Por rabino Ariel Sigal:

Bueno, pero ¡bien bueno!

¿Cuándo es realmente buena, la bondad y los acontecimientos que están a nuestro alrededor? Inmersos en la eterna espera de futuro promisorio y metas por alcanzar, olvidamos valorar lo cercano del aquí y ahora. Tu vista, tu capacidad de leer, tu sabiduría para interpretar. Tu familia, los tuyos, las oportunidades, la salud y la bendición que te acompaña.

Moshé tuvo una oportunidad para hacerse la misma pregunta. “Y Adonai dijo a Moshé: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto Shmot 7:19”

Shemot Raba 9. Dijo Rabi Tanjum: ¿Por qué las aguas no fueron golpeadas por Moshé? Por cuanto D’s le dijo a Moshé: “No es correcto que golpees las aguas que te protegieron cuando fuiste arrojado al río, por esta razón serán golpeadas por Aharon”.

Moshé no es capaz de convertir el agua del Nilo en sangre, porque sobre esa misma agua flotó su cesta, permitiendo salvarle la vida. Moshé tiene una mirada calma, un corazón íntegro, un método que aleja su deseo inmediato e invita a la justicia. Las lecciones y experiencias de la madurez le permiten reconocer que hay límites en su accionar. Sienta precedentes para dar lugar al reconocimiento de lo bueno en su vida: sanar su pasado, moldear su presente con honradez y marcar el futuro sin tribulaciones. ¿Cómo reconozco lo bueno en mí del ahora?