Por Jazán Ariel Foigel:

Como nació la música Klezmer

La música Klezmer es un estilo de música judía que nació en el Este de Europa en la época medieval. El significado de la palabra “Klezmer” deriva de los vocablos hebreos “kley” (recipiente) y “zimmer” (canción), que se traduciría como recipiente de canciones o “el ser humano es un portador de canciones”. El término era utilizado en yiddish para referirse al músico que interpretaba la música. Actualmente se utiliza para denotar el estilo musical. En la música Klezmer los instrumentos parecieran expresar características humanas como la risa y el llanto.

Nace en el seno en la comunidad judía de Europa del Este hace varios siglos, desarrollándose a lo largo del segundo milenio en extensas regiones de Europa, e incorporando a su vez ingredientes de música eslava, alemana, rumana, húngara, balcánica, gitana, árabe y turca. En su origen, los músicos Klezmer eran trovadores que recorrían grandes extensiones como artistas ambulantes para ganarse la vida, desplazándose de aldea en aldea y realizando actuaciones en tabernas, en la calle, en teatros, en casamientos tanto judíos como cristianos, en las cortes de la nobleza y en fiestas familiares. De estas circunstancias surge el músico ambulante y ocasional, que anima la fiesta del pueblo arrancando notas que a algunos pueden parecer nostálgicas, pero que por el contrario, son la máxima expresión de la alegría por la vida, como lo atestiguan los nombres de algunos estilos, como el freilaj que significa: alegre.

La música Klezmer se originó en el habla yiddish de la cultura judía en el Este de Europa. La música era generalmente interpretada por un grupo de tres (formando el acorde musical) a seis músicos. Los músicos o “klezmorim” viajaban de pueblo en pueblo tocando en bodas, festivales de Purim, o Januca y ferias. Los instrumentos habituales eran el violín, el clarinete, flauta, violonchelo, acordeón y batería. Las leyes solían limitar el tamaño del grupo y las horas a las que podían actuar. El violín o “fiddle” era el instrumento más popular porque algunas localidades habían prohibido los instrumentos agudos como el clarinete, la trompeta o la batería. La música era secular, informal, y mayormente improvisada, ya que los Klezmorim raramente tenían estudios musicales y no sabían leer música. La afición al Klezmer se transmitía de padres a hijos. Los klezmorim generalmente carecían de auténticas raíces, pues viajaban de shtetl en shtetl buscando trabajo. De hecho, la etiqueta “Klezmer” era considerada algo negativo, con referencias a alguien que carecía de educación musical y un estilo de vida envidiable.

Como dice en su libro Klezmorim (Jewish Folk Musicians) el autor Joachim Stutchewsky, “la cuna de la música Klezmer no está en las cortes de los nobles, ni en los salones de los aristócratas y ricos, ni en las aulas junto al piano y, por supuesto, que tampoco lo está en las partituras”.

La gran emigración de judíos europeos a América, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, hizo que la música Klezmer hiciera base en los Estados Unidos, donde toma ingredientes del jazz, pero su difusión languidece, y luego, incluyendo los periodos de las dos guerras mundiales, el Klezmersufre una ausencia de varias décadas.

Luego de la casi desaparición de esta música por muchos años, al final de los ´70, se produce una revalorización de la Música Klezmer; cuando músicos de jazz no judíos comienzan a interpretar e investigar este género musical.

Es así que a finales de los años 70, se reavivó un interés sobre la Música Klezmer. En Estados Unidos aparecieron instituciones que protegían e investigaban sobre la cultura del idioma Idish, Además comenzaron a realizarse trabajos de investigación de archivos y grabaciones, estos lograron influir a muchos otros músicos de Nueva York que iniciaron sus proyectos, como Frank London de los Klezmatics, Deborah Strauss y Jeff Warshauer de The Strauss/Warshauer Duo y Kurt Bjorling de Brave New World que deleitan en cada congreso de Klezmer.

Mientras tanto en Europa, el argentino Giora Feidman realizaba conciertos recorriendo todo el continente, y organizaba talleres que inspiraron a toda una generación de músicos europeos. Además, la visita de los grupos Klezmer estadounidenses al viejo continente fue de vital importancia para el desarrollo del género.

Hoy en día, el Klezmer es un género de moda en todo el mundo. Los festivales se multiplican en Europa y cautivan a los más diversos públicos. Los músicos fusionan cada vez más el Klezmer con la música gitana, balcánica, el jazz, el tango y cualquier otro estilo, barriendo límites.

En nuestro país, si bien bastante tiempo después; se produce un fenómeno análogo al del resto del mundo: numerosas bandas de Música Klezmer se están conformando, En la actualidad asistimos a un boom de la Música Klezmer que recorre todo el Mundo.

Alegre, descontracturado, energizante y con notas nostálgicas, el Klezmerse toca con el alma y para el alma. Cruza fronteras y traspasa idiomas, cautivando a públicos heterogéneos que disfrutan, bailan y se emocionan con sus diferentes ritmos.

A pesar de su inestable reputación, la música Klezmer era muy importante en la vida judía de la Europa del Este. Los instrumentos musicales no estaban autorizados en la sinagoga tras la destrucción del Segundo Templo en el año 70 de la Era Común. La música Klezmer proporcionaba mucho júbilo en las bodas y festivales. De hecho, existe un refrán de la Europa del Este que dice que “una boda sin un Klezmer era peor que un funeral sin lágrimas”.

Por Jazán Ariel Foigel