Tras el lanzamiento de “Llévame al cielo”:

Carla Guelfenbein en las alturas

Dos libros y una posible llegada a la televisión. Así se ha perfilado 2018 para esta escritora de origen ruso-judío. A tres años de haberse adjudicado el Premio Alfaguara 2015, ha logrado encaminar un proceso de internacionalización que hoy le abre paso a nuevos proyectos y lectores.

En marzo, Carla Guelfenbein lanzó su sexta novela, “Llévame al cielo”, en la que se sumerge por primera vez en el mundo de los adolescentes. La historia tiene como protagonista a Emilia, la aviadora más joven que ha tenido Chile, quien soñaba con hacer, junto a su padre, el viaje de Amelia Earhart, la piloto estadounidense cuyo avión se perdió en el año 1937 y del cual aún no se encuentran vestigios. Un día su padre, mientras hacía piruetas en su avión, pierde la vida y Emilia cae en una profunda depresión, que la lleva a internarse en el hospital siquiátrico Las Flores. Allí conoce a otros cuatro adolescentes que lidian con diferentes problemas y buscan caminos para superarlos.

A fin de año espera terminar su siguiente libro, que narra las historias de diez mujeres en Nueva York. La iniciativa fue gestada por la Universidad de Columbia y cada relato tiene como locación esta casa de estudios. En septiembre irá de gira a Estados Unidos para promocionar la traducción de “Contigo en la distancia”, la novela que le permitió adjudicarse el Premio Alfaguara 2015, y en ese viaje aprovechará de reunir más material para este próximo lanzamiento.

Con el ritmo de trabajo de 2018, Carla terminará con los espacios de tres años que separaban a sus libros entre sí. Y hasta ahora “Llévame al cielo”, además de derribar una barrera intergeneracional, también puede transformarse en una oportunidad para cruzar hacia otros formatos. En abril comenzó a circular la idea de adaptar la historia para televisión, proyecto que, de realizarse, sería mediante la productora Fábula, la misma que estuvo detrás de la película “Una mujer fantástica”.

-¿Por qué optaste por abordar las dinámicas juveniles desde esta perspectiva más extrema, como es estar en un hospital siquiátrico?

-Las posibilidades para alguien con algún tipo de problema sicológico de tener éxito en la vida, depende muchísimo de cómo lo ve el resto de la sociedad. Y para mí era fundamental poder transmitir esto. Los personajes de “Llévame al cielo” son como todos los seres humanos de cualquier edad: aman, odian, ríen, lloran, buscan, creen. Hice una larga investigación, pero tal vez lo más importante fueron las conversaciones que sostuve con jóvenes que habían tenido o tienen problemas sicológicos y mentales. Quería saber qué percepción tenían de ellos mismos, de su enfermedad, de su relación con su entorno. Hablamos sobre todo, de cuáles creían ellos que eran sus ventajas, y no me sorprendió que fueran muchas. Hablaban de creatividad, dinamismo, flexibilidad, intuición, sensibilidad, percepción. Y algo muy interesante, y que está tratado en la novela: su capacidad de asociar ideas de apariencia completamente disímil, de sintetizarlas y transformarlas. En suma, de crear. Esto no significa que haya que enaltecer las enfermedades mentales, ni los problemas sicológicos, pero es muy importante no demonizarlas.

-En una entrevista mencionaste que algo que está en el centro de este libro es el valor de la diferencia, ¿cómo crees que se observa hoy a la diferencia, tanto en el mundo de los jóvenes como de los adultos?

-Lo que nos define como seres humanos, es justamente el hecho de que cada uno de nosotros tiene una composición genética que nunca antes ha existido, ni nunca volverá a existir. Somos únicos. Por consiguiente somos diferentes. La sociedad lima esas diferencias para poder funcionar como tal, pero también porque muchas veces incomodan, al punto que se intenta borrarlas. Grandes genocidios, como el de la Shoá, fueron perpetrados con la intención de exterminar la diferencia de un pueblo. Hoy en muchos aspectos, no hemos avanzado mucho, y la guerra contra la diferencia se manifiesta de mil formas. Una de ellas es el bullying, causante hoy de un gran porcentaje de intentos y suicidios entre los jóvenes. ¿Y qué es lo que hace nuestra sociedad? Decidir que no hay que hablar del tema. Borrarlo. Ignorarlo. Esa no es la forma de solucionar los problemas. La única forma es enfrentándolos, discutiéndolos e informándonos. Y eso es exactamente lo que intento en esta novela.

-¿Crees que te resulta más natural la diferencia, considerando que eres parte de una comunidad pequeña en Chile, como es la judía?

-Sin duda mi vida ha estado marcada por la diferencia. Está el hecho de pertenecer a una pequeña comunidad como es la judía en Chile, luego como exiliada en Inglaterra, y luego, años después, cuando volví, como una chilena que había perdido parte de su chilenidad. Son tal vez todas estas vicisitudes y situaciones las que me han hecho una eterna buscadora. Me han hecho lo que soy.

-¿Cómo ha sido la recepción del libro en Chile, en cuanto a ventas y críticas?

-Es la primera vez que una novela juvenil chilena entra en el ranking de los libros más vendidos. Algo que en la editorial celebraron mucho. Y en términos de crítica, ha tenido una muy buena acogida, aquí y en España. Este año saldrá en otros países como Argentina, México, Colombia y Perú.

-¿Cómo se forjó este trabajo conjunto para tu próxima novela con la Universidad de Columbia?

-La Universidad de Columbia me comisionó para hacer siete historias que estuvieran, de una forma muy libre, relacionadas con la universidad. Para llevar a cabo el proyecto, estuve en Nueva York un mes y medio el año pasado y en septiembre recogeré más material. Son historias que están entrelazadas entre ellas, pero que constituyen cada una un relato. Serán publicadas por la Universidad de Columbia, lo que constituye un gigantesco privilegio y honor.

-¿Qué es lo que más te atrajo de este proyecto?

-Me interesó la idea de tener por primera vez una condición, en este caso la del lugar. Todas las historias ocurren en el radio de la universidad. Tuve también la oportunidad de pasearme por los lugares más recónditos de la universidad, y alojar en una de sus residencias, lo que hizo que toda la experiencia fuera increíblemente enriquecedora.

-Además de este trabajo también estás ligada a Estados Unidos por la traducción de Contigo en la distancia, ¿crees que se está abriendo un espacio importante para ti en ese país?

-Abrirse un espacio en ese gigantesco país es una hazaña muy difícil, pero creo que algunas puertas se están abriendo. En septiembre haré una gira por algunas universidades y también haré una presentación en Nueva York. Las críticas han sido elogiosas, y ha sido elegida como una de las novelas más notables, salidas recientemente, en varios sitios y prestigiosas revistas de literatura. Tuve además la suerte de que Siri Husveldt, una importante escritora estadounidense, la leyera y la describiera con elogiosas palabras.

Texto redactado y escrito por Yael Mandler