraordinaria, para pedir la autorización a los socios para vender. Finalmente, se autorizó la venta, cumpliendo todos los pasos legales.

-Pero más allá de lo formal, ¿qué emociones cruzaron el proceso?

-Todos tuvimos sentimientos encontrados, sobre todo en la última tefilá que realizamos allá. Porque la sinagoga de Lyon fue parte de nuestra vida, de nuestra historia. Yo ahí hice el bat de mi hija, la fiesta de mis 40 años, muchos Kipurim, etc. Pero no solamente había recuerdos míos, sino de mucha gente. Pero gracias a D’s todo salió bien y que nosotros sepamos no hubo socios que se opusieran a este paso. Pero sabemos que ahora viene una etapa nueva.

-¿Cómo fue este paso respecto el cambio de Santa Isabel a Lyon?

-Cuando existía Santa Isabel, la mayor cantidad de nuestros socios vivía en esa zona, Portugal, Lira, el centro de Santiago, etc. Al hacer el cambio a Lyon, que fue muy traumático para muchas personas, se analizó hacia dónde se había cambiado la mayoría de los socios. Y ahora la mayoría de nuestros socios está en el sector oriente, y ya estamos por cumplir 5 años en la sinagoga que arrendamos en el estadio. Todo cambio es complicado y dejar a todo el mundo contento es difícil.

-¿Cómo es la evaluación de estos cinco años en el EIM?

-Nuestra comunidad es masortí-conservadora y tal vez hay gente que no llega al estadio, porque le queda lejos, pero creo que en los tres años que yo estoy en el cargo hemos logrado atraer un número importante de socios, los servicios se están haciendo con buena concurrencia. Y estamos relativamente cómodos ahí.

-Entiendo que se recaudaron cerca de 15 millones de dólares con la venta de Lyon. ¿Qué van a hacer ahora?

-En este momento estamos stand by. No solamente la Comunidad Sefaradí, sino la comunidad en general. Es importante saber qué están haciendo las otras instituciones, el colegio y el estadio. En este momento tenemos nuestro capital protegido y estamos esperando que se definan distintos temas a nivel comunitario.

-¿Te refieres a las conversaciones entre el Instituto Hebreo y el Estadio Israelita?

-Efectivamente, eso es muy importante para nosotros, porque el tema de estar cerca de la juventud es crucial para el desarrollo institucional.

-¿Qué le dirías a los socios de tu comunidad en este momento de análisis del futuro?

-El mensaje es que tienen que estar tranquilos. El directorio está compuesto por partes casi iguales de dos listas independientes que se han amalgamado muy bien. Hemos trabajado estos tres años en forma tranquila y responsable. Se han cumplido las metas trazadas, que eran cambio de estatutos y la venta de Lyon. Ahora estamos programando el futuro, pero viendo qué pasa con la comunidad judía de Chile, porque somos la segunda comunidad más importante en número y queremos tomar buenas decisiones. El directorio cambia el próximo año y esperamos que las personas que se integren puedan considerar este enfoque.

Comunidad comprometida

“Actualmente somos más de 300 familias, y hay gente sefaradí que se mudó a las sinagogas que le quedan más cerca, y otra parte se fue hacia la parte más religiosa. Pero hemos logrado atraer bastantes familias que se habían alejado, destaca Cohen.

-¿Se nota el sello sefaradí en la comunidad?

-A pesar de que con el tiempo ya no hay comunidades puras y los socios son una mezcla de distintos orígenes, para nosotros es muy importante mantener la tradición sefaradí, en la liturgia. Y como hemos tenido rabinos argentinos mayoritariamente ashkenazim les hemos enseñado nuestra liturgia de Smirna, Estambul, etc, y ellos la han asimilado y recibido muy bien.

Estamos por mantener y defender nuestro legado sefaradí, con nuestras tradiciones, con todo el acervo cultural que se refleja en nuestras cánticas, música y canciones, comidas y olores venidos de los bollos y el racky, y luchamos para que nuestros jóvenes hereden todo aquello y sostengan esta herencia a futuro.

Por LPI.