La actriz israelí Gal Gadot es uno de los ejemplos:

Comics, superhéroes y judíos

La epopeya de Pésaj es en parte la historia inspiradora de un héroe que liberó a su pueblo de la esclavitud. Que Moisés fuera salvado de los designios faraónicos gracias a su escape dentro de una canasta por el Nilo habría sido la inspiración para que, en nuestros tiempos, Superman saliera de un Krypton en llamas dentro de una capsula espacial para salvar la Tierra. En este reportaje, muchas otras coincidencias entre el judaísmo y los paladines del comic.

La presencia de la modelo y actriz israelí Gal Gadot como la mujer maravilla en la cinta “Batman v/s Superman: El origen de la justicia”, no es el único ejemplo que relaciona a los superhéroes con el mundo judío.

Por de pronto se pueden mencionar, entre otros, las equivalencias entre Hulk y el Gólem, la condición de superviviente del Holocausto del Profesor Magneto, las analogías entre Spiderman y el Rey David, protegidos ambos por una araña, o el nombre aborigen de Superman (Kal-El), que en hebreo significa “La voz de Dios”.

Es que muchos de los grandes personajes del comic salieron de la pluma de creativos judíos como Stan Lee, Jack Kirby, Jerri Siegel o Joe Schuster. Ellos eran jóvenes judíos americanos, hijos de inmigrantes judíos europeos, que crearon superhéroes como Supermán, Batman, Spiderman, Los 4 Fantásticos, Patrulla X, Capitán América, Iron Man, Hulk, Thor, Daredevil, Estela Plateada, Cat
woman, Batwoman, La Liga de la Justicia o Los Vengadores.

Inicio del comic

Finalizaban los años 20 en los Estados Unidos. El mundo se volvía cambiante, inestable e impredecible. Señales de esperanza se mezclaban con los auges de los modelos totalitarios más grandes de la historia en distintas partes del mundo.

En el arte se vislumbraban rupturas y mucha experimentación. La literatura permitía imaginar, a través de la ciencia ficción, un mundo futurista donde la tecnología y los viajes espaciales ganaban terreno.
El cine comenzaba a dar sus primeros pasos, permitiendo relatar con las imágenes lo que no podía decirse con palabras. Pero la falta de diálogos y los altos costos del cine en sus comienzos hacían de este algo difícil de alcanzar para los jóvenes artistas.
Fue en ese punto de encuentro donde sucedió el auge de los comics y con ellos las historias de superhéroes.

Jerry Siegel y Joe Shuster, dos jóvenes judíos de Ohio, empezaron a imaginar a Superman mientras finalizaban su secundaria.

El primer número nos cuenta la historia de la familia “El” (apellido kryptoniano) en un lejano planeta llamado Krypton, que estaba a punto de estallar. Como todos no podían salvarse la pareja decide colocar a su hijo recién nacido “Kal-El” en una cápsula interespacial para que viaje al planeta tierra y pueda ser salvado.

Allí “Kal- El” sería adoptado por la familia Kent, que decide llamarlo Clark. Será en su adolescencia que Clark comenzará a descubrir que no es igual a sus compañeros porque en realidad pertenece a otro planeta.

Superman y otros

¿Qué tiene en común el primero de los grandes superhéroes con el judaísmo?

Varios elementos, siempre visibles en la historia de Superman, pero muchas veces pasados por alto por el ojo cotidiano pueden encontrarse. En primer lugar, el nombre “Kal-El” puede leerse como un nombre hebreo. El sufijo “El”, con el cual finalizan muchos nombres de origen hebreo, hace referencia a D’s. En tanto, “Kal” podría leerse en hebreo también como “Kol” que significa voz. O sea, la voz de D’s.

En segundo lugar, la historia de Superman lleva un gran paralelismo con la historia bíblica de Moisés. Esta vez la antigua canasta con la cual el bebé es depositado en las aguas se transforma en una cápsula futurista. No obstante la estructura del relato lleva una base similar.
Clark Kent, prototipo de nombre aceptado americano, es donde se oculta la verdadera identidad de “Kal-El”. Es un ejemplo de aquel inmigrante que logra integrarse en la compleja sociedad estadounidense.

Con el ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial serán cada vez más directas las apariciones de Superman en el conflicto bélico.
De una u otra forma colaborará con las tropas aliadas y enfrentará a enemigos nazis. La historia contemporánea será la base y el contexto de la ficción. Antes que el mismo Estados Unidos decidiera ingresar en la guerra, los superhéroes en los comics ya enfrentaban a Hitler. El mismo Guebbels llegó a llamar judío a Superman.

Por otro lado, en 1940 el escritor Joe Simon concibió la idea del “Capitán América”, un súper soldado, fruto de una transformación gracias a la ciencia y la tecnología. Sus habilidades estarían específicamente dedicadas a la lucha contra los nazis, ayudando al ejército norteamericano. Su primera aparición tenía una tapa en donde el Capitán enfrenta al mismo Hitler.
Y también está “La Mole”, de los Cuatro Fantásticos, un personaje cuyo nombre completo es bastante judío: Benjamin Jacob Grimm. Sin embargo, no se hace explicita su afiliación sino hasta la historia Remembrance of Things Past, publicada en Fantastic Four en 2002, en la que se habla abiertamente de la religión de este superhéroe, cuando se encuentra conversando con un antiguo vecino suyo, y le aclara que nunca antes había revelado su religión por miedo “a que los demás piensen que todos los judíos son monstruos como yo”.

Atención con Xmen

Pero si hay un personaje de los comics en el cual se manifestará explícitamente su identidad judía, este será el, a veces héroe, a veces villano, Magneto de Xmen, nacido bajo el nombre de Max Eisenhardt en Alemania, en el seno de una familia judía integrada a la sociedad alemana. Según la biografía que se desprende de los primeros comics, sabemos que su padre había sido condecorado como combatiente en la Primera Guerra Mundial. Pero las leyes de Nüremberg y las políticas aplicadas hacía los judíos obligaron a Max y su familia a trasladarse, primero, al Gueto de Varsovia, y luego a diferentes campos de concentración, entre ellos Auschwitz y Birkenau.

Aquí se puede ver a Max junto a su futura mujer en los campos de concentración. Luego habiendo sobrevivido, formando familia y dando nacimiento a su hija Anya.

Será allí donde descubrirá sus poderes electromagnéticos, lo cual llamará a la atención de los “científicos” nazis que experimentarán con él.

X-MEN: Magneto activó su gen mutante en un campo de concentración nazi al ser separado de su madre cuando niño, en la adultez alcanza su máximo poder al recordar una celebración de Januca junto a su familia.

X-MEN: Magneto activó su gen mutante en un campo de concentración nazi al ser separado de su madre cuando niño, en la adultez alcanza su máximo poder al recordar una celebración de Januca junto a su familia.


Tras perder a toda su familia en los campos, Max cambiará su nombre por Eric y llevará toda su vida el número tatuado en el brazo que le recordará lo ocurrido. Su memoria será tan fuerte que, finalizada la guerra, dedicará los primeros años a cazar y vengarse de los nazis escondidos por el mundo.

La trama central de los Xmen se desarrolla en torno a la aparición de mutantes capaces de desarrollar poderes especiales. Muchos de estos mutantes al principio luchan por no ser ni parecer mutantes, pero tarde o temprano alguien los descubrirá y les señalará su condición de diferentes, como tantas veces pasó con los judíos.

Con sello judío

A modo de conclusión, se puede señalar que muchos creadores de comics fueron judíos. Los creadores de Superman, Capitán America, Spiderman, Hulk, Los cuatro fantásticos y los Xmen, entre otros, eran judíos. Y considerando que, sea en forma consciente o no, toda obra lleva en sí misma mucho de su autor, por lo cual quienes les dieron vida reflejaron inevitablemente parte de este legado.

Por otro lado, la gran mayoría de estos superhéroes tiene un conflicto con la identidad, una identidad pública y otra secreta. En público, aparentan ser alguien. En secreto exhiben quienes son pero solo escondidos bajo un disfraz. Se debaten entre darse a conocer y la amenaza que esto representa. A lo largo de la historia judía fueron muchos los judíos que se preguntaron sobre su identidad judía y su integración con el resto de la sociedad. A partir del iluminismo fueron extensos los debates acerca de si el judío debería mostrarse “como uno más” en sociedad, o seguir exhibiendo sus vestimentas distintivas. Con la integración de los judíos en la mayoría de las sociedades democráticas muchos judíos “famosos” decidieron usar en público apellidos artísticos. Así, Stan Lee, creador de Spiderman y Xmen, entre otros, en realidad se llama Stan Martin Lieber.

MARVEL: Stan Lee, sin duda uno de los judíos más famosos del mundo en la actualidad, sus ingeniosos “cameos” en casi todas sus películas demuestra su gran sentido del humor.

MARVEL: Stan Lee, sin duda uno de los judíos más famosos del mundo en la actualidad,
sus ingeniosos “cameos” en casi todas sus películas demuestra su gran sentido del humor.


Y, finalmente, los superhéroes tienen una ética especial, buscan una exigencia ética diferente a las del resto de la sociedad. Se preguntan, como Superman, quiénes son realmente, por qué defender la tierra siendo de otro planeta, o, como Spiderman, cuál es el sentido de seguir un camino ético especial cuando no importa el bien que hagan seguirán siendo perseguidos y difamados.