Por Rabino Ariel Sigal:

Claves para una Mejor Digestión

Muchas dietas, recomiendan hoy día, no combinar en la misma comida proteínas con proteínas, por ejemplo, leche y carne. Algunos argumentan que se debe a que el vaciamiento gástrico en la ingesta de carne demora entre 4 a 6 horas, mientras que la láctea sólo 2 horas. De alguna manera se envían dos órdenes al organismo disímiles y difíciles de procesar en conjunto.

Hace algunos años, en la industria NO kosher, muchos derivados cárnicos, saborizantes y golosinas comenzaron a incorporar proteínas de la leche, sólo para efectos adictivos. El físico y doctor Neal D. Barnard, estudió que los lácteos generan un efecto químico similar a la anfetamina, la feniletilamina, que combinada con la casomorfina potencia el efecto adictivo. Si ello es procesado como aditivo a productos cárnicos, entonces lo que se logra es potenciar dos consumos en el mismo tiempo.

Ibn Ezra s.XII entendía que es vano tratar de buscar motivos específicos, ya que la razón de los “jukim “–determinaciones bíblicas- escapan al intelecto y racionalidad humana. En tanto, R.Leví b. Guershón s.XIII, encontraba aquí una finalidad sanitaria. Luzzato s.XVIII y Abarbanel s.XV consideraban que evitar la mezcla era una medida humanitaria destinada a desarraigar la insensibilidad y crueldad. Como sostenía Klei Iakar s.XV, incluso las razones para las leyes de kashrut no son beneficios directos la salud física, más bien su objetivo es el bienestar del alma – Vaikrá 11:1. Rab Kook s.XIX creía que el permiso para comer carne -Bereshit 9:3- corresponde sólo a una concesión temporal; y que D’s es misericordioso con todas Sus criaturas -Tehilim 145:9- por lo que no impondría una ley eterna permitiendo la matanza de animales para la comida.

Las razones pueden ser numerosas y las justificaciones más. Lo cierto es que la definición judía no escapa a la acción. En la práctica y el hábito se encuentran las respuestas más profundas de nuestras decisiones y la posibilidad de sostener la continuidad a través de las generaciones. Cuando eliges qué comer, eliges también quién deseas Ser.

Por Rabino Ariel Sigal.