Volodímir Zelensky:

Comediante judío asumió presidencia de Ucrania

Aunque su origen no fue un tema de campaña, los más preocupados por sus raíces judías son algunos correligionarios, que temen que un mal desempeño del mandatario pueda generar una ola de antisemitismo.

El pasado 20 de mayo, Volodímir Zelenski, quien fuera hasta hace algunos meses el actor cómico más popular de Ucrania, juró como presidente del país, tras un proceso electoral que reveló el descontento popular con las cúpulas políticas.

En su camino al juramento, Zelenski, parecía más una estrella de cine que un político, chocando las manos, besando y haciéndose selfies con la gente.

Zelensky, de 41 años, llegó a la Rada Suprema andando, sonriente y saludando a las cerca de tres mil personas que se habían congregado en el exterior para seguir la ceremonia de investidura en pantallas.

El que forjara su popularidad en la serie de televisión “El servidor del pueblo”, en la que interpreta a un profesor de historia que llega a la presidencia del país, hizo de la ficción realidad, un mes después de haber ganado las elecciones presidenciales al ya ex presidente Petró Poroshenko, con el 73,22 % de los votos.

“A lo largo de mi vida, he estado tratando de hacer todo lo posible para que los ucranianos sonrían. En los próximos cinco años, haré todo lo posible para que no lloren,” prometió Zelensky.

En el interior de la Rada Suprema, Zelensky juró ser fiel a la Constitución con su mano derecha sobre la Carta Magna y el “Evangelio de Peresopnytsia”, uno de los manuscritos del Oriente eslavo más importante del Siglo XVI y que es utilizado en investiduras.

El sexto presidente de Ucrania, acompañado de su esposa Elena y sus padres, prometió ante medio centenar de representantes de gobiernos invitados -entre ellos los presidentes de Georgia, Estonia, Letonia, Lituania y Hungría, así como ministros y responsables de la Comisión Europea y de la OTAN-, seguir por la vía europea.

Zelensky, que es de origen judío, ha rechazado hablar sobre su religión durante la campaña electoral, diciendo que es una cuestión personal. También se negó a decir si aún se considera a sí mismo judío.

Efecto rebote

Cuando Volodímir Zelenski anunció hace algunos meses que sería candidato, el gran rabino de la región ucraniana del este Shmuel Kaminezki, donde Zelenski creció, se mostró impactado por la reacción hostil a su candidatura.

Sin embargo, la oposición no provenía de la iglesia ortodoxa, bastión del antisemitismo en el pasado, ni de un movimiento nacionalista ucraniano que colaboró con los nazis durante la invasión de la Unión Soviética por parte de Hitler.

Paradojalmente, la hostilidad provenía de otros judíos, tanto seculares como religiosos, para quienes aún siguen muy vivos los recuerdos de los pogromos de la era zarista y el Holocausto.

“Varias personas han dicho que no debió postularse, porque, si las cosas salen mal, en dos años de nuevo habrá pogromos aquí’”, comentó el rabino Kaminezki.
A pesar de su historia llena de cicatrices, la Ucrania de la actualidad no es un semillero de antisemitismo. De hecho, al momento de las elecciones ya había un primer ministro judío, Volodímir Groysman.
En todo caso, la religión no fue un tema de campaña. La razón de esto, según Igor Shchupak, historiador del Holocausto en Dnipró, es que la persecución de los judíos en el pasado se hizo en su mayor parte cuando el territorio de Ucrania estaba bajo el control de Estados extranjeros, principalmente Rusia y Alemania, los cuales hicieron del antisemitismo su política oficial.
De hecho, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew halló que solo el cinco por ciento de los ucranianos encuestados no acepta a los judíos como ciudadanos del país, en comparación con el 18 por ciento de los polacos, el 22 por ciento de los rumanos y el 23 por ciento de los lituanos. Ucrania ahora tiene la tercera o cuarta comunidad judía más grande del mundo, pero los cálculos de su tamaño varían muchísimo, y van de las 120.000 a las 400.000 personas, según el organismo que lleve la cuenta.
El rabino Kaminezki conoce a Zelenski desde hace años y lo ha acompañado a las fiestas de cumpleaños en Suiza de un multimillonario ucraniano autoexiliado, Ihor Kolomoyskyi, que también es judío. Dijo que se había sentido consternado de que, en su preocupación inicial por la candidatura de Zelenski, su propia comunidad en efecto estuviera poniéndose del lado de un pequeño grupo de simpatizantes del presidente titular, Petró Poroshenko, y de los nacionalistas de extrema derecha que trataban en vano de hacer que las raíces no cristianas del comediante fueran un asunto problemático.

Con excepción de algunas publicaciones en redes sociales, que incluyeron un comentario en Facebook de un asesor de Poroshenko acerca de que “el presidente de Ucrania debe ser ucraniano y cristiano”, el origen de Zelenski no desempeñó papel alguno en la campaña electoral, comentó el historiador Shchupak.

 

Ministros destacados

Aunque el caso de Ucrania es excepcional en el mundo, cabe señalar que en Latinoamérica hay algunos ejemplos de políticos de origen judío que están en altos cargos de la administración pública, como, por ejemplo:

Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda en Argentina.

Abraham Weintraub, ministro de Educación en Brasil.

Por LPI / Aurora / NyT