Por Rabino Ariel Sigal:

¿Ciudad o campo?

“Bendito serás Tú en la ciudad, y bendito serás Tú en el campo” Dvarim 28:3. El orden lógico diría que las ciudades son bendecidas por la productividad de alimentos del campo. La Torá, sin embargo, enfatiza con prioridad la bendición de la ciudad y luego la del campo.

“Bienaventurado eres en la ciudad”, dijo Rab Yitzjak en la ciudad como recompensa de las mitzvot que haces en la ciudad: jalá, maaké -cerco en los balcones-, Sucá y velas de Shabbat. “Y bienaventurado eres en el campo” como recompensa de mitzvot que haces en el campo: pea –dejar esquinas sin cosechar-, shijejá –no recoger lo olvidado del cultivo-, leket -no levantar las espigas que se han caído al suelo-. Así reforzaron los sabios en el Midrash, serán bendecidos en la ciudad siendo bendecidos del campo ya que la tierra ha dado sus frutos (Dvarim Raba 7:5).

El Midrash Tanjuma 28:3 lo explica de modo distinto: No dirá un hombre “si D-s me entregara un campo, seguro entregaría el diezmo de él; pero como ahora no tengo campo, entonces no entrego nada”. Dijo el Kadosh Baruj Hu: – “Mira qué he escrito en mi Tora: Bendito eres en la ciudad para aquellos que viven de la ciudad y bendito eres en el campo, para aquellos que Sí tienen campos”.

Queda claro que la bendición no llega sino por medio de la ignición de acciones personales y comprometidas. Si el alma no arde con fuerza de cumplimiento, no hay signos valiosos en la ciudad o campos que provengan de los Cielos. No hay excusas para evitar un mundo mejor, sino un camino de justicia, inclusión y oportunidades. El favor divino subyace como una promesa motivacional, para tomar en nuestras manos las riendas del futuro que deseamos.

Por Rabino Ariel Sigal.