Por Gachi Waingortin

¿Cómo hablar a los niños acerca de D´s?

Estamos en vacaciones de invierno, los niños están en la casa y hay más tiempo para jugar y conversar con ellos. Quizás alguno pregunte, quizás salga el tema solo: ¿estamos preparados para hablarles de D´s?

Cuando un niño pregunta sobre un asunto complejo, la primera respuesta que debemos tener a la mano es: “¿Tú que crees?” De su respuesta podremos calibrar el tenor de la nuestra, el nivel de profundidad, el área específica de sus dudas. No olvidemos el chiste del niño que pregunta el significado de la palabra “virgen” a su madre, quien, después de una larga y embarazosa explicación sobre la sexualidad humana recibe el comentario: “Ah, porque aquí dice aceite de oliva virgen”. Siempre es importante indagar cuál es la duda que motiva la pregunta.

Hablar de D´s con un niño puede ser complicado, básicamente porque no siempre tenemos nosotros una respuesta clara a nuestras propias dudas. ¿Qué sabemos, qué creemos? No siempre podemos ponerlo en palabras. Para nuestra tranquilidad, debemos recordar que la teología no es el fuerte del judaísmo. Al judío no le preocupa demasiado su concepción de D´s, le es más esencial el cumplimiento de mitzvot y la pertenencia al pueblo de Israel. Si te hacen sentido las mitzvot y/o la pertenencia, la teología pasa a segundo plano.

Hubo, sí, algunos teólogos importantes que hicieron su aporte al judaísmo (y a las demás religiones monoteístas) como Maimónides o Baruj Spinoza. Según explica el teólogo contemporáneo Neil Gillman, la teología judía toma fuerza frente a dos escenarios: una gran crisis (que exige definir cómo y por qué seguir siendo judíos) o la convivencia con otros credos (que obliga a repensar y defender la propia identidad). Históricamente, esto sucedió ante la destrucción de los Templos o en el siglo de oro español. Gillman plantea que hoy confluyen ambos escenarios: estamos en una sociedad abierta como ninguna; y vivimos a la sombra de la Shoá, la mayor crisis de los últimos dos mil años, y también a la luz del establecimiento del Estado de Israel, que cambia radicalmente la realidad del pueblo judío.

¿Qué podemos decir acerca de D´s? El monoteísmo judío es tan estricto que no nos permite describirlo, pues todo atributo es limitante. Pensemos, por ejemplo, en el adjetivo “bueno”. Podemos estar de acuerdo en que D´s es bueno. Pero cuando nuestra limitada mente humana recurre a nuestro limitado lenguaje humano, la palabra “bueno” puede significar muchas cosas. Mi hijo es bueno, mi celular nuevo es bueno, comer saludable es bueno. ¿Cuál de estos sentidos de la palabra “bueno” se puede aplicar a un D´s ilimitado? Ninguno. Siguiendo esta línea de pensamiento, Maimónides plantea que solo se puede describir a D´s por la negación: no es malo, no tiene cuerpo, no tiene forma. Mordejai Kaplan, por su parte, lo define como la fuerza de la bondad. D´s está en todo lo que es bueno, tanto en el ser humano como en la naturaleza.

Buscando ayuda en este tema, podemos encontrar en el sidur (aunque no es un tratado de teología) algunos elementos que pueden sernos útiles. Constantemente leemos la brajá posterior al Shemá Israel, pero quizás nunca hayamos notado la poderosa declaración teológica que contiene. ¿Qué significa “nos salvaste de la persecución, la epidemia, la espada y el hambre”? Si analizamos nuestra historia nacional, ¿no sería razonable decir: “Nos hiciste sufrir persecuciones, epidemias, guerras y hambrunas? ¿Y qué hay de la frase “de Egipto nos liberaste”? Perfectamente podríamos decir: “Nos sometiste a 400 años de esclavitud”. Conozco una persona que, tras haber sufrido una gran desgracia familiar, dice: “Yo no creo en D´s, pues si lo hiciera, tendría que creer que me eligió especialmente para perjudicarme”. Con la misma historia personal, podría decir: “He sufrido una gran tragedia, pero gracias a D´s pude salir adelante, tener redes de apoyo maravillosas y reconstruirme”.

El monoteísmo judío no admite una fuerza maligna antagónica a la de D´s. Necesariamente, D´s es la fuente de lo bueno, así como de lo malo: cualquier otra explicación de la adversidad implicaría una teología dualista. Pero cuando enfrentamos las cosas malas de la vida no ponemos el énfasis en la culpa que pudiera tener D´s, sino en Su apoyo que nos permite superarlas. La ayuda de D´s se expresa a través de las buenas personas que nos rodean, la comunidad, nuestra resiliencia e inteligencia emocional, nuestra fuerza espiritual.

Todo esto puede servirnos a los adultos cuando tratamos de definir nuestras creencias. Pero al hablar con los niños, lo primero es, quizás, aceptar que la idea puede evolucionar. Si nuestro niño cree que D´s es un viejito de barba blanca, podemos no desmentirlo (salvo que nuestro “niño” tenga 23 años…). Podemos decirle que nos cuida, que se alegra cuando se porta bien y se pone triste cuando se porta mal, que nos ayuda a mejorar. Que cuida a nuestros seres queridos que están con Él, que hace que el mundo sea tan hermoso, con el cielo, la cordillera o el mar, que nos invita a que disfrutemos de todo lo lindo que hay, de todo el amor que nos tenemos.

Pero mejor que hablar de D´s es hacer que Lo sientan en sus vidas. Hacer brajot, festejar el Shabat y las fiestas, llevarlos a la sinagoga, hacerlos vivir el judaísmo con toda su riqueza, es la mejor manera de que, más que con respuestas a preguntas sobre algo misterioso y desconocido, nuestros niños crezcan con vivencias de algo cálido y cercano.

Por Gachi Waingortin